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Antes de seleccionar un modelo o construir un agente se debe preparar a una organización para la inteligencia artificial

>>  viernes, 21 de agosto de 2026

Cuando el modelo no es el problema y el proceso es incorrecto

https://www.unite.ai/
Por Zuzana Drotárová,




Imagina un escenario común en los servicios financieros. Un equipo despliega la inteligencia artificial para revisar contratos: cientos de páginas, cláusulas repetitivas y trabajo rutinario que normalmente lleva a los empleados días. El modelo identifica los riesgos y referencias a los párrafos correctos. Sin embargo, la salida no suma.

Resulta que el problema está en la carpeta de contratos, donde los archivos se sientan uno al lado del otro con nombres como contract_v1.docx, contract_v2.docx, contract_final.docx, contract_final2.docx y contract_finalfinal_THIS_ONE.docx.

La inteligencia artificial seleccionó el archivo más recientemente guardado. Pero ese archivo era una versión anterior que alguien había abierto y guardado automáticamente la semana anterior.

El modelo hizo exactamente lo que se diseñó para hacer. El proceso, sin embargo, lo decepcionó.

Cuando el modelo no es el problema

En mi artículo anterior, argumenté que los fallos de la inteligencia artificial a menudo comienzan fuera del modelo – en la gobernanza, la propiedad y las estructuras de toma de decisiones que lo rodean. Pero la gobernanza es solo una parte del problema. Incluso un sistema de inteligencia artificial bien gobernado luchará si el proceso subyacente depende de documentos desactualizados, excepciones informales o rutas de aprobación diseñadas para un ritmo de trabajo mucho más lento.

Cuando un sistema de inteligencia artificial produce un resultado pobre, el modelo es usualmente el primer sospechoso. Tal vez se imaginó, malentendió la tarea o recibió una promoción débil. Pero a veces el modelo hizo exactamente lo que se suponía que debía hacer. El fallo ocurrió en el proceso que suministró su información o en la organización que no pudo actuar sobre su salida.

Desplegar la inteligencia artificial revela problemas de proceso que siempre existieron pero nunca fueron visibles – como una herramienta de diagnóstico. Expone debilidades que la gente compensó previamente sin pensarlo: contexto perdido, propiedad poco clara y soluciones informales que nunca se documentaron.

Velocidad sin capacidad

La inteligencia artificial no solo acelera la salida. También acelera las escaladas, las solicitudes de decisión y el descubrimiento de problemas. Un modelo señala una anomalía en tiempo real, no el viernes por la tarde cuando alguien finalmente encuentra el tiempo para revisar los registros.

Las organizaciones no están diseñadas para este ritmo. Los procesos de aprobación, las rutas de escalada, la autoridad de toma de decisiones – todo se calibró para la velocidad humana. Cuando la inteligencia artificial produce salidas más rápido de lo que la organización puede absorber, pueden ocurrir tres cosas:La inteligencia artificial espera una decisión, borrando la ganancia de eficiencia.
Los empleados ignoran su salida y regresan a lo que creen que funciona – el antiguo proceso.

Los empleados empujan las decisiones hacia adelante sin verificarlas adecuadamente porque se sienten presionados para mantener la velocidad.

Algunos empleados regresan a las verificaciones manuales porque se sienten más seguros. Otros aprueban resultados que no han tenido tiempo de verificar porque se sienten presionados para mantener la velocidad prometida por la tecnología. En ambos casos, la organización paga por una salida más rápida sin volverse más rápida para tomar decisiones responsables.

La propiedad también puede volverse borrosa. ¿Quién es responsable de revisar una anomalía señalada, decidir si el modelo está equivocado y escalar el problema cuando varios equipos están involucrados? Sin una respuesta clara, la inteligencia artificial continúa ejecutándose en segundo plano, produciendo salidas que nadie verdaderamente posee.

Esto refleja un problema organizacional más amplio. Como observó un análisis de Forbes de finales de 2025, cuando la tecnología cambia los flujos de trabajo más rápido de lo que una organización puede absorber, el resultado no es la eficiencia; es el exceso de trabajo. La inteligencia artificial puede acelerar una etapa de un proceso, pero su valor aún depende de si la organización que la rodea puede absorber y actuar sobre lo que produce.

