RCHIVO MUNICIPAL DE EL ASTILLERO EN EL PORTAL HISPANA

>>  lunes, 12 de abril de 2010

El archivo municipal de El Astillero ha sido incluido en la web del Ministerio de Cultura


EN: ELDIARIOMONTANES.ES
SITE: http://www.eldiariomontanes.es
FECHA: 12/04/2010

El Archivo Municipal de El Astillero es uno de los tres archivos municipales de Cantabria que ha sido incluido por el Ministerio de Cultura en el portal web Hispana de colecciones digitales de archivos, bibliotecas y museos de España. Así, aparece en el directorio de colecciones digitales de esa red con su dirección postal (calle Juan de Isla), el teléfono de contacto (942 0770 60), el correo electrónico (archivo@astillero.es), además de una breve descripción del mismo en la que se hace referencia a los proyectos efectuados para la digitalización de la colección hemerográfica local, del fondo fotográfico municipal y de noticias antiguas de la localidad. Toda esta información puede ser visualizada en la dirección http://hispana.mcu.es así como en la página web www.astillero.es en su enlace con el archivo municipal.

El portal estatal reúne 121 bases de datos de colecciones digitales de archivos, bibliotecas y museos españoles, pertenecientes a instituciones públicas y privadas. También incluye un directorio de los 440 proyectos de digitalización que se están realizando.

En el último proyecto de informatización del archivo fotográfico municipal se incorporaron casi 11.000 nuevas que se sumaron así a las 5.000 fotografías a las que ya era posible acceder. Cada una de ellas está complementada con una descripción de la misma con la posibilidad de poder ser imprimida. Las imágenes abarcan fotografías históricas, de las más antiguas que posee el Consistorio, así como aquellas fechadas entre los años 1990 hasta el año 2000. El fondo fotográfico del Ayuntamiento cuenta con imágenes contemporáneas y actuales, que forman parte ya de la memoria histórica y colectiva del municipio.


Aportar imágenes

En este sentido, se invita a los vecinos a seguir aportando al Consistorio las fotografías que consideren de interés para su digitalización. Tras el escaneado de las imágenes, les serán devueltas en unos minutos ya que el proceso se hace de forma inmediata. Todo este material pasará a formar parte del patrimonio fotográfico municipal para que pueda ser consultado por todo el mundo y con la posibilidad también de que se utilice a la hora de realizar exposiciones, proyecciones y publicaciones, tal y como se hizo en el año 2000 con motivo de la celebración de los 200 años de la creación del Ayuntamiento.

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ARCHIVO DIOCESANO DE CÁDIZ CATALOGADO Y DIGITALIZADO EL DOCE HACE POSIBLE LA CATALOGACIÓN Y DIGITALI

El Doce hace posible la catalogación y digitalización del Archivo Diocesano de Cádiz y la Biblioteca del Seminario


EN: DIARIOBAHIADECADIZ.COM
SITE: http://www.diariobahiadecadiz.com/
FECHA: 12/04/2010

La Fundación Forja XXI recuperará fondos bibliográficos de la Diócesis de Cádiz relacionados con la redacción y elaboración de la primera Constitución española, la de 1812, en virtud del convenio de colaboración firmado entre el Obispado, el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812 y la propia fundación.

El acuerdo -rubricado por el obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos; el presidente del Consorcio y consejero de Gobernación y Justicia de la Junta, Luis Pizarro, y el presidente de Forja XXI, Francisco Navarro- tiene como fines primordiales la clasificación, catalogación y restauración de numerosa documentación ubicada tanto en la Biblioteca del Seminario como en el Archivo de la sede diocesana conocida como Hospital de Mujeres, donde pueden encontrarse unos 7.000 volúmenes de muy diversos temas desde el XVI al XIX y “tres kilómetros de documentos de los últimos cinco siglos”, respectivamente, como subrayó el obispo durante el acto de presentación del proyecto, en presencia del delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz y del director general de Forja XXI, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz.

Antonio Ceballos señaló que estas actuaciones –subvencionadas con 161.000 euros por la Consejería de Empleo- posibilitarán que los investigadores y los ciudadanos en general puedan “beber de unas fuentes de enorme trascendencia”.

