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Las responsabilidades no pueden delegarse en un algoritmo. La última decisión debe seguir siendo humana

>>  lunes, 17 de agosto de 2026

Otra forma de gobernar

https://www.perfil.com
Juan Manuel Cozzi

Del Estado que registra al Estado que anticipa. Cada época transforma la manera en que el Estado conoce a la sociedad. Esa transformación suele pasar inadvertida hasta que modifica, también, la forma de ejercer el poder.

Censo (Foto ilustrativa) | Archivo

A lo largo de siglos, los gobiernos administraron sus territorios a partir de censos, registros civiles, catastros y estadísticas. Esos instrumentos permitieron contar personas, medir recursos, identificar problemas y planificar políticas públicas. La burocracia moderna, que Max Weber describió como uno de los pilares del Estado contemporáneo, no fue únicamente una forma de organización administrativa: fue, sobre todo, una tecnología para producir conocimiento sobre la sociedad.

Hoy asistimos a una transformación comparable. La incorporación de inteligencia artificial a la gestión pública no supone simplemente una nueva herramienta informática. Introduce un cambio en la manera en que el Estado observa la realidad, procesa información y construye las condiciones sobre las cuales decide.

El politólogo James C. Scott mostró que los Estados modernos necesitaban volver “legible” a la sociedad para poder gobernarla. Mapas, empadronamientos, registros y clasificaciones hicieron posible esa legibilidad. La inteligencia artificial representa un paso adicional: ya no se limita a organizar la información disponible, sino que identifica patrones, estima comportamientos probables y produce escenarios que orientan la toma de decisiones.

Si el Estado moderno necesitó hacer legible a la sociedad para poder gobernarla, la inteligencia artificial abre la posibilidad de volverla predecible. Ese desplazamiento –de la legibilidad a la predicción- constituye una de las transformaciones políticas más profundas de nuestro tiempo.

La diferencia es sustancial. A lo largo de décadas, el Estado describió la realidad para intervenir sobre ella. Hoy comienza a incorporar tecnologías capaces de anticiparla. Esa transición, casi silenciosa, modifica la naturaleza misma de la acción pública.

No se trata de una discusión futurista. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la UNESCO vienen señalando que la inteligencia artificial se ha convertido en un componente creciente de la transformación digital del sector público, al tiempo que advierten sobre la necesidad de garantizar transparencia, supervisión humana y protección de derechos.

La cuestión, entonces, excede ampliamente el plano tecnológico. Cuando un algoritmo comienza a participar en la producción de conocimiento del Estado, también cambia el modo en que se construyen las prioridades públicas, se asignan recursos y se justifican decisiones. La pregunta deja de ser únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial y pasa a ser otra, mucho más política: ¿cómo cambia la democracia cuando el Estado comienza a gobernar apoyándose en sistemas capaces de anticipar la realidad?

Gobernar ya no es solo administrar. Con frecuencia, la incorporación de inteligencia artificial a la administración pública se presenta como un problema de modernización o eficiencia. Pero esa descripción resulta insuficiente. Lo verdaderamente novedoso no es que los trámites puedan resolverse con mayor rapidez, sino que cambia la forma en que el Estado produce conocimiento para decidir.

La infraestructura digital nunca es políticamente neutra. Como advierte Ronald Deibert en El camino hacia la falta de libertad digital, las tecnologías de información modifican las relaciones entre ciudadanos, instituciones y poder. La inteligencia artificial profundiza esa transformación porque altera el entorno mismo en el que se toman las decisiones públicas.

Los ejemplos ya son numerosos. Estonia consolidó una administración prácticamente digitalizada que permite prestar la mayoría de los servicios públicos en línea. Singapur utiliza sistemas predictivos para planificar políticas urbanas y de movilidad.

En distintos países europeos, herramientas de inteligencia artificial colaboran en la administración tributaria, la gestión documental, la salud pública y la detección temprana de riesgos. No sustituyen a los gobiernos, pero amplían su capacidad para procesar información compleja y establecer prioridades.

Ese cambio tiene profundas implicancias. Tradicionalmente, los organismos públicos reunían información, la analizaban y, sobre esa base, los responsables políticos adoptaban decisiones. Hoy, parte de ese análisis comienza a ser realizado por sistemas capaces de encontrar correlaciones invisibles para el ojo humano y de proyectar escenarios probables en tiempo real. El Estado deja de limitarse a describir la realidad para comenzar a trabajar sobre sus posibles desarrollos.

Aun así, esa capacidad no elimina la incertidumbre ni sustituye el juicio político. Como demostraron Cathy O’Neily Virginia Eubanks a través de sus libros: Armas de destrucción matemática y La automatización de la desigualdad, los algoritmos también pueden reproducir desigualdades cuando aprenden de datos incompletos, sesgados o socialmente injustos. La automatización puede hacer más eficiente una decisión, pero no necesariamente más legítima.

Por eso, el debate ya no consiste en decidir si el Estado debe utilizar inteligencia artificial. Ese proceso ya está en marcha. La verdadera discusión pasa por establecer bajo qué reglas democráticas se incorporarán estas tecnologías, quién auditará sus resultados y cómo se garantizará que las decisiones públicas continúen siendo comprensibles, revisables y políticamente responsables.

La oportunidad y el desafío para la Argentina

La Argentina todavía se encuentra lejos de los niveles de integración digital alcanzados por algunos países europeos o asiáticos. Ahora bien, sería un error considerar que esta discusión pertenece al futuro.

Organismos nacionales, provinciales y municipales ya comenzaron a incorporar herramientas de inteligencia artificial para asistir tareas administrativas, analizar grandes volúmenes de información y mejorar la prestación de servicios públicos.

Se trata, entonces, de evitar que la conversación quede reducida a una cuestión de innovación tecnológica o de ahorro de costos. La calidad de un Estado democrático no depende únicamente de la rapidez con la que procesa información, sino de su capacidad para garantizar derechos, reducir desigualdades y ofrecer respuestas eficaces a problemas públicos cada vez más complejos.

En ese contexto, la inteligencia artificial puede representar una oportunidad extraordinaria para fortalecer las capacidades estatales. Puede contribuir a mejorar diagnósticos, optimizar políticas públicas y ampliar la capacidad de respuesta frente a demandas ciudadanas. Pero esos beneficios no son automáticos.

La cuestión central, no es cuánto puede ahorrar o acelerar la inteligencia artificial dentro del Estado. Es mucho más profunda: ¿qué tipo de Estado queremos construir con ella? Esa decisión no pertenece a los ingenieros ni a los algoritmos. Pertenece, en última instancia, a la política y a la ciudadanía.
El poder detrás del algoritmo

La inteligencia artificial suele presentarse como una herramienta para mejorar la calidad de las decisiones públicas. Pero esa formulación resulta insuficiente. Los algoritmos no actúan en un vacío institucional: operan dentro de un determinado proyecto de Estado y reflejan los valores, prioridades y objetivos de quienes los diseñan, entrenan e implementan.

Por eso, el problema clave no es tecnológico, sino político. Un mismo sistema de inteligencia artificial puede contribuir a detectar con mayor rapidez situaciones de vulnerabilidad social, optimizar la respuesta frente a emergencias sanitarias o mejorar la asignación de recursos públicos. Pero también puede utilizarse para intensificar mecanismos de vigilancia, clasificar poblaciones según criterios opacos o consolidar decisiones difíciles de impugnar porque aparecen revestidas de una aparente objetividad técnica.

La idea acerca de la neutralidad de la tecnología ha sido ampliamente cuestionada. El filósofo Langdon Winner, sostuvo hace décadas que los artefactos también poseen una dimensión política porque condicionan la forma en que una sociedad organiza el poder. La inteligencia artificial confirma esa hipótesis: aprende de datos producidos por sociedades desiguales y puede reproducir esas desigualdades si no existen mecanismos adecuados de transparencia, supervisión y rendición de cuentas.

Por consiguiente, no consiste simplemente en incorporar inteligencia artificial al Estado, sino en gobernarla democráticamente. Luciano Floridi, director del Laboratorio de Ética Digital del Instituto de Internet de Oxford, ha señalado que la revolución de la IA no transforma únicamente las herramientas con las que decidimos, sino el entorno mismo en el que esas decisiones se producen.

En consecuencia, el debate ya no puede limitarse a preguntarse cuánto puede automatizarse, sino qué responsabilidades nunca deberían dejar de depender del juicio humano.

En esa misma dirección se inscribe Magnifica humanitas, la reciente encíclica de León XIV. Lejos de rechazar la innovación tecnológica, propone una pregunta que trasciende el ámbito religioso y alcanza de lleno a las democracias contemporáneas: ¿qué decisiones nunca deberían dejar de ser humanas?

Cuando una política pública afecta derechos, distribuye recursos o establece prioridades colectivas, siempre debe existir alguien capaz de explicar por qué se tomó esa decisión y dispuesto a responder por sus consecuencias. Esa responsabilidad no puede delegarse en un algoritmo.
La última decisión sigue siendo humana


La pregunta decisiva ya no es qué puede hacer la inteligencia artificial por el Estado. El punto es, qué tipo de Estado queremos construir con inteligencia artificial.

Si durante los siglos XIX y XX la capacidad estatal dependió, en gran medida, de producir información cada vez más precisa sobre la sociedad, en el siglo XXI dependerá también de la capacidad para utilizar esa información sin renunciar a los principios que sostienen la vida democrática.

