Desclasificación de archivos: producción de archivos secretos en EE.UU es de más de 15 millones anuales

>>  martes, 28 de octubre de 2014

"EE.UU. produce más de 15 millones de archivos secretos cada año"
http://www.elespectador.com/ 28/10/2014

Como analista del Archivo de Seguridad Nacional ha logrado desclasificar más de 2.300 archivos confidenciales de agencias de inteligencia de ese país.

"EE.UU. produce más de 15 millones de archivos secretos cada año"Michael Evans, investigador del Archivo de Seguridad Nacional. / Cortesía


Michael Evans lleva 14 años como analista del Archivo de Seguridad Nacional en Washington, una ONG que trabaja por la desclasificación de documentos secretos sobre las políticas de seguridad nacional de Estados Unidos. Gracias a su trabajo, unos 2.300 archivos confidenciales elaborados por distintas agencias estadounidenses han sido revelados. Los esfuerzos de esta organización han representado una especie de bitácora sobre cómo nos ha venido observando Estados Unidos en las últimas cuatro décadas. Evans, uno de los invitados al Seminario Internacional de Archivos para la Paz, organizado por el Centro de Memoria Histórica, dialogó así con El Espectador.

¿Por qué se dedicó al oficio de desandar la historia?

Para mí es el trabajo ideal, pues siempre me ha fascinado la paradoja fundamental de Estados Unidos, un país que se ve como un modelo de democracia abierta, pero que crea algo así como 15 millones de nuevos registros secretos cada año. Probablemente muchos más que prácticamente todos los demás países del mundo juntos. Y eso representa un enorme gasto de unos US$7 billones cada año.

De todos los documentos desclasificados sobre las políticas de EE.UU. y Colombia, ¿cuáles lo han impactado más y por qué?

Los papeles sobre la multinacional Chiquita Brands son lo que más me fascinan en este momento. Nuestras peticiones de Freedom of Information Act (FOIA), así como una demanda ante una corte federal para obtener los documentos relacionados con los pagos ilegales de Chiquita a los insurgentes y los paramilitares en Colombia, han generado una enorme colección de documentos de la empresa bananera en EE.UU. Aquí por primera vez nos involucramos en una petición en la que Chiquita trató de impedir que consiguiéramos las 9.000 páginas más sensibles de esa colección. Descubrimos gran cantidad de información acerca de la complicada red de empresas privadas, funcionarios del Gobierno, las fuerzas de seguridad y el crimen organizado que facilitaban y fomentaban estas relaciones. Pero apenas empezamos a arañar la superficie.

¿Por qué se interesó tanto por el caso Colombia?

Con el Plan Colombia (1999), EE.UU. plantó sus pies firmemente en territorio colombiano y adquirió una cierta responsabilidad en el conflicto. Y, sin embargo, la mayoría en EE.UU. no sabía nada sobre Colombia, muy a pesar de que este fuera el tercer mayor receptor de asistencia de seguridad de EE.UU. Con el tiempo, mi energía en este proyecto se ha centrado en el tremendo número de violaciones de derechos humanos que hemos visto. Colombia es un país muy triste e interesante en ese sentido. Y, sin embargo, entre más lo conozco, más me encanta.

¿Cómo define la relación que ha tenido Colombia con respecto a las políticas de Estados Unidos?

Las políticas de drogas de EE.UU. han tenido un impacto enorme y en su mayoría negativo en Colombia. En mi opinión, EE.UU. ha ofrecido la promesa de dinero, entrenamiento, inteligencia y otros recursos para extraer distintos tipos de concesiones por parte de los colombianos: más extradiciones o políticas de drogas más militarizadas. El carácter de esa lucha ha cambiado mucho, dependiendo de quién estuviera en el poder. La época que más me interesa es la de finales de la década de los 70, cuando el aumento de poderosos carteles de la droga coincidió con el auge de la llamada guerra contra las drogas de EE.UU. y de sus políticas sobre derechos humanos. En Colombia, estas tendencias coincidieron como una tormenta perfecta.

¿Cómo fue esa incidencia estadounidense sobre las políticas de Colombia?

Es importante que la gente entienda también las limitaciones de la influencia de EE.UU. en Colombia. Uno de los beneficios de una colección desclasificada como esta es que se aprende mucho sobre lo que está pasando dentro de la política colombiana y, en especial, sobre la guerrilla, los paramilitares y los narcotraficantes. Hubo un muy alto nivel de interés en la comprensión de estos actores, quiénes eran, cuáles fueron o son sus aliados y si estaban dentro del gobierno y de las fuerzas de seguridad.

