Hallada carta de despedida de un padre 72 años después en los archivos del International Tracing Service (ITS)

>>  viernes, 18 de diciembre de 2015

La carta de despedida de un padre, que llega 72 años después
http://www.abc.es/ 18/12/2015

La misiva de un preso del nazismo a su familia llega a su destino años después de su muerte y cuando sus hijos son ya ancianos


Peter Will fue arrestado en Nijmegen una fría noche de diciembre de 1943. Había estado ayudando a los pilotos aliados derribados y cuyos paracaídas los habían ayudado a descender sobre esa comarca de los Países Bajos. Miembro activo de la resistencia, había participado además en la elaboración y distribución de un periódico prohibido, el Trouw, por lo que los servicios de seguridad nazis (SD) celebraron la captura y lo internaron en el campo de tránsito de Amersfoort. Fue allí cuando, meses después, al conocer su inminente traslado a un campo de concentración y asumir que no había esperanza alguna de sobrevivir, escribió una apresurada y emocional carta de despedida para su mujer y sus seis hijos. Murió solo unos días antes de la liberación, con la esperanza de que aquella carta pudiera llegar a su familia a través de amigos presos supervivientes, pero eso no ha sucedido hasta ahora.

La cartera de Peter Will, junto con la carta y las fotos de sus hijos que llevaba consigo, llegaron a parar a los archivos del International Tracing Service (ITS), un organismo de búsqueda fue creado por la Cruz Roja al final de la II Guerra mundial para facilitar la búsqueda de personas desaparecidas y cuyos fondos documentales están siendo actualmente digitalizados. Precisamente su publicación a través de internet hizo posible el hallazgo y sus dos hijos, Peter y Joop Will, nacidos en 1928 y 1933 respectivamente, han acudido a la central del ITS en Bad Arolsen para recoger las pertenencias personales de su padre.

«Mis tíos, que también tomaron parte en la resistencia, nos contaron una y otra vez quién había sido nuestro padre, al que apenas lográbamos recordar, pero siempre nos quedaba un margen de duda sobre qué parte sería real y qué otra procedía de la imaginación de unos niños sin padre», ha confesado Joop, «ahora tenemos una prueba física de que pensó en nosotros hasta el último momento».

La familia ha decidido no publicar el contenido de la carta, escrita a mano y que desean permanezca en el ámbito de la intimidad. Los niños no supieron nada de su padre hasta los años 50, cuando el presidente de EE.UU. Eisenhower le concedió a título póstumo una medalla de honor.
En el confuso final del III Reich

Durante muchos años se empeñaron en averiguar la fecha de la muerte, que calculaban entre el 13 y el 18 de abril de 1944, y la localización de la tumba de su padre. El tren que lo trasladaba debía llegar a Bergen-Belsen el 8 de abril y, en aquellos confusos últimos días del Tercer Reich, no quedó constancia de los nombres de los 300 presos enterrados en una fosa común en Brillt en torno al día 18. En total unos 800 prisioneros de aquel traslado resultaron muertos. Solo en 1966, gracias a pruebas genéticas efectuados sobre los restos y comparados con el ADN de la familia, fue posible comprobar que era allí donde había terminado su padre. «Pero aquello eran solo unos huesos, restos muertos. Esta carta, en cambio, es un resto de vida. Y es muy emocionante el reencuentro», explica Peter, «solo deseo que la carta quede para mis hijos y mis nietos, para que sepan de dónde vienen, para que entiendan los sacrificios que cuesta defender la propia libertad».

Autor: ROSALÍA SÁNCHEZCorresponsal En Berlín 

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