La inteligencia artificial puede fortalecer al Estado, hacerlo más eficaz para comprender problemas complejos, anticipar riesgos y diseñar mejores políticas públicas. Comotambién puede ampliar la opacidad, naturalizar sesgos y concentrar poder si su incorporación carece de reglas claras y de controles democráticos.

Por eso, el desafío no consiste en elegir entre un Estado con o sin inteligencia artificial. Esa disyuntiva ya pertenece al pasado. El verdadero reto consiste en decidir cómo integrar estas tecnologías de manera que amplíen la capacidad del Estado para servir a la sociedad, sin debilitar los principios de legalidad, transparencia, responsabilidad y protección de los derechos que justifican su existencia.

La inteligencia artificial ya está cambiando la forma en que gobierna el Estado. No porque reemplace a quienes toman decisiones, sino porque transforma la manera en que esas decisiones se preparan, se fundamentan y se ejecutan.

Abierto queda el interrogante, acerca si la inteligencia artificial cambiará la política. Lo está haciendo. La duda es si las democracias serán capaces de gobernar esa transformación antes de que esa transformación termine redefiniendo las condiciones mismas de la democracia.

Ese será, probablemente, uno de los grandes debates públicos de los próximos años. No porque el futuro pertenezca a los algoritmos, sino porque seguirá perteneciendo a las sociedades que sean capaces de decidir, democráticamente, qué lugar quieren darles en la construcción de su propio futuro.

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Análisis Archivológico: del Estado que registra al Estado que anticipa, y el papel central del Archivólogo en la gestión documental y los archivos.

Análisis del artículo "Otra forma de gobernar"
https://www.perfil.com/noticias/opinion/otra-forma-de-gobernar.phtml
Autor del artículo Juan Manuel Cozzi

Autor del Análisis: Lic. Carmen Marín co la colaboración de Grok


Análisis Archivológico: del Estado que registra al Estado que anticipa, y el papel central de Archivólogo en la gestión documental y los archivos.

El artículo de Perfil.com (“Otra forma de gobernar”, 11 de agosto de 2026) describe una transformación profunda en la forma en que el Estado produce conocimiento sobre la sociedad: de los instrumentos clásicos de legibilidad (censos, registros civiles, catastros y estadísticas) —que Max Weber vinculaba a la burocracia moderna y James C. Scott a la necesidad de “hacer legible” a la sociedad para gobernarla— a sistemas de inteligencia artificial (IA) que identifican patrones, estiman comportamientos probables y generan escenarios predictivos. Esto desplaza el foco de la descripción a la anticipación, con implicaciones políticas, democráticas y éticas que el autor subraya: necesidad de supervisión humana, transparencia, protección de derechos y responsabilidad política, advirtiendo sobre sesgos y opacidad.

Desde la Archivología (ciencia archivística y gestión de documentos/records management), este cambio no es periférico: los archivos y los documentos son la infraestructura material y epistémica sobre la que se construye tanto la legibilidad tradicional como la predictibilidad algorítmica. Los registros públicos constituyen la evidencia de las acciones del Estado, garantizan la rendición de cuentas, protegen derechos y permiten la memoria institucional y social. La IA no elimina esa función; la transforma y la potencia, al tiempo que genera nuevos riesgos y responsabilidades profesionales.

El papel histórico y actual de la Archivología en este contexto

Tradicionalmente, la Archivología ha gestionado los instrumentos que el artículo enumera: la organización, clasificación, ordenación, valoración (appraisal), descripción, conservación y acceso a los registros que hacen “legible” a la sociedad. Esos documentos no son meros datos; son evidencia contextualizada (con vínculo archivístico, procedencia y originalidad) que sostiene la legalidad y la democracia.

La transición a la predicción implica que los mismos fondos documentales (o sus equivalentes digitales masivos) alimentan modelos de IA. Por tanto, la calidad, integridad, autenticidad y representatividad de los archivos condicionan directamente la fiabilidad de los sistemas predictivos. Si los datos históricos están incompletos, sesgados o mal descritos —como ocurre con frecuencia en fondos coloniales, discriminatorios o fragmentarios—, los algoritmos reproducirán y amplificarán esas desigualdades, tal como advierten Cathy O’Neil y Virginia Eubanks (citados en el artículo) y la literatura archivística reciente.

Proyectos internacionales como InterPARES Trust AI y el campo emergente de la Computational Archival Science (CAS) muestran que la IA ya se aplica a funciones nucleares de la gestión documental: clasificación automática, enriquecimiento de metadatos, valoración y selección de documentos de conservación permanente, transcripción (OCR/HTR), detección de agregaciones archivísticas y mejora de la recuperación. No sustituye al profesional; lo aumenta, permitiendo gestionar volúmenes inmanejables de documentos born-digital y reducir backlogs.

Cómo influyen estos cambios en la gestión de documentos y archivos
 
Eficiencia y escala en los procesos archivísticos
La IA permite automatizar tareas rutinarias (clasificación, extracción de entidades, generación de descripciones preliminares) y apoyar la valoración predictiva (identificar qué registros tienen valor histórico o de evidencia a largo plazo). Esto es especialmente crítico ante el crecimiento exponencial de documentos digitales generados por la administración pública. Experiencias en organismos gubernamentales (por ejemplo, en el Reino Unido con registros del Cabinet Office) demuestran que la IA se vuelve necesaria, no opcional, para seleccionar qué conservar.
 
Nuevos objetos de gestión y requisitos de evidencia

Los sistemas de IA generan ellos mismos registros (prompts, outputs, logs, versiones de modelos, datos de entrenamiento, paradata o documentación del proceso automatizado). Estos deben tratarse como documentos oficiales sujetos a las mismas normas de creación, captura, valoración, conservación y acceso. La gestión documental debe ampliarse para garantizar la trazabilidad de las decisiones asistidas por IA: qué datos se usaron, qué modelo, qué supervisión humana hubo y cómo se justificó la decisión final. Sin esto, se erosiona la rendición de cuentas que los archivos históricamente garantizan.
 
Desafíos de autenticidad, integridad, sesgos y transparencia
 
  • Autenticidad y procedencia: la IA puede introducir “alucinaciones”, alteraciones o descontextualizaciones. Se requieren mecanismos de content authenticity and provenance (por ejemplo, estándares C2PA adaptados al sector GLAM/archivos) y documentación rigurosa de paradata.
  • Sesgos: los archivos históricos no son neutrales; entrenar modelos con ellos sin intervención archivística crítica reproduce desigualdades.
  • Transparencia y auditabilidad: principios archivísticos clásicos (procedencia, orden original, descripción contextual) deben extenderse a los sistemas algorítmicos para que las decisiones públicas sigan siendo comprensibles y impugnables.
  • Preservación a largo plazo: no solo de los documentos, sino de los modelos, datos de entrenamiento y entornos de ejecución necesarios para reproducir o auditar resultados futuros.
  • Privacidad y derechos: la predictibilidad incrementa riesgos de vigilancia y perfilado; la Archivología debe equilibrar acceso, protección de datos y uso ético.
Rol profesional del archivólogo/gestor documental

Se requiere una nueva alfabetización en IA (AI literacy): competencias básicas en datos, evaluación de herramientas, ética algorítmica y colaboración interdisciplinaria con informáticos.
Los profesionales no son reemplazados; su juicio contextual, ético y de valoración sigue siendo insustituible. Deben participar en el diseño, gobernanza y auditoría de los sistemas para que la IA sirva a principios democráticos (legalidad, transparencia, responsabilidad y protección de derechos), tal como el artículo exige. En el contexto argentino —aún en etapas iniciales de integración digital—, esto representa una oportunidad para fortalecer capacidades estatales sin sacrificar el control democrático.

En síntesis, la transformación descrita en el artículo refuerza la centralidad de la Archivología: los archivos dejan de ser solo “memoria del pasado” para convertirse en infraestructura crítica de la gobernanza predictiva. Si se gestiona bien, la IA puede mejorar diagnósticos, optimizar políticas y ampliar el acceso a la información pública. Si se gestiona mal —sin reglas claras, sin supervisión humana y sin principios archivísticos—, amplifica opacidad, sesgos y concentración de poder. 

El desafío no es tecnológico, sino de gobernanza documental y archivística al servicio de la democracia.

Fuentes principales utilizadas para el análisis (además del artículo original):
 

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Debate en Ceuta: Impacto de la IA en gestión documental, administración pública, justicia, archivos militares y desarrollo de las ciudades

>>  lunes, 1 de junio de 2026

Archiv-IA abre el debate sobre el futuro de los archivos
https://elfarodeceuta.es
Por Paloma Abad


El Archivo General de Ceuta reúne a especialistas de distintos ámbitos para analizar el impacto de la IA en la gestión documental, la administración pública, la justicia, los archivos militares y el desarrollo de las ciudades


El Archivo General de Ceuta conmemorará el próximo 8 de junio el Día Internacional de los Archivos con la celebración de las jornadas “Archiv-IA: Jornadas de Innovación en Inteligencia Artificial”, una iniciativa que convertirá a la ciudad en un punto de encuentro para profesionales, investigadores y responsables de instituciones vinculadas a la gestión documental y la preservación del patrimonio archivístico.

La IA llega al ámbito archivístico

La actividad se desarrollará entre las 9.00 y las 14.30 horas en la Sala de Usos Múltiples de la Biblioteca Pública del Estado “Adolfo Suárez” y abordará algunos de los principales retos y oportunidades que plantea la incorporación de la inteligencia artificial en los archivos y en otros ámbitos de la administración y la sociedad.