¿Cómo pueden usarse estos documentos desclasificados, con más de 40 años archivados, para reconstruir memoria?

No tendríamos que esperar 30 años para poder acceder a la información más importante, sobre todo la relacionada con violaciones de los derechos humanos. Pero desde la aprobación de la nueva ley de acceso a la información en Colombia, ahora tenemos la oportunidad de forzar al gobierno colombiano para liberar este tipo de información. Y eso es muy emocionante. En cualquier caso, los documentos, aún 30 años después, pueden contribuir a la reconstrucción de la memoria histórica en la medida en que nos explican esa cadena de eventos que prepararon el escenario para todo lo que vino después.

¿Cuáles son las principales dificultades de leer estos documentos desclasificados?

El mayor problema es conseguirlos. A muchas agencias de inteligencia de EE.UU. se les permite negarse a decir si la información existe o no. A menudo sólo se pueden conseguir partes de los documentos, por lo que tienes que aprender a leer entre líneas. Pero el mayor reto es ser capaz de comprender cómo funcionan las agencias de seguridad nacional de EE.UU. Más allá de eso, es necesario comprender las políticas particulares que tratan los archivos y todo el elenco de personajes: los funcionarios de gobiernos extranjeros, jefes paramilitares y grupos guerrilleros que aparecen allí.

El fenómeno Wikileaks reveló que las distintas embajadas de Estados Unidos, al tiempo que manejan la diplomacia, también se comportaron como espías. ¿Tiene usted esa misma percepción?

Sí, en el sentido de que prácticamente la totalidad de las agencias estadounidenses que trabajan fuera de las embajadas de Estados Unidos están en constante recopilación y presentación de información sobre ese país. Eso no debería sorprender a nadie. La CIA opera en embajadas de Estados Unidos en todo el mundo y a veces usan como máscara la diplomacia. Además, la agencia antidrogas DEA tiene una enorme presencia en Colombia y opera un programa de escuchas telefónicas sofisticado. Eso fue conocido mucho antes de que existiera Wikileaks.

¿Qué opinión tiene de Julian Assange?

Creo que Assange y Wikileaks tienen todo el derecho de publicar la información que se les da sobre el comportamiento criminal por parte de funcionarios públicos. Pero probablemente pudieron haber tenido un poco más de cuidado con el material que liberaron, actuar de manera más responsable, en lugar de sólo publicar toda la colección de cables diplomáticos. Es un hecho que el gobierno de EE.UU. clasifica demasiada información. Esto significa que se vuelve aún más difícil diferenciar qué es lo verdaderamente sensible y qué no. Es importante recordar que hay limitaciones reales a lo que Wikileaks ha contribuido. Esos cables del Departamento de Estado son importantes fuentes de información, pero falta mucho, hay todavía un vasto océano de información clasificada importante en las bóvedas del Gobierno.

Según su conocimiento sobre el conflicto colombiano, ¿cree que los máximos jefes de las Farc terminarán extraditados en EE.UU.?

Esa es la gran pregunta, ¿no es así? Si la historia sirve de guía, EE.UU. insistirá en la extradición de los líderes de las Farc relacionados con el tráfico de drogas o con los responsables de secuestros o asesinatos de ciudadanos estadounidenses.

¿Ve viable el proceso de paz con las Farc?

Las cosas parecen más esperanzadoras ahora que en el pasado, así que yo diría que es viable. Pero esto es Colombia, por lo que hay muchas razones para ser escéptico.

¿Qué explica que tantos narcotraficantes hubiesen caído uno tras otro en Colombia y en el resto de Latinoamérica y, sin embargo, el negocio siga tan próspero y saludable?

Es una combinación de sencilla economía de la oferta y la demanda, combinada con la extrema pobreza, el subdesarrollo y las políticas de drogas inadecuadas. Una combinación muy peligrosa.

Finalmente, ¿cuáles archivos entregará usted al Centro de Memoria Histórica y por qué?

Esta es la historia secreta y compartida de EE.UU. y Colombia, el resultado de 15 años de investigación y miles de solicitudes de FOIA. El pueblo de Colombia tiene el derecho de saber cómo y por qué su país ha sido tan desgarrado por los conflictos, y esas respuestas no están fluyendo fácilmente a partir de los archivos de su propio aparato militar y de inteligencia. Dadas las circunstancias, lo mejor que podemos hacer es aprovechar el vasto océano de información en poder de las agencias de seguridad de EE.UU. Espero que esta colección pueda darles a los colombianos una imagen más completa del conflicto que ha asolado el país durante tanto tiempo.
Autor: Juan David La Verde Palma

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