Por su parte, Pizarro también destacó la importancia del legado que “vamos a dejarle a la ciudad una vez que pase el 2012”. Y todo ello, sin olvidar el empleo que esta iniciativa creará: un equipo de 10 profesionales –ocho de ellos con licenciatura en Archivística y Bibliotecomanía- y con acreditada formación en la materia objeto de intervención, añadió.
A juicio del presidente del Consorcio, se trata de un conjunto de documentos que constituyen “una importante fuente de información para conocer la actualidad política y social de la época”, una oportunidad para tener un mayor y mejor comprensión del Cádiz de 1812 y del proceso constituyente a través de cartas entre las autoridades eclesiásticas y las civiles sobre las Cortes, publicaciones y documentos oficiales, además de mejorar los archivos al ordenar el conjunto de legajos, contribuyendo a conservar parte de la memoria de lo ocurrido en los últimos cuatro siglos en la provincia gaditana.

El consejero, igualmente, ha señalado el peso que tienen estos fondos eclesiásticos en el conocimiento del Doce, recordando que el presidente del Consejo de Regencia y quien convocó las Cortes fue el eclesiástico Francisco Vera Delgado, que posteriormente sería obispo de Cádiz. Así, este archivo es también especialmente interesante, ya que refleja la relación existente entre la Iglesia y las ciudades de la provincia en el entorno de 1812, pues en él se conservan los despachos que mantuvieron obispos y autoridades civiles, además de las misivas que se cruzaron ambas sobre el desarrollo de las Cortes Constituyentes y las necesidades de los diputados.

De experiencia, precisamente, habló el presidente de Forja XXI. No en vano, la primera de las tres ediciones del programa Manuel Benigno García Vázquez –denominado así en memoria del anterior presidente de la fundación- también estuvo relacionada con este ámbito. Los participantes de ese proyecto intervinieron en la Biblioteca Colombina de la Catedral de Sevilla y en el Archivo de Indias de esta ciudad, con un índice de inserción laboral, en torno al 85%. Francisco Navarro señaló además que la fundación “no podía faltar a un acontecimiento tan importante como el Bicentenario de la Constitución”.

El presidente de Forja XXI anunció también que si fuera insuficiente los nueve meses que dura la iniciativa, “se ha previsto un taller de empleo integrado –de manera excepcional- por personas cualificadas en la materia para culminar estos trabajos”.


UN AMPLIO ARCHIVO

La biblioteca del Seminario de San Bartolomé cuenta con 7.000 volúmenes sobre las más diversas temáticas, ciencia, teología, viajes, historia o derecho, correspondientes al periodo comprendido desde el siglo XVI al XIX. Entre ellos se encuentran diversas colecciones de revistas del Doce, los libros de las sesiones de las Cortes Constituyentes.

En cuanto al Archivo Diocesano de Cádiz, ocupa dos plantas del Hospital de Mujeres y alberga más de un millón de documentos, recopilados del siglo XVI hasta la actualidad y entre ellos hay desde cartas hasta documentos pontificios y cédulas y órdenes reales.

Por otra parte, alberga unos 200 libros, entre los que se encuentran los de cuentas de las instituciones diocesanas y los de fábrica, donde se detalla la construcción de edificios de la provincia.

La Fundación Forja XXI trabaja ya en los dos edificios, en el Seminario de San Bartolomé 24 jóvenes parados se forman en restauración de mobiliario, mientras que en el Hospital de Mujeres otros 35 están aprendiendo técnicas de mantenimiento de inmuebles.

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LA ISLA, EL FILME DE ULI STELZNER: EL ARCHIVO DE LA POLICÍA

La Isla, archivos de una tragedia


EN: SIGLOXXI.COM
SITE: http://www.sigloxxi.com
FECHA: 11/04/2010
AUTOR: Alejandra Gutiérrez Valdizán aluxzoe@gmail.com

Este, definitivamente, no es un lugar para pasear los domingos por la tarde. Tampoco es un sitio para sonreír. Podría ser el set perfecto para una película de terror: un laberinto lleno de cajas de cartón, de montañas de papeles y fichas empolvados. Y desplazándose por sus pasillos, con luces neón, unos seres de uniformes color marrón, con mascarillas.

El Archivo de la Policía Nacional ha sufrido tremendas mutaciones. En 1980 Romeo Lucas García inauguró la obra del que sería el hospital de la extinta Policía Nacional (PN), pero antes de que se terminara su construcción (en 1982, con Efraín Ríos Montt al poder) el edificio cambió su personalidad y se convirtió en el Sexto Cuerpo de la PN.