Un foro para el intercambio de experiencias

La jornada arrancará con la intervención de Daniel A. Jorge Trujillo, quien presentará las líneas de trabajo y los resultados del Observatorio de Inteligencia Artificial en Archivos (OBINAR), una iniciativa que analiza la aplicación de estas tecnologías en el sector archivístico y promueve el intercambio de conocimiento entre profesionales e instituciones.

A continuación, el programa se centrará en una de las cuestiones que más interés suscita actualmente: la relación entre inteligencia artificial, gestión documental y protección de datos.

Protección de datos y responsabilidad profesional


Esta mesa contará con la participación de Asensi Abogados y del especialista Fernando Tesón de Troya, quienes analizarán las implicaciones jurídicas, éticas y profesionales derivadas del uso de herramientas basadas en IA, así como los desafíos relacionados con la responsabilidad y la seguridad de la información.

De los archivos militares a la Justicia

Tras una pausa, las jornadas continuarán con una mirada a los procesos de modernización que se están llevando a cabo en distintos organismos públicos.

Andrés Martín Cárdaba, del Archivo General Militar de Guadalajara y del Centro de Historia y Cultura Militar, expondrá la experiencia de digitalización de los archivos militares, un ámbito especialmente relevante por el volumen y el valor histórico de la documentación que custodia.

La transformación digital en el ámbito judicial será otro de los asuntos destacados del encuentro. Juan Sergio Redondo Pacheco, del Archivo Judicial, analizará el proceso de digitalización de la administración de justicia y los cambios que está experimentando la gestión documental en este sector, donde la conservación, la accesibilidad y la trazabilidad de los expedientes resultan fundamentales.

La última ponencia estará a cargo de Fernando Trujillo Sáez, de la Cátedra IATEB de la Universidad de Granada, quien ofrecerá una reflexión sobre las posibilidades y los riesgos de la inteligencia artificial aplicada al entorno urbano.

Su intervención abordará el potencial de estas tecnologías para mejorar los servicios públicos y la gestión de las ciudades, así como los desafíos que plantean en materia de gobernanza, privacidad y toma de decisiones.

El encuentro concluirá con un coloquio abierto entre ponentes y asistentes, seguido del acto de clausura.

Digitalización y gestión documental

Las jornadas cuentan con la colaboración de diversas instituciones y entidades vinculadas al ámbito académico, archivístico y jurídico, entre ellas el Observatorio de Inteligencia Artificial en Archivos (OBINAR), la Universidad de Granada, el Consejo de Cooperación Archivística y diferentes organismos de la Administración General del Estado.

Con esta iniciativa, el Archivo General de Ceuta se suma a la celebración internacional dedicada a poner en valor la importancia de los archivos como garantes de la memoria colectiva, al tiempo que impulsa el debate sobre el papel que desempeñarán las nuevas tecnologías en la gestión y conservación de la información del futuro.




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Documentos estratégicos: Política de gestión de documentos electrónicos de la Administración y Sector Público madrileño y Esquema de metadatos

>>  miércoles, 18 de marzo de 2026

La Comunidad de Madrid publica dos documentos clave sobre gestión de archivos electrónicos

https://www.eldiariodemadrid.es/
Andrés Fidalgo


La Comunidad de Madrid ha puesto a disposición pública dos documentos técnicos fundamentales sobre gestión documental electrónica, con el objetivo de fomentar su revisión, difusión y la participación de profesionales y ciudadanos en su desarrollo.

El Consejo de Archivos de la Comunidad de Madrid ha aprobado la publicación de una versión preliminar de dos documentos estratégicos: la Política de gestión de documentos electrónicos de la Administración y Sector Público madrileño y el Esquema de metadatos correspondiente.

Ambos textos, disponibles en el Portal de Archivos regional, se presentan en versión 0.1, lo que implica que se encuentran en fase abierta a comentarios y aportaciones. El objetivo es recoger sugerencias que permitan perfeccionar estos instrumentos antes de su aprobación definitiva.

La iniciativa busca reforzar la transparencia y la participación en el desarrollo de normas técnicas que afectan a la gestión documental pública, un ámbito clave para garantizar el acceso a la información, la trazabilidad administrativa y la conservación del patrimonio documental.

En concreto, la política de gestión de documentos electrónicos establece los principios y criterios que deben regir la creación, organización, conservación y acceso a los documentos digitales dentro de la Administración autonómica. Por su parte, el esquema de metadatos define los elementos necesarios para describir, clasificar y gestionar estos documentos de forma estructurada y eficiente.

La publicación de estos documentos se enmarca en el proceso de modernización administrativa impulsado por la Comunidad de Madrid, en línea con la creciente digitalización de los procedimientos públicos. La correcta gestión de los documentos electrónicos es esencial no solo para el funcionamiento interno de la Administración, sino también para garantizar derechos ciudadanos como el acceso a la información o la seguridad jurídica.

Además, este proceso participativo pretende implicar a profesionales del ámbito archivístico, expertos en gestión documental y otros agentes interesados, favoreciendo un enfoque colaborativo en la elaboración de estándares técnicos.

Con esta iniciativa, la Comunidad de Madrid refuerza su apuesta por un sistema de archivos más accesible, transparente y adaptado a los retos de la administración digital, consolidando el papel de los archivos como herramientas clave para la gestión pública y la preservación de la memoria institucional.

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La Inteligencia Artificial y la gestión de documentos en la administración pública

>>  martes, 27 de mayo de 2025

Administración pública e IA: Más eficiencia y mejor atención al ciudadano
https://www.eldiariodemadrid.es/


En este artículo analizamos cómo la IA está transformando la administración pública a través de los casos de éxito del Ayuntamiento de Madrid y el sistema de registros administrativos impulsado por Altia




El sector público enfrenta el reto de modernizar sus procesos y mejorar la atención a la ciudadanía en un mundo cada vez más digitalizado. La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para agilizar trámites, reducir la burocracia y optimizar el acceso a los servicios públicos.
Modernización digital en el Ayuntamiento de Madrid

En un esfuerzo por mejorar la eficiencia de los servicios municipales, el Ayuntamiento de Madrid, en colaboración con Accenture, ha implementado Easy(DRO), un agente de soporte TI basado en IA generativa. Este sistema ha permitido modernizar el entorno digital de los empleados municipales, optimizando la resolución de incidencias y facilitando la gestión de tareas desde cualquier dispositivo.

Gracias a Easy(DRO), más de 6.000 empleados municipales han logrado reducir significativamente las tareas administrativas rutinarias, permitiendo una mayor dedicación a actividades de valor añadido. La implementación de este sistema ha resultado en un 74 % de solicitudes gestionadas digitalmente y un nivel de satisfacción superior al 80 %.

Automatización de registros administrativos con inteligencia artificial

Uno de los mayores desafíos en la atención ciudadana es la gestión de documentos en los registros administrativos presenciales. Hasta ahora, el personal debía revisar manualmente formularios, documentos adjuntos y datos esenciales, un proceso que consumía tiempo y recursos.

Para solucionar esta problemática, Altia ha desarrollado un sistema basado en IA que automatiza la identificación, clasificación y extracción de información de documentos administrativos. Este sistema emplea tres componentes clave:

  • Separador de documentos administrativos: Procesa documentos digitalizados y los segmenta automáticamente en archivos individuales.
  • Clasificador de documentos: Identifica el tipo de documento administrativo (DNI, certificado de empadronamiento, formulario, etc.) y lanza alertas cuando faltan documentos esenciales.
  • Extractor de información estructurada: Extrae datos clave (nombre, DNI, dirección) para agilizar su registro en bases de datos, eliminando la necesidad de mecanización manual.
Esta solución ha optimizado los tiempos de espera en oficinas de atención al ciudadano, reduciendo colas y mejorando la eficiencia en la tramitación de solicitudes.

El impacto de la IA en la gestión pública

La integración de inteligencia artificial en la administración pública está logrando:

  • Mayor rapidez en la gestión de trámites: Reducción del tiempo necesario para procesar documentos y atender solicitudes.
  • Reducción de la carga administrativa: Automatización de tareas repetitivas, permitiendo que los funcionarios se enfoquen en la resolución de problemas complejos.
  • Mayor satisfacción del ciudadano: Procesos más ágiles y accesibles que eliminan la burocracia innecesaria.
  • Mejor trazabilidad y transparencia: La IA permite auditar y registrar cada paso del proceso administrativo, asegurando un mayor control y cumplimiento normativo.

La inteligencia artificial, una apuesta para optimizar la administración pública

La inteligencia artificial está transformando la manera en que los ciudadanos interactúan con las administraciones. Su capacidad para agilizar procesos, mejorar la eficiencia operativa y garantizar una mayor accesibilidad a los servicios públicos la convierte en una herramienta clave para el futuro de la gestión pública.

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Antonio Beteta: «La Administración será electrónica o no será»

>>  martes, 21 de julio de 2015

La nueva Ley de Admministración convertirá en electrónico todods los trámites
http://www.abc.es/ 20/07/2015

En la actualidad, el 75% de los procedimientos que se llevan a cabo entre ciudadanos y empresas son de carácter electrónico

El secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, en un curso de la UIMP / JUAN MANUEL SERRANO

La comunicación eficaz entre ciudadanos, empresas y la Administración Pública es uno de los mayores retos de la sociedad actual, y su desarrollo, la muestra de que el Estado está adaptado a los tiempos que corren. «La Administración será electrónica o no será», ha declarado este lunes Antonio Beteta, secretario de Estado de Administraciones Públicas, quien también ha anunciado que las Cortes Generales están a punto de tramitar (probablemente para septiembre) una nueva regulación que hará «del procedimiento electrónico el habitual y no la excepción».