El conocimiento silencioso que nadie escribió


Imagina que Martín sabe que el contrato de la empresa con un proveedor incluye una excepción para pagos por debajo de 2.000 euros. Fue acordado verbalmente hace tres años pero nunca se documentó. Cuando la empresa despliega la inteligencia artificial para automatizar las aprobaciones de pago, el sistema bloquea el pago – correctamente, según el contrato escrito.

Este es un conocimiento tácito: conocimiento organizacional que vive en las cabezas de las personas en lugar de en los sistemas. Cada empresa lo tiene. Y la mayoría de las empresas no tienen idea de cuánto tienen.

La inteligencia artificial solo puede utilizar el conocimiento que se ha hecho accesible para ella. La excepción de Martín no existe desde la perspectiva del sistema. Sin ese contexto, su decisión puede ser técnicamente correcta pero operativamente incorrecta.

McKinsey ha identificado el mismo desafío en las implementaciones de inteligencia artificial agente. Construir agentes de inteligencia artificial efectivos requiere que las empresas codifiquen prácticas expertas que pueden existir en procedimientos estándar – o solo como conocimiento tácito en las cabezas de los empleados. En otras palabras: la implementación de la inteligencia artificial puede ser la primera vez que una organización ve cuánto el proceso depende de lo que Martín sabe.

La fuente falsa de verdad

La salida de la inteligencia artificial más peligrosa no siempre es obviamente incorrecta. Puede ser una respuesta creíble, profesionalmente presentada, producida a partir de información desactualizada.

Durante años, muchos departamentos han operado con múltiples versiones del mismo documento porque Jane del departamento legal siempre sabe cuál es el autoritativo. La inteligencia artificial, desafortunadamente, no.

A menos que se le hayan dado reglas para distinguir entre versiones, el sistema no tiene razón para cuestionar el documento que recibe. Y así la revisión de la inteligencia artificial se ejecuta correctamente – en el documento equivocado. Eso puede ser peor que no tener revisión en absoluto porque la salida parece creíble.

Un empleado experimentado puede saber dónde está la verdad y puede navegar a través del caos. Un sistema, sin embargo, necesita una forma confiable de identificar qué información es actual, aprobada y relevante.

El conocimiento tácito, los documentos no fiables y los procesos de aprobación construidos para la velocidad de salida humana parecen ser problemas separados. Pero comparten la misma causa raíz. Ninguno de ellos fue creado por la inteligencia artificial, pero la inteligencia artificial los hace más difíciles de ignorar.

Preguntas para responder antes de construir un agente


Antes de desplegar un agente de inteligencia artificial, una organización debe poder responder tres preguntas.

¿Qué decisiones dependen del conocimiento que nunca se ha documentado?

Esto significa identificar las excepciones, los atajos y las llamadas de juicio que los empleados experimentados aplican sin describirlas conscientemente. Las entrevistas solas pueden no revelar todo este conocimiento. Las organizaciones pueden necesitar observar cómo se realiza el trabajo en la práctica y compararlo con el proceso oficial.

¿Cómo identificará el sistema la información que es actual, aprobada y relevante?

Darle al agente acceso a más documentos no soluciona el problema si no puede distinguir un contrato aprobado de un borrador o una política activa de una desactualizada. La versión, la propiedad, el estado de aprobación y las reglas de retención deben ser lo suficientemente claras para que el sistema identifique qué fuente debe gobernar su decisión.

¿Pueden los procesos de aprobación y escalada existentes absorber el volumen y la velocidad de su salida?

Los equipos deben estimar no solo cuánto trabajo puede completar el agente, sino también cuántas revisiones, excepciones y escaladas puede crear ese trabajo. El Marco de gestión de riesgos de inteligencia artificial de NIST recomienda definir claramente los roles y las responsabilidades para la supervisión humana de los sistemas de inteligencia artificial. Estos deben diseñarse para el volumen esperado antes de que se despliegue el sistema – no después de que los empleados se sientan abrumados por él.