De acuerdo con el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, este fue uno de los cuerpos policíacos más represivos de su época. Años después, este espacio permaneció cerrado y empezó a servir como inmenso contenedor para documentos y fichas de los diversos organismos de la Policía. Dicen que, incluso, llegaban camiones que descargaban miles de documentos que se iban apilando sin orden alguno. Fue un grupo de mujeres policías el que veló por la conservación de los pliegos, los cuales permanecerían escondidos y cuya existencia fue negada reiteradamente.

Fue por casualidad, en 2005, después de la explosión del polvorín de la Brigada Mariscal Zavala, cuando los vecinos de La Parroquia alertaron a la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) sobre la posibilidad de que en el predio abandonado de la zona 6 se almacenaran explosivos. La PDH pidió orden judicial para verificar la denuncia. Y fue enorme la sorpresa cuando en lugar de armas o explosivos, hallaron montañas de papeles que registraban la historia de la institución, desde 1881. Se sospechó también que se pretendía quemar los documentos.

A partir de ese encuentro, a la PDH se le asignó el poder para cuidar los documentos y se inició un tortuoso proceso que intenta rescatar, ordenar y clasificar 8 millones de folios. Este espacio se ha convertido en un referente en archivística en Latinoamérica; también, en una luz para muchas familias que intentan conocer qué pasó con sus parientes desaparecidos y, probablemente, en motivo de urticaria para otros —de hecho, algunos documentos rescatados ya sirvieron para encontrar a los elementos que secuestraron a Fernando García, esposo desaparecido de Nineth Montenegro.

El contenido del que se suponía un depósito de municiones, en realidad es pura pólvora. El archivo es como un enorme rompecabezas de 8 millones de piezas que retrata una parte de la historia del país; y no ha pasado inadvertido. El año pasado el escritor Rodrigo Rey Rosa publicó El material humano, un delirante diario personal en el que con astucia se cuestiona ese viscoso elemento llamado memoria. Y ahora llega La Isla, el filme de Uli Stelzner que utiliza el archivo como una plataforma de despegue para enfrentarnos con dolorosas imágenes e historias que parecieran empeñadas en borrarse de la memoria colectiva.

Llegó la hora…

Así, se inicia La Isla: una voz en off dice: “Llegó la hora de conocer verdades…”. Stelzner introdujo cámara, proyectores de imágenes y a su equipo —muchos de ellos guatemaltecos— en el laberinto. El reto era monumental: despegarse del papel empolvado de las fichas y contar una historia. El director, también guionista, lo logró.

“Lo nuestro es cinema for the people (cine para el pueblo). Contamos historias que realmente le peguen y le entren a la gente. Siempre tratamos de ser muy creativos con nuestras imágenes y con la forma de narrar la historia. Pero no hablo de un cine experimental; realmente tenemos el objetivo de hacer un cine que concientice a la gente”. Stelzner se aleja de la idea del “cine por el arte” o del intento por satisfacer el individualismo del cineasta. Él tiene claro que le interesa presentar ángulos de la realidad de los que no se habla demasiado. El director opina que en Guatemala hace falta “más lectura de películas”; el cine comercial ha acostumbrado a determinada forma de ver y es necesario situar la mirada en otros materiales y aprender a interpretarlos. Por la misma razón no estrena su película en solitario, sino que promueve la I Muestra Internacional (lea Cine Documental).


Familias destrozadas

Si alguien busca en el cine un simple material de esparcimiento o evasión, es recomendable que se abstenga de ver este filme. La Isla es dolorosa y, probablemente, también provocará debate; el mismo director ha declarado que le interesa provocarlo, pues considera necesario que se hable de estos temas.

Pero, quizá, a algunos les provocará alteraciones mayores. Algunos personajes de la política nacional aparecen en imágenes documentales del pasado, en situaciones que ya han sido borradas por el potente poder de lo inmediato. Además, como en otras ocasiones, algunos podrían decir que la balanza no es equilibrada. Para Stelzner la respuesta es sencilla: “la mayoría de violaciones de derechos humanos se cometieron por parte de las instituciones del Estado y, de hecho, la película es acerca de documentos estatales. Son 80 millones de documentos, y yo dependía de lo que me permitían ver. Entonces nos centramos en las víctimas, pero también en los victimarios y hasta en los actores internacionales que participaron. Hablo de varios Estados latinoamericanos, incluso asiáticos, y norteamericanos, por supuesto. El sistema de represión era tan aplastante que no puedes dejar de contar esto”.