Una Administración electrónica abierta los 365 días y las 24 horas, «que debe ser de resultados», ha recalcado el secretario de Estado en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El formulario electrónico se convertirá en único, a pesar de que la comunicación se pueda iniciar en las oficinas y de manera presencial, evitando extravíos pero también duplicidad de datos. Las Administraciones compartirán los documentos de los ciudadanos previa autorización, lo que permitirá, según Bateta, un «salto cuantitativo y cualitativo».

La Administración Pública es el mayor empleador del país (en ella trabajan más de dos millones y medio de ciudadanos), pero con una estructura rígida y cerrada, lo que supone un reto a la hora de abordar una modificación en trámites y agilización de sus procesos. Sin embargo, los datos apuntan a que la digitalización va por buen camino. El 75% de la tramitación que se lleva a cabo con los ciudadanos y empresas es ya de carácter electrónico. La cifra se eleva en el caso empresarial hasta el 93,9%. Según ha comentado el secretario de Estado, solo en 2013 se produjeron 29.685.502 acciones a través de la Red. «Estos datos ponen de manifiesto que estamos cerca de alcanzar ese 100 por cien de tramitación electrónica de nuestros procesos administrativos», ha dicho Beteta.
Palanca de desarrollo

En los últimos años se ha reducido un tercio el número de empresas públicas de las administraciones territoriales (un 23 por ciento menos). También se han cerrado 956 administraciones en el ámbito local (un 18 por ciento). En el ámbito estatal, la reducción ha sido del 7,6 por ciento. «Hoy nuestra Administración es una palanca de desarrollo, ya no es un palo en el eje del crecimiento», ha dicho el secretario de Estado.

La entidad detrás de este proceso que lleva años desarrollándose se denomina CORA (Comisión para la reforma de las Administraciones Públicas), y desde que empezara su actividad en 2012 ha publicado un diagnóstico pormenorizado del sistema administrativo español, con la participación también de los ciudadanos. La auditoría nacía con una premisa clara, según Batute, y es que «nuestro país tenía y tiene una de las mejores administraciones públicas, no solo de nuestro entorno europeo sino de todo el mundo y no solo como un concepto histórico sino como real y fáctico». Sin embargo, a lo largo del complejo camino se anteponían procesos burocráticos y, además, la duplicidad de competencias entre administraciones, que intenta evitar esta nueva legislación.

Autor: NIEVES MIRA

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Reutilización de la información del sector público

>>  viernes, 10 de julio de 2015

Ley 18/2015, de 9 de julio, por la que se modifica la Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público (BOE de 10 de julio de 2015). Texto completo.
http://www.iustel.com/ 10/07/2015

La Ley 18/2015 tiene por objeto la incorporación al ordenamiento jurídico español de los cambios que ha introducido la Directiva 2013/37/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, en el régimen de reutilización de documentos del sector público.

La Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público puede consultarse en el Libro Séptimo del Repertorio de Legislación Vigente de IUstel.

LEY 18/2015, DE 9 DE JULIO, POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY 37/2007, DE 16 DE NOVIEMBRE, SOBRE REUTILIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN DEL SECTOR PÚBLICO.

PREÁMBULO
La información que generan las Administraciones Públicas y los organismos del sector público constituye un importante recurso para promover la economía del conocimiento. De este modo, la reutilización y la puesta a disposición de la información del sector público con fines privados o comerciales, favorecen la circulación de información hacia los agentes económicos y la ciudadanía con el fin de fomentar el crecimiento económico, el compromiso social y la transparencia.

Con la intención de promover la disponibilidad de información del sector público, la Directiva 2003/98/CE, de 17 de noviembre de 2003, del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la reutilización de la información del sector público, estableció un conjunto de normas mínimas y criterios homogéneos para el tratamiento de la información susceptible de ser reutilizada por personas físicas o jurídicas. Esta norma fue incorporada a nuestro ordenamiento jurídico mediante la aprobación de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre , sobre reutilización de la información del sector público, cuyo objeto es la regulación básica del régimen jurídico aplicable a la reutilización de los documentos elaborados o custodiados por las Administraciones y organismos del sector público. El eje central de esta disposición era la autorización potestativa de reutilización de la información pública, garantizando la igualdad de condiciones a quienes la solicitaran.

No obstante, desde la adopción de la citada Directiva hace más de diez años, y desde la aprobación de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre , se han producido importantes cambios, tanto en el volumen de información pública generada, que ha aumentado exponencialmente, como en el progreso de las tecnologías empleadas para el análisis, explotación y tratamiento de datos, lo cual permite la provisión de nuevos servicios y aplicaciones en el uso, agregación y combinación de los mismos.

En la sociedad, de igual modo, se ha producido una creciente concienciación del valor de la información pública, y como consecuencia, ha aumentado el interés por la reutilización con fines comerciales y no comerciales.

Por otra parte, se han aprobado normas que inciden en la interoperabilidad y reutilización de la información, como el Real Decreto 4/2010, de 8 de enero , por el que se regula el Esquema Nacional de Interoperabilidad en el ámbito de la Administración Electrónica, que prevé la interoperabilidad como capacidad de los sistemas de información para posibilitar el intercambio de la misma.

Asimismo, la Ley 19/2013, de 9 de diciembre , de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, recoge entre los principios generales de la publicidad activa y del Portal de Transparencia, el de la reutilización de la información pública.

En este nuevo contexto, el margen para la mejora de la regulación con el objetivo de potenciar el uso transfronterizo de datos y la necesidad de superar los obstáculos derivados de las diferentes normas adoptadas en los Estados miembros, han puesto de manifiesto la necesidad de actualizar el régimen de la reutilización de la información del sector público. Por este motivo se adopta la Directiva 2013/37/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, por la que se modifica la Directiva 2003/98/CE relativa a la reutilización de la información del sector público.

La nueva Directiva 2013/37/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, persigue facilitar la creación de productos y servicios de información basados en documentos del sector público, garantizar la eficacia en el uso transfronterizo de documentos del sector público por empresas privadas y ciudadanos y promover la libre circulación de información y la comunicación, garantizando el respeto a la seguridad jurídica, la protección de los datos personales, así como la propiedad intelectual e industrial.

El objeto de la presente Ley de modificación es la incorporación al ordenamiento jurídico español de los cambios que ha introducido la Directiva 2013/37/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, en el régimen de reutilización de documentos del sector público.

En primer lugar, la Ley recoge las disposiciones de la Directiva acerca de la obligación inequívoca para las Administraciones y organismos del sector público de autorizar la reutilización de los documentos, con la excepción de aquellos cuyo acceso esté restringido o excluido en virtud del ordenamiento jurídico nacional, o de los que se sometan a las excepciones contempladas en la Directiva. Se ha ampliado el ámbito de aplicación a las bibliotecas, incluidas las universitarias, los museos y los archivos, dado el importante volumen de recursos de información que poseen y los proyectos de digitalización que vienen llevando a cabo.

En segundo lugar, la Directiva ha mejorado la regulación de los formatos a utilizar para la puesta a disposición de la información del sector público promoviendo, siempre que sea posible y adecuado, ofrecerlos en formatos abiertos y legibles por máquina junto con sus metadatos, por lo que la Ley recoge las definiciones de formato legible por máquina, formato abierto, así como la norma formal abierta que garantiza la interoperabilidad, entre otras.

En tercer lugar, la Ley ha incorporado en el cálculo del régimen de tarifas por la reutilización de documentos el principio de costes marginales establecido en la Directiva en el cálculo de las mismas. Si bien, contempla excepciones para superar ese umbral. Por un lado, los archivos, museos y bibliotecas, incluidas las universitarias y por otro lado, aquellos centros cuyos créditos presupuestarios dependan en parte de su capacidad de generar ingresos, situación en la que se encuentran algunos organismos oficiales cuyo principal activo es la información.

La Directiva impulsa además un régimen de transparencia en las tarifas así como el uso de los medios electrónicos en la publicación de las mismas, y extiende la vía de recurso a la tarifación.

En cuarto lugar, la Ley incorpora la obligación prevista en la Directiva de fomentar el uso de licencias abiertas, de tal forma que las licencias para la reutilización de la información del sector público planteen las mínimas restricciones posibles.

Por otro lado, en materia de acuerdos exclusivos para la reutilización de documentos, cuya suscripción se pretende evitar con el fin de fomentar la competencia, la Ley incluye el régimen especial de acuerdos exclusivos por tiempo no superior a diez años, por regla general, que regula la Directiva para el caso de los recursos culturales, con el objetivo de atender a las peculiaridades de la digitalización de los recursos culturales en bibliotecas, museos y archivos para acelerar el acceso de los ciudadanos al patrimonio cultural.

En último lugar, la Directiva recoge la obligación de realizar un informe trienal que remitirán los Estados miembros a la Comisión Europea sobre la amplitud de la reutilización de la información del sector público, de las condiciones que rigen su disponibilidad y de las prácticas en materia de recurso.