Estas no son preguntas para responder una vez y olvidar. Los procesos cambian, los documentos envejecen y el conocimiento no documentado se acumula nuevamente. La preparación, por lo tanto, debe mantenerse, no establecerse solo antes del lanzamiento.

La preparación para la inteligencia artificial comienza con el proceso

La preparación para la inteligencia artificial no es solo una prueba de la tecnología. Es una prueba de si la organización ha hecho sus propios procesos lo suficientemente explícitos para que la tecnología pueda operar dentro de ellos.

Preparar a una organización para la inteligencia artificial, por lo tanto, implica más que seleccionar un modelo o construir un agente. Significa aclarar la propiedad, identificar la información autorizada, documentar las excepciones y rediseñar cómo se revisan, escalan y actúan sobre las salidas.

Este es un trabajo difícil, pero un despliegue fallido eventualmente obligará a la organización a hacerlo de todos modos. La única variable es el momento.

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La astroestadística: organizar la información para estudiar el universo clasificación de galaxias

>>  jueves, 15 de enero de 2015

¿Cómo se estudian mil millones de estrellas? Astroestadística, el 'big data' del espacio
http://www.eldiario.es/ 15/01/2015

El satélite Gaia, que durante cinco años estará tomando instantáneas de la Vía Láctea, proporcionará un 'petabyte' de información a los científicos. Gracias a la astroestadística y a la inteligencia artificial, se podrán clasificar las mil millones de estrellas que observe, descubrir objetos celestes desconocidos hasta ahora e incluso entender la evolución de nuestra galaxia. La astronomía ha entrado en la fase del 'big data' y los astrónomos necesitan organizar la información para estudiar el universo.

En 2013, un enorme satélite, provisto de un plano focal que se ha convertido en la cámara más grande lanzada al espacio, despegó en la Guayana Francesa. La misión Gaia comenzaba su periplo de cinco años para trazar un mapa tridimensional de la Vía Láctea con todo lujo de detalles: va a observar mil millones de estrellas.

Pero el reto no está solo en observarlas, sino en extraer conocimiento del 'petabyte' de información, un millón de 'gigabytes', que este satélite con nombre de diosa griega va a suministrar. ¿Cómo se gestiona el 'big data' del Universo? 

La astroestadística, la aplicación de técnicas y modelos estadísticos a la astronomía, una disciplina todavía joven, se ha convertido en un eslabón fundamental para estudiar el 'tsunami' de datos de asteroides, estrellas, galaxias y cuásares que conviven en nuestro espacio exterior.

HACIA UN 'GOOGLE' DEL ESPACIO

En el año 2000 se puso en marcha el Observatorio Virtual (VO) con el objetivo de crear una federación de archivos de datos astronómicos, una única base de datos virtual. La heterogeneidad de archivos dificultaba la labor de los astronómos, que disponen de un volumen de información sobre el universo cada vez mayor, y el VO nacía para que todos los archivos adoptaran un mismo conjunto de estándares.

Una veintena de países se han unido a esta iniciativa, entre ellos España, que se sumó en 2004. " La astronomía ha entrado en la fase del 'big data'. No se puede tener una torre de Babel de archivos astronómicos en la que cada archivo 'hable' su propia lengua y sea imposible establecer una comunicación entre ellos", nos explica Enrique Solano, investigador principal del Observatorio Virtual Español(SVO por sus siglas en inglés).

El proyecto del SVO se lleva a cabo desde el Centro de Astrobiología, el instituto que alberga el mayor centro de datos astronómicos de España: 20.000 'gigabytes' de información a disposición de la comunidad científica y del público general. Ante un volumen de información de tal magnitud, ya no se puede extraer conocimiento por las metodologías habituales. La astroestadística se presenta como la solución a este problema de extracción del conocimiento.

En España, el archivo del satélite CoRoT recoge un total de 150.000 curvas de luz, es decir, gráficas sobre cómo varía el brillo de una estrella a lo largo del tiempo. "Hemos desarrollado un sistema de clasificación automática para determinar a qué clase de objeto celeste corresponde cada curva de luz", nos cuenta Solano.