Stelzner no niega que se haya cometido violaciones de derechos humanos por parte de la resistencia, “pero no está en ningún documento que yo he encontrado; de hecho, en la película, si uno lo lee bien y lo observa bien, también hay críticas de los protagonistas a la guerrilla. Pero no se trata, en este caso, de decir vamos a ver quién cometió qué cosa, sino de orientarmos a lo que le ha pasado a la mayoría del pueblo de Guatemala, que de hecho fue un ataque, un genocidio”.

A fin de cuentas, explica el cineasta, “el documental trata de examinar el trato que dio el Estado a sus propios ciudadanos; eso también es lo que investiga el archivo. El Estado desapareció a miles y miles de personas, sin dejar huellas, y dejó una sociedad con miles de familias destrozadas, y de eso trata La Isla”.


Un recurso, un cuestionamiento

El archivo de la Policía está situado en un terreno que colinda con la actual Academia de la Policía Nacional Civil y con un predio de chatarra de vehículos. En las imágenes del documental se presenta a los actuales miembros de la Policía entrenando. ¿Es esta alguna crítica a la presente Policía, a los vestigios de la PN que quedan en sus filas?, pregunto. El director lo tiene claro: “Estamos hablando de una película, y hay que leer y entender sus imágenes como tal”.

Stelzner explica que la introducción de escenas con la Policía en acción fue más bien un recurso para contextualizar el espacio –el archivo– donde los trabajadores constantemente oyen los tiros de los entrenamientos. Con este medio se refleja que “al mismo tiempo que ven las crueldades escritas en papel y las fotos crueles de crímenes que cometió la Policía en ese tiempo, también están escuchando los tiros y los gritos; entonces es una presión fortísima para los trabajadores. De alguna manera teníamos que enfocar esta cercanía”.

Pero, además de este hecho, Stelzner no niega que “se podría leer las imágenes también como un cuestionamiento: los policías que están estudiando en la academia ¿están conscientes de su propia historia, saben con qué herencia empiezan su servicio?


Una cárcel clandestina

La sinopsis de La Isla podría ser sencilla: “un documental sobre los archivos de la Policía”; pero no, La Isla se constituye en una especie de metáfora de la memoria (a partir del derrocamiento de Jacobo Árbenz). Como en la mitología, el hilo de Ariadna nos hace recorrer el laberinto de expedientes por cuyas paredes, cual minotauros, van apareciendo (proyectados) personajes del doloroso pasado del país. La música de Paulo Alvarado y del rapero Nim Alae terminarán de atar los hilos.

Stelzner afirma que “el reto para un cineasta al hacer un largometraje en un solo edificio es enorme, además de los limites que me pusieron. Las posibilidades cinematográficas eran muy limitadas”. Entonces, el director explica que proyectó las imágenes de los documentos, “para que el edificio refleje de alguna manera lo que ha pasado en el país y en ese lugar, porque ese espacio era una cárcel clandestina. Para la musicalización solicitamos a dos músicos que tocaran en vivo. Su trabajo no es una composición de posproducción. Los músicos estuvieron presentes en el rodaje y oyeron las entrevistas y a partir de la experiencia interpretaron su música. Todo es muy auténtico”.

El documental no presenta la cara “institucional” del archivo; presenta a los trabajadores. Al director le interesaba presentar la cara humana de la historia. Porque, “si no te convencen, si no hablan de sí, si no descubres nada en los protagonistas y si no hay una identificación... la película termina en un reportaje o en una película institucional y eso no tiene que ver con el cine independiente”, señala Stelzner.

El director enfatiza en que para este trabajo se buscó “a los protagonistas de la época de la guerra y de la posguerra, a jóvenes que trabajan el archivo y que están retratados de alguna manera en este filme. Este es el gran valor que ha sido muy difícil de asumir, tanto para los protagonistas como para mí, como director, al manejar toda esa presión psicológica de volver a relatar todo lo que les ha ocurrido”.

Stelzner reconoce que la filmación “fue un proceso muy difícil, complicado y largo”, pero el resultado “se refleja en una película que al final de cuentas, si se le quita toda la información política e histórica, muestra la esencia humana y así es como debe funcionar el cine”.