Se introduce una disposición adicional que se justifica por la incorporación de la imprenta de billetes euro de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en el Banco de España, pasando éste último a formar parte del grupo de bancos centrales nacionales con imprenta interna. Puesto que en aplicación del Derecho de la Unión Europea la imprenta interna debe estar bajo el control del Banco de España, dándose además la circunstancia de que el mismo lógicamente actúa en esta materia como parte del Sistema Europeo de Bancos Centrales y de que corresponderá exclusivamente al Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo tanto la definición del marco jurídico de la producción de billetes como la asignación de la misma, debe considerarse que una parte de las funciones de la Fábrica pasan a integrarse en el ámbito institucional europeo, dejando de formar parte del sector público empresarial del Estado.

La presente Ley tiene carácter de legislación básica al amparo de lo dispuesto en el artículo 149.1.18.ª de la Constitución, a excepción de lo dispuesto en la disposición adicional primera.

Artículo único. Modificación de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre , sobre reutilización de la información del sector público.

La Ley 37/2007, de 16 de noviembre , sobre reutilización de la información del sector público, queda modificada como sigue:

Uno. Se modifica el artículo 3, que queda redactado de la siguiente forma:

“Artículo 3. Ámbito objetivo de aplicación.

1. Se entiende por reutilización el uso de documentos que obran en poder de las Administraciones y organismos del sector público, por personas físicas o jurídicas, con fines comerciales o no comerciales, siempre que dicho uso no constituya una actividad administrativa pública. Queda excluido de este concepto el intercambio de documentos entre Administraciones y organismos del sector público en el ejercicio de las funciones públicas que tengan atribuidas.

2. La presente Ley se aplicará a los documentos elaborados o custodiados por las Administraciones y organismos del sector público, cuya reutilización no esté expresamente limitada por éstos.

3. La presente Ley no será aplicable a los siguientes documentos que obren en las Administraciones y organismos del sector público previstos en el artículo 2:

a) Los documentos sobre los que existan prohibiciones o limitaciones en el derecho de acceso en virtud de lo previsto en el artículo 37 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, en la Ley 19/2013, de 9 de diciembre , de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno y las demás normas que regulan el derecho de acceso o la publicidad registral con carácter específico.

b) De conformidad con su legislación específica, los documentos que afecten a la defensa nacional, la seguridad del Estado, la protección de la seguridad pública, así como los obtenidos por la Administración Tributaria y la Administración de la Seguridad Social en el desempeño de sus funciones, los sometidos al secreto estadístico, a la confidencialidad comercial, tales como secretos comerciales, profesionales o empresariales y, en general, los documentos relacionados con actuaciones sometidas por una norma al deber de reserva, secreto o confidencialidad.

c) Los documentos para cuyo acceso se requiera ser titular de un derecho o interés legítimo.

d) Los documentos que obran en las Administraciones y organismos del sector público para finalidades ajenas a las funciones de servicio público, de acuerdo con la legislación aplicable y en particular, con la normativa de creación del servicio público de que se trate.

e) Los documentos sobre los que existan derechos de propiedad intelectual o industrial por parte de terceros.

No obstante, la presente Ley no afecta a la existencia de derechos de propiedad intelectual de las Administraciones y organismos del sector público ni a su posesión por éstos, ni restringe el ejercicio de esos derechos fuera de los límites establecidos por la presente Ley. El ejercicio de los derechos de propiedad intelectual de las Administraciones y organismos del sector público deberá realizarse de forma que se facilite su reutilización.

Lo previsto en el párrafo anterior será de aplicación, asimismo, a los documentos respecto de los que las bibliotecas, incluidas las universitarias, los museos y los archivos sean titulares originarios de los derechos de propiedad intelectual como creadores de la misma conforme a lo establecido en la legislación de propiedad intelectual, así como cuando sean titulares porque se les haya transmitido la titularidad de los derechos sobre dicha obra según lo dispuesto en la citada legislación, debiendo en este caso respetar lo establecido en los términos de la cesión.

f) Los documentos conservados por las entidades que gestionen los servicios esenciales de radiodifusión sonora y televisiva y sus filiales.

g) Los documentos producidos o conservados por instituciones educativas y de investigación (incluidas las organizaciones para la transferencia de los resultados de la investigación, centros escolares y universidades, exceptuando las bibliotecas universitarias) así como los museos y archivos estatales como agentes de ejecución del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación siempre que sean resultado de una investigación.

h) Los documentos producidos o conservados por instituciones culturales que no sean bibliotecas, incluidas las universitarias, museos y archivos.

i) Las partes de documentos que solo incluyan logotipos, divisas e insignias.

j) Los documentos a los que no pueda accederse o cuyo acceso esté limitado en virtud de regímenes de acceso por motivos de protección de los datos personales, de conformidad con la normativa vigente y las partes de documentos accesibles en virtud de dichos regímenes que contengan datos personales cuya reutilización se haya definido por ley como incompatible con la legislación relativa a la protección de las personas físicas con respecto al tratamiento de los datos personales.

k) Los documentos elaborados por entidades del sector público empresarial y fundacional en el ejercicio de las funciones atribuidas legalmente y los de carácter comercial, industrial o mercantil elaborado en ejecución del objeto social previsto en sus Estatutos.

l) Los estudios realizados por entidades del sector público en colaboración con el sector privado, mediante convenios o cualquier otro tipo de instrumento, como fórmula de financiación de los mismos.

4. En ningún caso, podrá ser objeto de reutilización, la información en que la ponderación a la que se refieren los artículos 5.3 y 15 de la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, arroje como resultado la prevalencia del derecho fundamental a la protección de datos de carácter personal, a menos que se produzca la disociación de los datos a la que se refiere el artículo 15.4 de la citada Ley.”

Dos. Se modifica el artículo 4 que queda redactado del siguiente modo:

“Artículo 4. Régimen administrativo de la reutilización.

1. Los documentos de las Administraciones y organismos del sector público serán reutilizables en los términos previstos en esta Ley.

2. Las Administraciones Públicas y organismos del sector público velarán porque los documentos a los que se aplica esta normativa puedan ser reutilizados para fines comerciales o no comerciales de conformidad con alguna o algunas de las siguientes modalidades:

a) Reutilización de documentos puestos a disposición del público sin sujeción a condiciones.

b) Reutilización de documentos puestos a disposición del público con sujeción a condiciones establecidas en licencias-tipo.

c) Reutilización de documentos previa solicitud, conforme al procedimiento previsto en el artículo 10 o, en su caso, en la normativa autonómica, pudiendo incorporar en estos supuestos condiciones establecidas en una licencia.

d) Acuerdos exclusivos conforme el procedimiento previsto en el artículo 6.

3. Las condiciones incorporadas en las licencias habrán de respetar los siguientes criterios:

a) Deberán ser claras, justas y transparentes.

b) No deberán restringir las posibilidades de reutilización ni limitar la competencia.

c) No deberán ser discriminatorias para categorías comparables de reutilización.

4. Las Administraciones y organismos del sector público podrán facilitar licencias-tipo para la reutilización de documentos, las cuales deberán estar disponibles en formato digital y ser procesables electrónicamente.

5. Las Administraciones y organismos del sector público crearán sistemas de gestión documental que permitan a los ciudadanos la adecuada recuperación de la información, disponibles en línea y que enlacen con los sistemas de gestión puestos a disposición de los ciudadanos por otras Administraciones. Asimismo, facilitarán herramientas informáticas que permitan la búsqueda de los documentos disponibles para su reutilización, con los metadatos pertinentes de conformidad con lo establecido en las normas técnicas de interoperabilidad, accesibles, siempre que sea posible y apropiado, en línea y en formato legible por máquina.

En particular, la Administración General del Estado mantendrá un catálogo de información pública reutilizable, correspondiente al menos al ámbito de la Administración General del Estado y a sus organismos públicos vinculados o dependientes.

En la medida de lo posible, se facilitará la búsqueda multilingüe de los documentos.

6. La reutilización de documentos que contengan datos de carácter personal se regirá por lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre , de protección de datos de carácter personal.

7. La utilización de los conjuntos de datos se realizará por parte de los usuarios o agentes de la reutilización bajo su responsabilidad y riesgo, correspondiéndoles en exclusiva a ellos responder frente a terceros por daños que pudieran derivarse de ella.

Las Administraciones y organismos públicos no serán responsables del uso que de su información hagan los agentes reutilizadores ni tampoco de los daños sufridos o pérdidas económicas que, de forma directa o indirecta, produzcan o puedan producir perjuicios económicos, materiales o sobre datos, provocados por el uso de la información reutilizada.

8. La puesta a disposición de un documento por un organismo del sector público para su reutilización no supone renuncia al derecho a su explotación, ni es impedimento para la modificación de los datos que en el mismo consten como consecuencia del ejercicio de funciones o competencias de dicho organismo.

9. Igualmente, no se podrá indicar, de ningún modo, que los órganos administrativos, organismos y entidades del sector público estatal titulares de la información reutilizada participan, patrocinan o apoyan la reutilización que se lleve a cabo de ella.”

Tres. Se modifica el artículo 5, con la siguiente redacción:

“Artículo 5. Formatos disponibles para la reutilización.

1. Las Administraciones y organismos del sector público promoverán que la puesta a disposición de los documentos para su reutilización así como la tramitación de solicitudes de reutilización se realice por medios electrónicos y mediante plataforma multicanal cuando ello sea compatible con los medios técnicos de que disponen.

