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EL LIBRO DIGITAL Y SUS DIFERENTES FORMATOS

>>  viernes, 3 de febrero de 2012

Pelea de formatos en el libro digital
Para el lector, la experiencia debería ser sencilla: comprar un libro digital y leerlo en cualquier dispositivo e, incluso, prestarlo, como se puede hacer con un libro de papel. Sin embargo, no siempre es así. Los distintos formatos de archivo y el cifrado (DRM) para evitar que se realicen copias, pueden complicar la compra de libros digitales. A las puertas de un año, 2012, que en el sector consideran que será el de la consolidación del libro digital en España, en ocasiones resulta más fácil piratear un libro que comprarlo.
El formato MP3 popularizó el intercambio de archivos musicales al comprimir el audio de tal forma que permitía que se pudieran descargar de Internet con facilidad. EPub (Electronic Publication) es el formato estándar para los libros electrónicos. La ventaja es que se adapta a cualquier pantalla de los distintos lectores de libros electrónicos. Pero no todos los libros se publican en ePub. Kindle emplea los archivos Mobi que sólo se pueden leer en el reproductor de Amazon, el mayor distribuidor de libros digitales del planeta. Los iPad e iPhone utilizan los archivos ePub, pero su sistema de cifrado para evitar la piratería si se compran en iTunes, la tienda de Apple, impide que se lean en otros dispositivos. El iPad es la herramienta con un mayor potencial de lectores porque, según estimaciones del sector, se han vendido alrededor de un millón de unidades en España desde que salió a la venta en 2010.
El consultor de contenidos digitales Alberto Vicente (Anatomiadered.com) considera que se puede establecer una analogía entre el MP3 y el ePub, “sobre todo porque el MP3 se ha convertido en el formato de audio más popular, pero no en el único. En ese sentido al ePub le está pasando lo mismo. El PDF seguirá siendo un formato estupendo para algunos lectores, lo mismo pasará con los usuarios de Kindle y con los libros para leer por medio de aplicaciones (apps), y otros nuevos formatos que pueden surgir”.
 En la industria, por el momento, lo que hacen es apostar por el multiformato. Xavier Solá, director de Casadellibro.com, asegura que su dispositivo Tagus es el resultado de escuchar al mercado. “Tenemos más de siete millones de usuarios únicos al mes. Hicimos una encuesta sobre cuál era la mejor solución de lectura. Los clientes nos dijeron que debe ser sencilla, que se pueda leer en distintos dispositivos y disponer de un catálogo amplio. Tenemos más de 60.000 referencias”. Para que los lectores puedan consultar los libros digitales en cualquier dispositivo, en Casadellibro.com facilitan el acceso a través del navegador del ordenador, introduciendo nombre de usuario y contraseña, con el uso de aplicaciones específicas en los dispositivos de Apple y los que funcionan con el sistema operativo Android, y con su lector de libros Tagus.
Kobo, una librería canadiense que abrió en 2009, cuenta con uno de los mayores catálogos de lectura digital en el mundo, más de 2,5 millones de libros, revistas y periódicos. Tienen previsto abrir en 2012 en España. “Tenemos claro que el cliente quiere tener la libertad de leer sus libros en cualquier dispositivo que escoja. Por esta razón trabajamos con ePub, el formato acordado y establecido como estándar por IDPF (International Digital Publishing Forum). El cliente que nos compra un libro puede leerlo en cualquier dispositivo que utiliza los estándares definidos por los editores digitales”, explica Silvia Clemares, delegada de Kobo en España.