IMÁGENES NUNCA VISTAS

Además de los trabajadores del Archivo de la Policía Nacional (conocido como La Isla), en la narración se introducen otros protagonistas que aunque no son empleados, sí están ligados al lugar: los hermanos Armando y Verónica Morales, quienes narran su trágica vida. Elías Barahona, Jefe de Relaciones Públicas del Ministerio de Interior, de 1976 a 1980 quien narra la historia desde las entrañas de la institución, y la única actuación, la de Jon Dunn (reconocido catedrático universitario audiovisual) interpretando a un agente de la CIA. Por las paredes también danzan imágenes que filmó el Ejército estadounidense en Guatemala, “son imágenes nunca vistas”, asegura el director, Uli Stelzner.

EL GRAN SILENCIO

A Uli Stelzner le ha llevado cuatro años culminar La Isla. No ahorra energías para promoverla; le interesa que la mayor cantidad de guatemaltecos la vea. Ya ha sido presentada con éxito en el Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam (Idfa), e inicia un recorrido por varios festivales más. Se afinan también los detalles para el estreno, y el director hace negociaciones para que algún distribuidor y las salas de cine se interesen por proyectarla. Porque, como dice el director: “Hay mucho que decir y mucho que hacer en Guatemala, y esas décadas del conflicto interno no se han trabajado en un montón de aspectos. Siento que todavía hay un gran silencio, no solamente entre los medios de comunicación, sino también en la sociedad y en los ámbitos comunitario y familiar. Quizá esta película promueva que la gente hable, porque sólo hablando se puede, poco a poco, socializar esos traumas. Nosotros recuperamos esas imágenes para devolverlas a la sociedad guatemalteca. Para que conozca, porque negar la propia historia es negarse a sí mismo”.

CINE DOCUMENTAL

Bajo el título de Historia, verdad y justicia se realizará la I Muestra de Cine Documental. Se realizará del 12 al 17 de abril, en el Palacio Nacional de la Cultura, el Paraninfo Universitario y el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Visite iskacine.com para conocer las sinopsis de las 5 películas que preceden al estreno de La Isla (del 16 al 18 de abril. Únicamente quedan boletos para la última presentación).

MATERIALES QUE VALEN ORO

En otros países existen archivos audiovisuales a los cuales todos los ciudadanos tienen acceso, mientras los académicos investigan y escriben libros sobre sus imágenes, y existen especialistas en historia de la televisión. En Guatemala pocos se cuestionan nuestro pasado audiovisual. Pero, poco a poco, se van filtrando, cual minúsculos espejos fragmentados, trozos de grabaciones del pasado. La explicación: los canales de televisión no almacenaban las imágenes de sus noticieros y programas; estos se iban grabando sobre las mismas cintas: ¿un ahorro de recursos? o ¿una terrible inconsciencia sobre el futuro? Uli Stelzner, documentalista alemán, ha encontrado en Guatemala mucho material para sus obras (Los civilizadores, 1997; Testamento, 2003; Asalto al sueño, 2006) y se ha enfrentado con la escasez de imágenes del país. Para producir La Isla tuvo que recurrir a archivos internacionales, porque, explica el director: “En los lugares más alejados de Guatemala, donde se cometieron las masacres, no había testigos de parte de los medios nacionales. Entonces, los corresponsales extranjeros jugaron un rol crucial en ese momento. Incluso yo lo sentía en los años 90, no podía andar con guatemaltecos en el equipo porque era demasiado peligroso para ellos y, en ese sentido, esos materiales valen oro para la sociedad guatemalteca”. Por esa misma razón, Stelzner es de los principales promotores de la Asociación Guatemalteca del Audiovisual y Cinematografía (Agacine, agacine.org) en su intento por resguardar los archivos visuales de Guatemala. En este sentido, La Isla resulta ser también una crítica potente a esa falta de interés por nuestra memoria audiovisual. “Es una crítica desde la distancia, desde mi punto de vista, de cómo deberían trabajar los periodistas y no solamente los medios de comunicación”, indica Stelzner. El realizador asegura que además de una censura evidente, también se produjo una nociva autocensura: “la mayoría de periodistas o fotógrafos sabían lo que estaban filmando, pero no se animaron a expresarlo tal como lo veían. Entonces, es una forma de mentira; no solamente funciona por la orden de arriba, sino que te adaptas a la situación para sobrevivir”. Pero, además, en la época de posguerra Stelzner critica el hecho de que el Estado no ha cumplido con su deber de información, de educación y concienciación. “Aquí, las empresas de comunicación privadas funcionan bajo la lógica del dinero y nadie les obliga a hablar de esos temas, que son difíciles de consumir y de aceptar, pero que son necesarios para una sociedad”. El director ejemplifica con el caso de Alemania, en la que algunos aún intentan negar la existencia del Holocausto.“Pero allí están las imágenes; entonces nadie lo puede negar”. Quizá, dice Uli Stelzner, “La Isla sea una crítica general a cómo se maneja la historia en el país, y los medios de comunicación tienen una profunda responsabilidad”