2. Las Administraciones y organismos del sector público facilitarán sus documentos en cualquier formato o lengua preexistente, pero también procurarán, siempre que ello sea posible y apropiado, proporcionarlos en formato abierto y legible por máquina conforme a lo previsto en el apartado anterior y conjuntamente con sus metadatos, con los niveles más elevados de precisión y desagregación. Tanto el formato como los metadatos, en la medida de lo posible, deben cumplir estándares y normas formales abiertas. Esto no implicará que las Administraciones y organismos del sector público estén obligados a crear documentos, adaptarlos o facilitar extractos de documentos, cuando ello suponga un esfuerzo desproporcionado que conlleve algo más que una simple manipulación.

3. Con arreglo a la presente Ley, no podrá exigirse a las Administraciones y organismos del sector público que mantengan la producción y el almacenamiento de un determinado tipo de documento con vistas a su reutilización.

4. Sin perjuicio de las definiciones establecidas en el Anexo, la puesta a disposición de los documentos para su reutilización por medios electrónicos por parte de las Administraciones y organismos del sector público debe realizarse en los términos establecidos por las normas reguladoras de la Administración electrónica, la interoperabilidad y los datos abiertos.

5. Con arreglo a lo establecido en el texto refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre , los medios electrónicos de puesta a disposición de los documentos a que se refiere el apartado 1 de este artículo serán accesibles a las personas con discapacidad, de acuerdo con las normas técnicas existentes en la materia.

Asimismo, las Administraciones y organismos del sector público adoptarán, en lo posible, las medidas adecuadas para facilitar que aquellos documentos destinados a personas con discapacidad estén disponibles en formatos que tengan en cuenta las posibilidades de reutilización por parte de dichas personas.

No regirá esta obligación en los supuestos en los que dicha adecuación no constituya un ajuste razonable, entendiéndose por tal lo dispuesto en el artículo 7 del texto refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social.”

Cuatro. Se modifica el artículo 6 que queda redactado del siguiente modo:

“Artículo 6. Prohibición de derechos exclusivos.

1. La reutilización de documentos estará abierta a todos los agentes potenciales del mercado, incluso en caso de que uno o más de los agentes exploten ya productos con valor añadido basados en estos documentos.

Los contratos o acuerdos de otro tipo entre los organismos del sector público que conserven los documentos y los terceros no otorgarán derechos exclusivos.

2. Solo será admisible la suscripción de acuerdos exclusivos que corresponda a los organismos del sector público a favor de terceros cuando tales derechos exclusivos sean necesarios para la prestación de un servicio de interés público. En tal caso, la Administración o el organismo del sector público correspondiente quedarán obligados a la realización de una revisión periódica, y en todo caso, cada tres años, con el fin de determinar si permanece la causa que justificó la concesión del mencionado derecho exclusivo. Estos acuerdos exclusivos deberán ser transparentes y públicos.

3. Excepcionalmente, cuando exista un acuerdo exclusivo relacionado con la digitalización de los recursos culturales, el período de exclusividad no será superior, por regla general, a diez años. En el caso de que lo sea, su duración se revisará durante el undécimo año y, si procede, cada siete años a partir de entonces. Tales acuerdos deben ser también transparentes y se pondrán en conocimiento del público.

Cuando exista un acuerdo exclusivo en el sentido establecido en el párrafo anterior deberá facilitarse gratuitamente a la Administración u organismo del sector público en cuestión, como parte de dichos acuerdos, una copia de los recursos culturales digitalizados de la misma calidad y características técnicas del original, tales como formato, resolución, gama de colores, etc., con sus metadatos y requisitos técnicos de digitalización establecidos en la normas nacionales e internacionales pertinentes. Esa copia estará disponible para su reutilización una vez finalizado el período de exclusividad.”

Cinco. Se modifica el artículo 7, con la siguiente redacción:

“Artículo 7. Tarifas.

1. Podrá aplicarse una tarifa por el suministro de documentos para su reutilización en las condiciones previstas en la normativa estatal vigente o, en su caso, en la normativa que resulte de aplicación en el ámbito autonómico o local, limitándose la misma a los costes marginales en que se incurra para su reproducción, puesta a disposición y difusión. En el caso de las publicaciones oficiales electrónicas con precio de venta al público, se aplicará, al menos, el mismo precio privado de la Administración establecido como precio de venta.

2. Lo dispuesto en el apartado anterior no se aplicará a:

a) Los organismos del sector público a los que se exija generar ingresos para cubrir una parte sustancial de sus costes relativos a la realización de sus misiones de servicio público.

b) A título de excepción, los documentos para los cuales se exija a los organismos del sector público en cuestión que generen ingresos suficientes para cubrir una parte sustancial de los costes de recogida, producción, reproducción y difusión de documentos. Estos requisitos se fijarán de antemano y se publicarán por medios electrónicos siempre que sea posible y apropiado.

c) Las bibliotecas, incluidas las universitarias, los museos y los archivos.

3. En los casos a los que se hace referencia en el apartado 2, letras a) y b), los organismos del sector público en cuestión, calcularán el precio total conforme a criterios objetivos, transparentes y comprobables, que serán fijados mediante la normativa que corresponda. Los ingresos totales de estos organismos obtenidos por suministrar documentos y autorizar su reutilización durante el ejercicio contable apropiado no superarán el coste de recogida, producción, reproducción y difusión, incrementado por un margen de beneficio razonable de la inversión. La tarifa se calculará conforme a los principios contables aplicables a los organismos del sector público correspondientes, y de acuerdo con la normativa aplicable.

4. Cuando sean los organismos del sector público mencionados en el apartado 2, letra c), los que apliquen tarifas, los ingresos totales obtenidos por suministrar y autorizar la reutilización de documentos durante el ejercicio contable apropiado no superarán el coste de recogida, producción, reproducción, difusión, conservación y compensación de derechos, incrementado por un margen de beneficio razonable de la inversión. A los efectos de calcular dicho margen, estos organismos podrán tener en cuenta los precios aplicados por el sector privado por la reutilización de documentos idénticos o similares. Las tarifas se calcularán conforme a los principios contables aplicables a los organismos del sector público correspondientes y de acuerdo con la normativa aplicable.

5. Se podrán aplicar tarifas diferenciadas según se trate de reutilización con fines comerciales o no comerciales.

6. Las Administraciones y organismos del sector público publicarán por medios electrónicos, siempre que sea posible y apropiado, las tarifas fijadas para la reutilización de documentos que estén en poder de organismos del sector público, así como las condiciones aplicables y el importe real de los mismos, incluida la base de cálculo utilizada.

En el resto de los casos en que se aplique una tarifa, el organismo del sector público de que se trate indicará por adelantado qué factores se tendrán en cuenta para el cálculo de la misma. Cuando se solicite, dicho organismo también indicará cómo se han calculado esa tarifa en relación con la solicitud de reutilización concreta.

No obstante, lo dispuesto en el párrafo anterior podrá no ser de aplicación en el caso de las bibliotecas (incluidas las universitarias) museos y archivos, a la hora de fijar sus tarifas.

7. Cuando las tarifas a exigir tengan la naturaleza de tasa, su establecimiento y la regulación de sus elementos esenciales se ajustarán a lo previsto en la Ley 8/1989, de 13 de abril , de Tasas y Precios Públicos, y demás normativa tributaria.”

Seis. El artículo 8 queda redactado del siguiente modo:

“Artículo 8. Condiciones de reutilización.

La reutilización de la información de las Administraciones y de los organismos del sector público a los que se refiere el artículo 2 de la presente Ley podrá estar sometida, entre otras, a las siguientes condiciones generales:

a) Que el contenido de la información, incluyendo sus metadatos, no sea alterado.

b) Que no se desnaturalice el sentido de la información.

c) Que se cite la fuente.

d) Que se mencione la fecha de la última actualización.

e) Cuando la información contenga datos de carácter personal, la finalidad o finalidades concretas para las que es posible la reutilización futura de los datos.

f) Cuando la información, aún siendo facilitada de forma disociada, contuviera elementos suficientes que pudieran permitir la identificación de los interesados en el proceso de reutilización, la prohibición de revertir el procedimiento de disociación mediante la adición de nuevos datos obtenidos de otras fuentes.”

Siete. El artículo 9 queda redactado del siguiente modo:

“Artículo 9. Licencias.

1. Las Administraciones y organismos del sector público incluidos dentro del ámbito de aplicación de esta Ley, fomentarán el uso de licencias abiertas con las mínimas restricciones posibles sobre la reutilización de la información.

2. En los casos en los que se otorgue una licencia, ésta deberá reflejar, al menos, la información relativa a la finalidad concreta para la que se concede la reutilización, indicando igualmente si la misma podrá ser comercial o no comercial, para la que se concede la reutilización, la duración de la licencia, las obligaciones del beneficiario y del organismo concedente, las responsabilidades de uso y modalidades financieras, indicándose el carácter gratuito o, en su caso, la tarifa aplicable.”

Ocho. Se modifica el artículo 10, quedando redactado del siguiente modo:

“Artículo 10. Procedimiento de tramitación de solicitudes de reutilización.

1. Las solicitudes de reutilización de documentos administrativos deberán dirigirse al órgano competente, entendiendo por tal aquel en cuyo poder obren los documentos cuya reutilización se solicita. Las solicitudes se presentarán por aquellas personas físicas o jurídicas que pretendan reutilizar los documentos de conformidad con lo previsto en esta Ley.

No obstante, cuando el órgano al que se ha dirigido la solicitud no posea la información requerida pero tenga conocimiento de la Administración u organismo que la posee, le remitirá a la mayor brevedad posible la solicitud dando cuenta de ello al solicitante.

Cuando ello no sea posible, informará directamente al solicitante sobre la Administración u organismo del sector público al que, según su conocimiento, ha de dirigirse para solicitar dicha información.