DRM, la protección anticopia
DRM (Gestión de Derechos Digitales, por sus siglas en inglés) es la protección que se añade al libro digital para evitar que se pueda copiar. Xavier Solà comenta que emplean “DRM para respetar los derechos de propiedad intelectual del propietario del contenido que es quien decide si hay que cifrar el libro o no”.
“El problema principal ha sido que el DRM de Adobe (el más utilizado) entorpece la experiencia de compra pues se trata de un proceso complejo y engorroso para el usuario. En todo caso, el inconveniente no es tanto si es el de Adobe o no, sino que precisamente se protege un archivo contra el usuario que lo ha pagado. Es decir, mientras el lector que se descarga un archivo sin pagar por él tiene una mejor experiencia de descarga y un archivo que puede compartir, al usuario que compra el mismo contenido se le penaliza haciendo que tenga un proceso peor y un archivo más limitado”, dice Alberto Vicente, quien participa en la editorial Biografiasdeportivas.com, que vende sin DRM.
Arantza Larrauri, directora general de Libranda, la compañía creada por siete grupos editoriales en España para distribuir libros digitales, explica que “la mayoría de los editores y autores encargan la distribución con DRM. Aunque cada vez hay mas gente que lo quita. Algunos editores han optado por no emplearlo y autores como Lorenzo Silva, Belén Gopegui o Matilde Asensi prefieren que sus libros se vendan sin DRM”. En año y medio han llegado a acuerdos con 119 editoriales y 83 tiendasonline. En Libranda.com han abierto “Cuaderno digital”, un espacio donde los lectores podrán resolver las dudas que se les planteen sobre la lectura en aparatos de tinta electrónica. “EPub es el archivo estándar para la edición de libros digitales. Sin embargo, ahora mismo no hay estándar de DRM, porque estaba el de Adobe pero ya hemos visto que tiene que ir evolucionando. Cuando empezamos, como no había dispositivos ni tiendas en España, era imposible salir con un DRM propio. Se utilizó el de Adobe que obliga a un doble registro que no gusta a nadie y hace que la compra sea más compleja, especialmente para los no iniciados. La inversión en un DRM es muy cara y casi nadie ha sido capaz de hacerla. A mediados del año que viene lanzaremos nuestro DRM para que cada tienda pueda escoger”, comenta Larrauri.
Casi todos los sistemas de cifrado para evitar la copia de libros han sido “rotos” por programas fáciles de encontrar en Internet. Los defensores de estas soluciones argumentan que alguien que compra un libro para Kindle se ve obligado a volverlo a adquirir para leerlo en otro dispositivo. “La paradoja es que los libros más pirateados son también los más vendidos y los más protegidos”, apunta Alberto Vicente. La biografía Steve Job", de Walter Isaacson, que salió a la venta a finales de octubre, ha sido el libro más vendido de Amazon en 2011, tanto en libros impresos en papel como en electrónicos. El libro de Isaacson se puede encontrar en cientos de páginas de Internet para descargarlo sin pagar desde los mismos días en que apareció publicado tanto en inglés como en español.