Gracias a este sistema, cuando el astrónomo realice una consulta al archivo de CoRoT, puede identificar fácilmente los objetos que le interesan y descargarse solamente lo que necesita. "Antes, si un astrónomo quería identificar en el archivo de CoRoT un tipo particular de objeto variable, por ejemplo, las binarias eclipsantes ( un sistema de estrellas variables que parecen eclipsar una a la otra),tenía que descargarse esas 150.000 curvas de luz", nos cuenta el responsable del Observatorio Virtual en España.

"Ahora, como la información sobre el tipo de objeto se encuentra incorporada al archivo, si un astrónomo busca binarias eclipsantes, podrá descargarse solamente las curvas de luz asociadas a ese tipo de objetos", detalla Solano, que añade que gracias a la astroestadística los astrónomos pueden abrir nuevas líneas de investigación que antes no eran posibles.
Archivo CoRoT
Salida del archivo de CoRoT en la búsqueda 'binarias eclipsantes'. (Haz clic para ampliar)
Estadísticos, astrofísicos e informáticos trabajan de la mano en esta tarea. "La prioridad básica es dar acceso a los grandes archivos del mundo, que estén disponibles en el Observatorio Mundial, y esto ya se ha conseguido", nos explica Solano. Después, habría que 'exprimir' esos archivos para proporcionar la máxima información posible. Y la aplicación de técnicas de clasificación supervisada al archivo de CoRoT es solamente un ejemplo de lo que la astroestadística puede aportar.

Las ideas y proyectos son numerosos, pero los recursos son limitados. Por el momento, el Observatorio Virtual Español ha centrado sus esfuerzos en el ámbito de la astroestadística en el satélite de la Agencia Espacial Europea Gaia, una misión que lleva preparándose desde 1998. 

¿QUÉ HACER CON MIL MILLONES DE ESTRELLAS?

450 expertos de toda Europa pertenecen al Consorcio de Procesado y Análisis de datos de Gaia. Luis Manuel Sarro, investigador del departamento de Inteligencia Artificial de la UNED, pertenece a ese consorcio: trabaja en la fase final de la cadena de procesamiento de datos. Su labor se desarrolla entre la astrofísica, la inteligencia artificial y la astroestadística. " Nunca ha habido ninguna misión que se acercase ni remotamente a la cantidad de datos que va a proporcionar Gaia; el paso anterior estaba en millones de estrellas", nos explica Sarro.

Este investigador nos cuenta que esta 'aspiradora' espacial observa cada estrella (su posición y sus movimientos) en promedio 70 veces durante los cinco años que durará la misión. Es decir, que registrará un total de 70 mil millones de observaciones, cada una de ellas compuesta a su vez de varios conjuntos de medidas. Seis centros de datos repartidos por toda Europa reciben 50 'gigabytes' diarios de datos de Gaia en inmensos servidores. Uno de ellos es el European Space Astronomy Centre de Villanueva de la Cañada, en Madrid.

Superordenadores del Barcelona Supercomputing Center han contribuido al proyecto realizando distintas simulaciones en el superordenador MareNostrum, que se encargará de extraer y reducir los primeros datos de la misión. 

Sarro lleva ocho años trabajando para crear los algoritmos que permitan que la información de Gaia pueda ser clasificada, analizada y transformada en conocimiento sobre nuestro universo. "Hemos necesitado nuevas técnicas no utilizadas antes. Cada objeto, estrella o cuásar nos ofrece muchísima información, como los usuarios de internet", nos cuenta.

"Nuestro cerebro se ha especializado evolutivamente en el análisis de datos bidimensionales o tridimensionales (los que nos proporciona nuestra visión espacial), pero la información astronómica se despliega en muchas más dimensiones, por lo que su análisis requiere de técnicas propias de la inteligencia artificial y de la estadística", detalla este investigador.