2. La solicitud deberá reflejar el contenido previsto en el artículo 70.1 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, identificando el documento o documentos susceptibles de reutilización y especificando los fines, comerciales o no comerciales, de la reutilización. No obstante, cuando una solicitud esté formulada de manera imprecisa, el órgano competente pedirá al solicitante que la concrete y le indicará expresamente que si así no lo hiciera se le tendrá por desistido de su solicitud, en los términos previstos en el artículo 71 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre. El solicitante deberá concretar su petición en el plazo de diez días a contar desde el día siguiente al de la recepción de dicho requerimiento. A estos efectos, el órgano competente asistirá al solicitante para delimitar el contenido de la información solicitada.

El cómputo del plazo para resolver la solicitud de información se entenderá suspendido por el tiempo que medie entre la notificación del requerimiento y su efectivo cumplimiento por el destinatario o, en su defecto, por el transcurso del plazo concedido, informándose al solicitante de la suspensión del plazo para resolver.

3. El órgano competente resolverá las solicitudes de reutilización en el plazo máximo de veinte días desde la recepción de la solicitud en el registro del órgano competente para su tramitación, con carácter general. Cuando por el volumen y la complejidad de la información solicitada resulte imposible cumplir el citado plazo se podrá ampliar el plazo de resolución en otros veinte días. En este caso deberá informarse al solicitante, en el plazo máximo de diez días, de toda ampliación del plazo, así como de las razones que lo justifican.

4. Las resoluciones que tengan carácter estimatorio podrán autorizar la reutilización de los documentos sin condiciones o bien supondrán el otorgamiento de la oportuna licencia para su reutilización en las condiciones pertinentes impuestas a través de la misma. En todo caso la resolución estimatoria supondrá la puesta a disposición del documento en el mismo plazo previsto en el apartado anterior para resolver.

5. Si la resolución denegara total o parcialmente la reutilización solicitada, se notificará al solicitante, comunicándole los motivos de dicha negativa en los plazos mencionados en el apartado 3, motivos que habrán de estar fundados en alguna de las disposiciones de esta Ley o en el ordenamiento jurídico vigente.

6. En caso de que la resolución desestimatoria esté fundada en la existencia de derechos de propiedad intelectual o industrial por parte de terceros, el órgano competente deberá incluir una referencia a la persona física o jurídica titular de los derechos cuando ésta sea conocida, o, alternativamente, al cedente del que el organismo haya obtenido los documentos. Las bibliotecas, incluidas las universitarias, los museos y los archivos no estarán obligadas a incluir tal referencia.

7. En todo caso, las resoluciones adoptadas deberán contener una referencia a las vías de recurso a que pueda acogerse en su caso el solicitante, en los términos previstos en el artículo 58.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre.

8. Si en el plazo máximo previsto para resolver y notificar no se hubiese dictado resolución expresa, el solicitante podrá entender desestimada su solicitud.”

Nueve. Se introduce una disposición adicional tercera con la siguiente redacción:

“Disposición adicional tercera. Obligación de Información a la Comisión Europea.

1. El Gobierno presentará cada 3 años a la Comisión Europea un informe sobre la disponibilidad de la información del sector público para la reutilización, indicando en el mismo, las condiciones que rigen su disponibilidad y las prácticas en materia de recurso. Dicho informe será público e incluirá una revisión de la aplicación del artículo 7 relativo a las tarifas, en particular en lo que respecta al cálculo de tarifas superiores a los costes marginales.

2. Para el cumplimiento de lo dispuesto en el apartado anterior, serán objeto de desarrollo reglamentario, los aspectos relativos a la coordinación entre la Administración General del Estado, las Administraciones de las Comunidades Autónomas y las Entidades que integran la Administración Local y los organismos públicos citados en el artículo 2.”

Diez. Se introduce una disposición adicional cuarta con la siguiente redacción:

“Disposición adicional cuarta. Transferencia para Reutilización Pública de Microdatos de Encuestas correspondientes a Investigaciones Sociológicas.

1. Los proyectos de investigación, análisis, o diagnóstico social que vayan a ser desarrollados por los sujetos relacionados en el artículo 2.a), b), c) y d) siempre que impliquen la realización de encuestas cuantitativas en el ámbito de las ciencias sociales con toma de datos, deberán incorporar en su diseño un plan para la inclusión de la documentación y microdatos anonimizados de dicha encuesta en un Banco de Datos específico, creado en el Centro de Investigaciones Sociológicas. Este Plan se depositará en el mencionado Banco de Datos en los 12 meses posteriores a la aprobación del proyecto, y los microdatos anonimizados que integren el estudio deberán transferirse en un periodo no superior a cuatro años desde la aprobación del proyecto. Este plazo podrá ser ampliado excepcionalmente por causas derivadas del desarrollo y conclusión del proyecto.

2. No obstante lo dispuesto en el apartado anterior, quedan excluidas de tal obligación:

a) Las encuestas realizadas por Agencias Estatales, las entidades públicas empresariales, las sociedades mercantiles estatales, las fundaciones públicas y las entidades de Derecho Público con independencia funcional o con una especial autonomía reconocida por la Ley cuando actúen en régimen de derecho privado.

b) Las realizadas por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, o cualquiera de las empresas o fundaciones de su Grupo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) y los organismos similares de las Comunidades Autónomas.

c) Las encuestas que conformen las estadísticas de carácter oficial incluidas en los correspondientes Planes Estadísticos Nacionales y sujetas a la Ley 12/1989, de 9 de mayo , de la Función Estadística Pública, así como las estadísticas europeas sujetas a su normativa específica. No obstante, en este caso, el INE impulsará, como coordinador del Sistema Estadístico de la Administración del Estado, que se dé la publicidad debida a los microdatos de estas encuestas con finalidad estadística elaboradas por estos organismos.

3. No serán objeto de transferencia los microdatos obtenidos de registros administrativos de datos, así como los utilizados para las encuestas que sean determinantes o indispensables para la política estratégica interna de las entidades que las lleven a cabo en los términos que se determine reglamentariamente.

4. Las empresas, equipos de investigación particulares y personas físicas o jurídicas que realicen asimismo este tipo de proyectos a través encuestas cuantitativas en el ámbito de las ciencias sociales con toma de datos, y que reciban ayudas o subvenciones públicas, siempre que las mismas supongan más del 50% de los fondos con que se financien sus proyectos de investigación, estarán igualmente sometidas a la presentación del plan y a la obligación de transferir los datos para la obtención de la misma. En la normativa reguladora del régimen subvencional de ayudas públicas para este tipo de proyectos y en sus sucesivas convocatorias, especialmente aquellas derivadas del Plan Nacional de I+D+i y el Plan Nacional de la Ciencia, se harán constar estas obligaciones. No obstante, respecto de estos sujetos será aplicable la misma posibilidad de exclusión cuando la publicación de los microdatos pudiera causar un perjuicio competitivo irreparable en su posicionamiento empresarial en el mercado.

5. El incumplimiento de esta obligación por parte de los equipos investigadores responsables, especialmente en el marco de los Planes Nacionales de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, supondrá causa de exclusión a la hora de solicitar nuevas ayudas de financiación pública, de acuerdo con los procedimientos sancionadores previstos en la Ley 38/2003, de 17 de noviembre , General de Subvenciones.”

Once. Se introduce una disposición adicional quinta con la siguiente redacción:

“Disposición adicional quinta. Reutilización de documentos, archivos y colecciones de origen privado.

En cuanto a los documentos, archivos y colecciones de origen privado, conservadas en los archivos, bibliotecas (incluidas las universitarias) y museos, su puesta a disposición con fines de reutilización, ha de respetar las condiciones establecidas en el instrumento jurídico correspondiente que haya dado lugar a la conservación y custodia de estos fondos en instituciones culturales públicas.”

Doce. Se modifica la disposición transitoria única, que queda redactada del siguiente modo:

“Disposición transitoria única. Régimen transitorio aplicable a los acuerdos exclusivos.

Los acuerdos exclusivos existentes a 1 de julio de 2005 a los que no se aplique la excepción contemplada en el artículo 6.2 concluirán cuando expire el contrato o, en cualquier caso, no más tarde del 31 de diciembre de 2008.

Sin perjuicio del párrafo anterior, los acuerdos exclusivos existentes a 17 de julio de 2013 a los que no se apliquen las excepciones contempladas en los artículos 6.2 y 6.3 concluirán cuando expire el contrato o, en cualquier caso, a más tardar el 18 de julio de 2043.”

Trece. Se incluye un anexo con la siguiente redacción:

“Definiciones

A efectos de la presente Ley, se entiende por:

1. Datos abiertos: Son aquellos que cualquiera es libre de utilizar, reutilizar y redistribuir, con el único límite, en su caso, del requisito de atribución de su fuente o reconocimiento de su autoría.

2. Documento: Toda información o parte de ella, cualquiera que sea su soporte o forma de expresión, sea esta textual, gráfica, sonora visual o audiovisual, incluyendo los metadatos asociados y los datos contenidos con los niveles más elevados de precisión y desagregación. A estos efectos no se considerarán documentos los programas informáticos que estén protegidos por la legislación específica aplicable a los mismos.

3. Formato legible por máquina: Un formato de archivo estructurado que permita a las aplicaciones informáticas identificar, reconocer y extraer con facilidad datos específicos, incluidas las declaraciones fácticas y su estructura interna.