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EL LIBRO MUTA Y SE HACE TABLET

>>  martes, 4 de octubre de 2011

La proyección del e-book: más preguntas que respuestas
http://www.mdzol.com/ 04/10/2011/  Télam
La titánica tarea de digitalizar archivos y enriquecerlos para ganar lectores, el reordenamiento de los precios según el mercado y la resignificación de los roles laborales en la cadena digital son algunos de los temas que se discuten frente al advenimiento del libro electrónico.
De las tablas de Gilgamesh a las tabletas de Amazon, la historia de la Humanidad abraza otra vez una nueva mutación del libro que ya se avizora hace algunos años y que presupone todavía destinos algo inciertos.
El consumo y la necesidad de generar lectores perfila a los editores hacia desafíos constantes y errantes para que el tsunami digital no los arrastre al vacío de un mundo tecnológicamente voraz y competitivo.
Un reciente informe de la consultora internacional PwC indica que las ventas de libros electrónicos en el mundo para el año 2015 serán del 10,35 por ciento, mientas que en América latina, a cinco años se venderán unos 54 millones de dólares en e-book, lo cual representará un 1,48 por ciento de las ventas. "Se trata, en todo caso, de un primer avance", dicen desde la empresa.
Ante esta información, Télam consultó al especialista en nuevos formatos de producción cultural, Roberto Igarza, quien el próximo mes publicará la encuesta "L+5 Vista", que recoge la opinión de más de cien editores latinoamericanos sobre lo que sucederá con el e-book hasta el 2015.
"El mundo es amplio y vasto como para considerar un promedio, y el sector editorial es muy disímil frente a la era digital donde el consumo tiene diferentes llegadas", asegura.
La gran diferencia se da en la lectura escolar que "representa el cambio más significativo debido a la entrega de netbooks en Latinoamérica.
El investigador indica que diez millones de personas están más cerca de consumir el formato digital en los próximos años y que "los porcentajes más altos están vinculados con estas nuevas generaciones, no con los consumos pagos", sostiene Igarza.
De acuerdo con su informe, "en la Argentina hay una tendencia fuerte entre los editores que asumen que para 2015 el consumo digital podría estar entre un 10 y un 30 por ciento de lo que vende en librerías", adelanta.
La pantalla de netbooks, notebooks o de escritorio es el destino principal que ven los editores para instalar los e-books, aunque los más jóvenes se inclinen por la lectura vía teléfonos móviles, donde se mueven ya como peces en el agua.
Para la consultora PwC, los dispositivos de lectores de libros electrónicos, conocidos como e-readers, "están imponiéndose sobre las tablets". Sin embargo, para Igarza, en la región "los e-readers son pocos y caros (el principal que circula es Gramatta) y están hechos para el lector frecuente, profundo e intensivo".
En cambio, la tableta o tablets, cumple "una función múltiple centrada en el ocio, el entretenimiento y la información que no está exclusivamente destinada a la lectura", específica sobre este soporte que enriquece con otros contenidos a los libros digitales.
De hecho, la empresa Amazon hace pocos días lanzó las tabletas en Argentina que van de 800 a 3.600 pesos y según un relevamiento del mes de agosto este año se venderán cerca de 120 mil.
"Son formatos multimediáticos, lo que se llama "social reading" (lectura social) en la cual el usuario lee pero al mismo tiempo está en contacto con otros lectores, con el mismo autor u otras plataformas complementarias", ilustra Igarza.
Estos dispositivos traen aparejados desafíos para los sellos locales. Según el investigador, la conversión del catálogo a tantos formatos es "un gran esfuerzo y un gasto importante". No es lo mismo trabajar para un "kindle" de Amazon (un portátil para leer e-books), una tableta multitouch o un teléfono celular. "En ese esfuerzo están las editoriales hoy", arriesga.
Para Igarza, la plataforma de venta Libranda de los grandes grupos editoriales de Iberoamérica "no ha tenido el efecto esperado y ha comenzado demasiado suave para las expectativas que había".
Eudeba, la editorial universitaria argentina, fue la pionera en la venta de e-books a precios bajos y "ha tomado decisiones serias sobre esto", mientras que ya se anunció el arribo de PLUA, la plataforma de libros universitarios para descargar gratuitamente.
Sin embargo, los sellos "no pueden volcar muchos de los archivos porque no tienen la cesión de derechos para el formato digital y eso ya se está discutiendo", dice sobre otro debate en puerta.
Le sigue el tema del precio que, a diferencia del papel donde la cadena de valores está pautada hace décadas, en la virtualidad el usuario aspira a tener contenidos gratuitos, entonces "esa cadena se reordena y hay eslabones que se debilitan o potencian como los libreros y las bibliotecas que deberán resignificar su lugar".
Aún con esta proliferación de los e-books, en Argentina todavía se debaten las plataformas y las aplicaciones que se necesitan para lo único que en definitiva importa: ganar lectores y para eso, se necesita "enriquecer" los textos tal cual se conocen hoy.
"No están enriqueciendo al libro. El "richmedia" es sumarle al texto otro tipo de contenido como videos, pdf multimedia e hipervínculos. Por ejemplo, llegás a cierta a página y sale un sonido determinado como ambientación".
Este "enriquecimiento" es una manera de captar a los lectores de las nuevas generaciones "que tal vez no están formados con y para el texto, que no van a las bibliotecas. Son elementos que actúan para que el libro digital complete esa expectativa de tener una sociedad más lectora compitiendo con el resto de los contenidos.
De aquí a cinco años, los cambios serán veloces y se espera ver "una hibridación de contenidos" con los mismos libros en varios formatos y versiones, algunas gratuitas, otras semipagas, con comentarios, chats y videos. "Las cosas van a cambiar, pero por el momento hay más preguntas que respuestas", concluye.

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