Esas técnicas de minería de datos permiten clasificar esos mil millones de estrellas de forma automática, ya que se ha 'entrenado' a los ordenadores para que sean capaces de reconocer los objetos celestes y tipificarlos. "Por ejemplo, son capaces de distinguir entre objetos ultrafríos - a los que no podemos llamar estrellas porque no han llegado a encender el horno nuclear que hay en el centro de una estrella, y que van enfriándose poco a poco - de otras estrellas más calientes", nos detalla Sarro. Conocer datos completos de cada estrella, las propiedades físicas de cada objeto celeste, es uno de los pilares de la misión.

Los algoritmos diseñados para analizar los datos de Gaia también permitirán descubrir objetos celestes nuevos: los superordenadores analizarán por sí mismos los datos del universo que Gaia les envíe para investigar tipos de objetos que, hasta el momento, no se conocen.

El parasol de Gaia durante las pruebas de despegue (ESA–M. Pedoussaut)
El parasol de Gaia durante las pruebas de despegue


"Cuando estemos seguros de que el 'software' funciona bien y está clasificando correctamente los objetos celestes, iremos a analizar la novedad: qué grupos de estrellas o galaxias no encajan en las clases de objetos que conocemos", nos explica Sarro. "Esto va a ocurrir, y es uno de los aspectos más interesantes de la misión.Gaia nos va a ayudar a descubrir nuevas clases de objetos de nuestra galaxia que no conocíamos. Esto puede suceder por diversas razones. Por ejemplo, porque representen etapas de la vida de una estrella de muy corta duración y, por ello, difíciles de observar", prosigue este investigador.

Además de organizar los datos de ese 'big data' universal, la astroestadística permitirá desvelar otros secretos con los datos de Gaia que no son precisamente baladíes. "Gracias a los modelos estadísticos, podremos conocer la evolución en el tiempo de la Vía Láctea y su estructura actual con un nivel de detalle sin precedentes", nos cuenta Sarro.

Esto quiere decir que, además de un 'Google Maps' de la Vía Láctea, la astroestadística permitirá crear una 'timeline' completa de su evolución gracias a los datos de Gaia. Un paso de los datos al conocimiento, según Sarro. Por el momento, la misión está en la fase de 'commissioning': los servidores están recibiendo los primeros datos. Se calcula que en 2021 se publicará el catálogo final. Un impresionante libro abierto para el estudio de los astrónomos.

ESTADÍSTICA Y ASTRONOMÍA, UNA RECIENTE AMISTAD

El término astroestadística nació en la Universidad Estatal de Pennsylvaniahace 25 años. Un estadístico y un astrónomo organizaron una serie de conferencias y crearon el Centro de Astroestadística. Allí estudió Elizabeth Martínez, física espacial de formación y profesora en el departamento de estadística del Instituto Tecnológico Autónomo de México, una de las pocas profesionales de la joven disciplina en Latinoamérica.

Partiendo de datos de archivos astronómicos públicos, esta investigadora está trabajando en distintos proyectos para analizas, a través de métodos estadísticos, las características de los exoplanetas (que orbitan una estrella diferente al Sol) o estudiar las galaxias. "Hay un problema en astronomía muy antiguo que sigue sin resolverse, que es la clasificación de galaxias, y la astroestadística puede ayudar a solucionarlo", asegura.

"La estadística no tiene que verse como una herramienta de análisis, sino como una ciencia necesaria para el estudio de la astronomía", comenta Martínez, que aboga por la convivencia de ambas disciplinas. "Nosotros no empezamos la historia. Algunos padres de la estadística del siglo XVIII también se dedicaban a la astronomía. La diferencia es que, en el siglo XXI, el 'tsunami' de datos ha obligado a la astronomía a abrazar la estadística como algo imprescindible. Ya no se puede hacer investigación en astronomía sin utilizar estas técnicas", concluye Sarro.

El 'big data' controla nuestras vidas, pero también puede servir a fines mucho más trascendentales para la humanidad, como descubrir el origen y el funcionamiento del universo. Todos nos hemos preguntado alguna vez de dónde venimos.

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Las imágenes de este reportaje son propiedad, por orden de aparición, de ESA/ATG medialab, European Southern Observatory, Enrique Solano, ESA–M. Pedoussaut y ESA/DPAC/Airbus DS

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