4. Formato abierto: Un formato de archivo independiente de plataformas y puesto a disposición del público sin restricciones que impidan la reutilización de los documentos.

5. Norma formal abierta: Una norma establecida por escrito que especifica los criterios de interoperabilidad de la aplicación informática.

6. Universidad: Todo organismo del sector público que imparta enseñanza superior post-secundaria conducente a la obtención de títulos académicos.”

Disposición adicional primera. Régimen presupuestario.

Las medidas incluidas en esta norma no podrán suponer incremento de dotaciones, ni de retribuciones ni de otros gastos de personal.

Disposición adicional segunda. Régimen específico para el personal de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT).

1. Quienes sean trabajadores de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre en el momento de la constitución de la sociedad mercantil de capital público prevista en la disposición adicional octava de la Ley 13/1994, de 1 de junio , de Autonomía del Banco de España, y sean adscritos a dicha sociedad, tendrán en el supuesto de un proceso de despido colectivo fundado en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, derecho a optar por la indemnización que proceda o por su incorporación en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, conservando en este caso la antigüedad y demás derechos laborales que tuvieren consolidados en atención a su clasificación profesional.

2. Cuando la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre acredite, en el supuesto de un proceso de despido colectivo fundado en causas económicas, que estas tienen su origen directo en el traspaso de la actividad de producción de billetes euro, el resto de los trabajadores de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre que lo fueran en el momento de la constitución de la citada sociedad y que no se hubieran adscrito a la misma, tendrán derecho a optar, bien por la indemnización que proceda o por su incorporación en un puesto vacante adecuado a su cualificación profesional, en la Administración General del Estado o en una Entidad del sector público estatal conservando en este caso la antigüedad y demás derechos laborales que tuvieren consolidados.

3. Lo dispuesto en el apartado anterior se aplicará también a los trabajadores a los que se refiere el apartado 1 de esta disposición que opten por incorporarse a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre provenientes de la citada sociedad.

Disposición final primera. Modificación de la Ley 14/2006, de 26 de mayo , sobre técnicas de reproducción humana asistida.

Se añade una disposición adicional sexta a la Ley 14/2006, de 26 de mayo , sobre técnicas de reproducción humana asistida, en los siguientes términos:

“Disposición adicional sexta.

La constitución, organización y funcionamiento del registro nacional de actividad y resultados de los centros y servicios de reproducción asistida al que se refiere el artículo 22 de esta Ley se podrá llevar a cabo, a través de los instrumentos jurídicos pertinentes, por entidades o sociedades científicas que acrediten ante el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad la experiencia y capacidad para desarrollar y mantener un registro de esta naturaleza con las garantías de calidad, fiabilidad, confidencialidad, amplitud y organización de la información que le sean requeridas por los órganos competentes de dicho Departamento.

La ausencia de suministro al registro citado de los datos pertenecientes a un centro determinado durante un período anual tendrán la misma consideración de falta grave prevista en el apartado 2.b).4.ª del artículo 26 de esta Ley, a la que resultarán de aplicación las sanciones previstas en el artículo 27 de esta misma norma legal.”

Disposición final segunda. Modificación de la Ley 27/2013, de 27 de diciembre , de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local.

Se modifica la disposición transitoria séptima de la Ley 27/2013, de 27 de diciembre , de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local, que queda redactada en los siguientes términos:

“Disposición transitoria séptima. Régimen transitorio de los funcionarios de Administración Local con habilitación de carácter estatal.

1. En tanto no entre en vigor el Reglamento previsto en el artículo 92 bis de la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases de Régimen Local, y en todo aquello que no se oponga a lo dispuesto en esta Ley, mantiene su vigencia la normativa reglamentaria referida a los funcionarios incluidos en el ámbito de aplicación del citado artículo.

Hasta el 31 de diciembre de 2016, salvo prórroga por la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado, excepcionalmente, cuando en las Corporaciones Locales cuya población sea inferior a 20.000 habitantes quede acreditado mediante informe al Pleno, la imposibilidad de que las funciones de tesorería y recaudación sean desempeñadas por un funcionario de Administración Local con habilitación de carácter nacional, ya sea con carácter definitivo, provisional, acumulación o agrupación, dichas funciones podrán ser ejercidas por funcionarios de carrera de la Diputación Provincial o entidades equivalentes, de acuerdo con lo previsto en el artículo 36 de la Ley 7/1985, de 2 de abril, o cuando quede acreditado que esto no resulta posible, por funcionarios de carrera que presten servicios en la Corporación Local. En ambos casos, deberán ser funcionarios de carrera y actuarán bajo la coordinación de funcionarios del grupo A1 de las Diputaciones Provinciales o entidades equivalentes.

2. Los procedimientos administrativos referidos a funcionarios de Administración Local con habilitación de carácter estatal iniciados con anterioridad a la entrada en vigor de esta Ley continuarán su tramitación y se resolverán de acuerdo con la normativa vigente en el momento de su iniciación.

3. Las referencias a la Escala de funcionarios con habilitación de carácter estatal, se entenderán hechas a la Escala de funcionarios de Administración Local con habilitación de carácter nacional.”

Disposición final tercera. Modificación de la regulación del destino del efectivo y los saldos en cuentas y depósitos abandonados.

La Ley 33/2003, de 3 de noviembre , del Patrimonio de las Administraciones Públicas, queda modificada en el siguiente sentido:

Uno. El artículo 18 pasará a tener la siguiente redacción:

“Artículo 18. Saldos y depósitos abandonados.

1. Corresponden a la Administración General del Estado los valores, dinero y demás bienes muebles depositados en la Caja General de Depósitos y en entidades de crédito, sociedades o agencias de valores o cualesquiera otras entidades financieras, así como los saldos de cuentas corrientes, libretas de ahorro u otros instrumentos similares abiertos en estos establecimientos, respecto de los cuales no se haya practicado gestión alguna por los interesados que implique el ejercicio de su derecho de propiedad en el plazo de veinte años.

2. El efectivo y los saldos de las cuentas y libretas a que se refiere el apartado anterior se destinarán a financiar programas dirigidos a promover la mejora de las condiciones educativas de las personas con discapacidad en la forma prevista en la disposición adicional vigésima cuarta.

3. La gestión, administración y explotación de los restantes bienes que se encuentren en la situación prevenida en el apartado 1 de este artículo corresponderá a la Dirección General del Patrimonio del Estado, la cual podrá enajenarlos por el procedimiento que, en función de la naturaleza del bien o derecho, estime más adecuado, previa justificación razonada en el respectivo expediente.

4. Las entidades depositarias estarán obligadas a comunicar al Ministerio de Hacienda la existencia de tales depósitos y saldos en la forma que se determine por orden del Ministro titular de este Departamento.

5. En los informes de auditoría que se emitan en relación con las cuentas de estas entidades se hará constar, en su caso, la existencia de saldos y depósitos incursos en abandono conforme a lo dispuesto en el apartado 1 de este artículo.”

Dos. Se añade una disposición adicional con la siguiente redacción:

“Disposición adicional vigésima cuarta. Programa para la Mejora de las Condiciones Educativas de las Personas con Discapacidad.

La Administración General del Estado desarrollará a través del Real Patronato sobre Discapacidad un programa dirigido a promover la mejora de las condiciones educativas de las personas con discapacidad, con especial atención a los aspectos relacionados con su desarrollo profesional y a la innovación y la investigación aplicadas a estas políticas, a través de ayudas directas a los beneficiarios.

En la concesión de estas ayudas, sometidas a los principios de publicidad, transparencia, concurrencia, objetividad y no discriminación, se tendrán en cuenta especialmente las necesidades de los solicitantes, así como su idoneidad para obtener el mayor aprovechamiento posible en términos de vida autónoma, participación social e inclusión en la comunidad.

El efectivo y los saldos de cuentas corrientes, libretas de ahorro y otros depósitos en efectivo a que hace referencia el apartado 2 del artículo 18 de esta Ley se aplicarán a un concepto específico del Presupuesto de Ingresos del Estado, pudiéndose generar crédito, de conformidad con lo establecido en la Ley General Presupuestaria, en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad con destino al Real Patronato sobre Discapacidad para financiar el desarrollo del Programa para la Mejora de Condiciones Educativas de las Personas con Discapacidad.”

Disposición final cuarta. Título competencial.

La presente Ley tiene carácter de legislación básica al amparo de lo dispuesto en el artículo 149.1.18.ª de la Constitución Española que atribuye al Estado la competencia para dictar las bases del régimen jurídico de las Administraciones Públicas, a excepción de la disposición adicional primera.

Disposición final quinta. Incorporación del derecho de la Unión Europea.

Mediante esta Ley se incorpora al Derecho español la Directiva 2013/37/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, por la que se modifica la Directiva 2003/98/CE relativa a la reutilización de la información del sector público.

Disposición final sexta. Desarrollo reglamentario.

El Gobierno, en el ámbito de sus competencias, dictará cuantas disposiciones sean necesarias para la ejecución y desarrollo de lo establecido en esta Ley, teniendo en cuenta las directrices que pudiera formular la Comisión Europea, especialmente en lo que respecta a las licencias tipo recomendadas, los conjuntos de datos y el cobro por la reutilización de documentos.

Se establece un plazo de un año desde la entrada en vigor de esta norma para adecuar a la misma las normas previas de desarrollo de la Ley 37/2007, de 16 de noviembre , sobre reutilización de la información del sector público.

Disposición final séptima. Entrada en vigor.
La presente Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el “Boletín Oficial del Estado”.

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