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La Biblioteca Británica desarrolla desde hace décadas proyectos de digitalización y preservación que traslada sus colecciones físicas al entorno digital

>>  lunes, 21 de septiembre de 2026

Miles de páginas históricas cruzan al mundo digital para preservar la memoria del Reino Unido

https://www.diariodelsur.com.co


La Cultura Digital se ha convertido en una de las principales herramientas para proteger el patrimonio documental y ampliar el acceso al conocimiento. En el Reino Unido, la Biblioteca Británica desarrolla desde hace décadas proyectos de digitalización y preservación que permiten trasladar parte de sus enormes colecciones físicas al entorno digital, incluyendo libros, periódicos, publicaciones periódicas y otros impresos históricos.

Entre los materiales que forman parte de este esfuerzo se encuentran numerosos documentos de los siglos XVIII y XIX, una época marcada por profundas transformaciones políticas, sociales, económicas y tecnológicas. Folletos, tratados, publicaciones políticas, textos científicos y otros impresos que originalmente circularon en cantidades limitadas pueden hoy ser conservados mediante tecnologías digitales y, en muchos casos, consultados por investigadores y lectores a través de plataformas especializadas.

La importancia de estos proyectos va mucho más allá de escanear una página y convertirla en una imagen. La preservación digital implica crear, gestionar y mantener archivos capaces de seguir siendo accesibles y auténticos a lo largo del tiempo, incluso cuando cambian los programas, los formatos y las tecnologías utilizadas para consultar la información. La propia Biblioteca Británica define la preservación digital como un proceso continuo que acompaña todo el ciclo de vida de una colección digital, desde su adquisición hasta su acceso futuro.

Un patrimonio documental que abarca siglos de historia

La Biblioteca Británica custodia una de las colecciones documentales más importantes del mundo. La institución señala que sus fondos superan los 170 millones de piezas, entre libros, periódicos, mapas, manuscritos, fotografías, grabaciones sonoras, patentes, sellos y publicaciones digitales, una colección que continúa creciendo de manera permanente.

Dentro de ese patrimonio, el siglo XIX ocupa un lugar especialmente relevante. La Biblioteca Británica conserva fuentes originales relacionadas con prácticamente todos los aspectos de la historia, la cultura y la sociedad británica e irlandesa de ese periodo: desde revistas populares y primeras ediciones literarias hasta correspondencia política, publicaciones técnicas, fotografías, mapas y documentos vinculados con la vida cotidiana de la época victoriana.

La digitalización permite reducir una de las principales barreras de este tipo de patrimonio: su dependencia de la consulta física. Muchos documentos antiguos son frágiles, únicos o difíciles de manipular de forma constante. Al crear copias digitales de alta calidad, las instituciones pueden facilitar el acceso al contenido sin que cada consulta implique necesariamente el uso directo del original.

El gran impulso para digitalizar libros, folletos y publicaciones históricas

Uno de los proyectos más importantes relacionados con la digitalización de las colecciones de la Biblioteca Británica fue la iniciativa anunciada en 2011 junto con Google para digitalizar 250.000 libros, folletos y publicaciones periódicas fuera de copyright, publicados entre 1700 y 1870.

El proyecto contemplaba documentos relacionados con algunos de los grandes acontecimientos y transformaciones de ese periodo, entre ellos la Revolución Francesa, la Revolución Industrial, la batalla de Trafalgar, la guerra de Crimea, el desarrollo del transporte ferroviario y del telégrafo, así como el final de la esclavitud en distintos territorios.

Según la información publicada por la propia Biblioteca Británica en aquel momento, los materiales digitalizados serían incorporados a plataformas de consulta y almacenados en el archivo digital permanente de la institución, con el objetivo de garantizar su conservación y facilitar su búsqueda y consulta.

Con el paso de los años, el volumen de material digital disponible ha continuado creciendo. Actualmente, la Biblioteca Británica informa que más de 700.000 libros digitalizados de sus colecciones están disponibles a través de Google Books, mientras que otras partes de sus fondos han sido incorporadas a diferentes catálogos, plataformas y proyectos de investigación.

Los folletos: pequeños documentos con una enorme importancia histórica


Los folletos impresos pueden parecer documentos menores frente a grandes libros o manuscritos, pero su valor histórico es considerable. Durante el siglo XIX fueron utilizados para difundir ideas políticas, religiosas, científicas, económicas y sociales.