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ARCHIVOS DIGITALES: ¿CUÁLES SERÁN LAS FUENTES DE NUESTRA HISTORIA PRESENTE

Con digital, la memoria histórica en riesgo


EN: LASTAMPA.IT
SITE: http://www.lastampa.it/
FECHA: 12/04/2010
AUTOR: ANNA MASERA

Conferencia en el Politécnico de Turín, "2060, con lo que las fuentes serán la historia de nuestro presente"

Imaginar que en 2060 alguien quiere saber algo sobre el mundo de hoy. La enorme cantidad de información creada hoy en forma digital o se registra a partir de medios analógicos y disponible en línea es un registro valioso de nuestro tiempo. Pero en 50 años , lo que quedará de todo este material digital tan grande como evanescente, teniendo en cuenta la rápida obsolescencia de la tecnología? Y los estudiosos de 2060 que se basarán sus fuentes y con qué medios?

En la invitación lanzada por Telecom Italia Fundación con el Politecnico di Torino , la Asociación Italiana de Sociología de la Sociedad Italiana para el Estudio de la Historia Moderna de talleres y Cliomedia respondió expertos, historiadores, sociólogos sino también los jóvenes investigadores que se han reunido desde esta mañana hasta mañana en el Aula Magna de la Politécnica de Turínpara discutir la conferencia (patrocinada por la Fundación Telecom Italia ) " 2060: ¿Cuáles serán las fuentes de nuestra historia presente . "

¿Por qué en "era digital nos arriesgamos a perder la memoria : la digitalización de documentos en papel es probable que borrar la memoria histórica de las empresas, instituciones y personas. Parece paradójico, pero, dada la rápida obsolescencia de la tecnología, el riesgo es.

Necesitamos nuevos sistemas para seleccionar y almacenar de forma orgánica y estructurada para entregar información que deben conservarse para los futuros historiadores.

Según el historiador francés Serge Noiret " el problema es entender de qué manera ser capaz de almacenar las fuentes digitales, aunque su repetición ", es decir el hecho de que se trata de" copiar a otros recipientes en la Web, "da cierta garantía de su supervivencia."
El principal riesgo, según Noiret, "es la pérdida de información sobre el comportamiento social, porque están en los espacios de la red" que están en manos de empresas privadas.

Peor es Stefano Vitali , director de la Superintendencia de archivo para la región de Emilia Romagna, según el cual " en este momento no hay certeza de que la retención de parte de los datos puede durar. "

En Italia, la digitalización de los documentos se considera un ahorro de costes, pero no es el problema de retención de datos. "Entre las muchas ideas - reveló Fabio Di Spirito , secretario general de Telecom Italia Fundación - muestra la importancia de los archivos históricos de la preservación de la memoria corporativa. "

Hoy en día los grupos de trabajo fueron divididos en cinco áreas temáticas :

1) Documentos Digitales: ¿qué conservar, dónde y cómo?
2) Las nuevas fuentes para investigar el imaginario personal de memorias) 3. Facebook y sus supuestos 4) y las prácticas en el lugar: nuevas metodologías y herramientas
5) La arqueología futuros artefactos tecnológicos, los objetos, los residuos, el debate sigue abierto. La realidad como las redes sociales, está muy enfocado en el presente, no preservan la memoria histórica. Una enorme cantidad de información es que se pierda en el camino.

Mañana, la lectio magistralis prof. Vittorio Marchis con una historia desde la prehistoria hasta la actualidad la principales instrumentos para que el hombre ha confiado la conservación de los recuerdos de los primeros graffiti a 35 mil años, los ordenadores personales, Internet.

El máximo histórico al respecto, pero es que mi querido amigo Luca De Biase , director de Nova-Il Sole 24 Ore , no es sorprendente que en el Comité Científico de la conferencia.

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