Su formato relativamente breve y su menor coste de producción los convirtió en una herramienta eficaz para participar en los debates públicos. A través de estos impresos es posible rastrear discusiones sobre reformas políticas, movimientos sociales, educación, religión, condiciones laborales, economía, ciencia y muchos otros temas que marcaron la sociedad británica.

La Nineteenth Century British Pamphlets Collection, desarrollada a partir de colecciones de importantes bibliotecas de investigación del Reino Unido, reúne materiales que reflejan precisamente esos debates. El proyecto fue concebido para preservar y proporcionar acceso digital a algunos de los folletos británicos más significativos del siglo XIX conservados en bibliotecas de investigación del país.

La relevancia de este tipo de iniciativas está en que muchos de estos documentos fueron concebidos originalmente como publicaciones temporales. Algunos respondían a una discusión concreta, defendían una postura política o buscaban influir en un debate público determinado. Con el paso del tiempo, podían desaparecer de la circulación o sobrevivir únicamente en unas pocas colecciones.

La digitalización transforma esa situación al permitir que el contenido pueda conservarse y localizarse con mayor facilidad.

Digitalizar no significa simplemente escanear

El proceso de conservación digital requiere mucho más que colocar un documento sobre un escáner. La Biblioteca Británica explica que la digitalización de materiales históricos debe adaptarse a las características físicas y al estado de conservación de cada pieza.

Los documentos pueden ser antiguos, frágiles o únicos. Por esa razón, el trabajo requiere equipos especializados y la participación de profesionales capaces de manipular el material sin poner en riesgo su integridad. Entre los servicios de digitalización de la institución se encuentran la captura especializada de distintos tipos de soportes, la fotografía de materiales delicados y otras técnicas destinadas a producir reproducciones digitales de alta calidad.

Una vez obtenida la copia digital, comienza otra parte fundamental del proceso: la organización de los archivos y de sus metadatos. Para que un documento sea útil, no basta con que exista una imagen digital. También debe poder identificarse mediante información como su título, fecha, autor, temática, procedencia o ubicación dentro de una colección.

Esto permite que los investigadores puedan localizar documentos mediante herramientas de búsqueda y relacionarlos con otros materiales históricos.

La preservación digital como un proceso permanente

Uno de los principales desafíos de la Cultura Digital es que los propios archivos digitales también pueden volverse inaccesibles con el paso del tiempo.

Un documento físico puede deteriorarse, pero un archivo digital depende de formatos, sistemas, dispositivos y programas para poder ser leído. Una tecnología que funciona hoy puede dejar de utilizarse dentro de algunos años.

Por este motivo, la Biblioteca Británica subraya que la preservación digital no debe entenderse como un simple almacenamiento. Se trata de una actividad continua destinada a mantener los contenidos recuperables, auténticos y accesibles a largo plazo frente a los cambios tecnológicos.

Esta diferencia es fundamental. Escanear un folleto histórico crea una copia digital, pero preservarlo digitalmente exige garantizar que esa copia pueda seguir siendo localizada y utilizada en el futuro.

La gestión de formatos, el almacenamiento seguro, la conservación de metadatos y la actualización de los sistemas forman parte de ese trabajo menos visible, pero esencial para la supervivencia de las colecciones digitales.

Un acceso más amplio a la historia

La digitalización también cambia la manera en que se investiga la historia.

Antes, consultar determinados materiales podía requerir desplazarse físicamente hasta una biblioteca, solicitar un documento específico y acceder a él bajo determinadas condiciones. Los proyectos digitales permiten que parte de esa información pueda ser localizada desde otros lugares y utilizada por investigadores, estudiantes y ciudadanos interesados.

La búsqueda digital añade además nuevas posibilidades. Las colecciones pueden organizarse por temas, autores o instituciones, y las tecnologías de reconocimiento de texto permiten, cuando la calidad del material lo hace posible, realizar búsquedas dentro de documentos que originalmente solo podían revisarse página por página.

Esto puede facilitar investigaciones sobre nombres, lugares, acontecimientos o conceptos específicos presentes en miles de páginas.

En el caso de las colecciones de folletos del siglo XIX, la digitalización ha contribuido a aumentar su visibilidad. Se trata de documentos que durante mucho tiempo fueron difíciles de localizar debido a su dispersión entre diferentes bibliotecas y colecciones. Los proyectos de catalogación y digitalización han permitido mejorar su identificación y acceso.

El valor cultural de conservar documentos que podrían desaparecer

La preservación digital también permite proteger materiales cuya existencia física es limitada. La Biblioteca Británica ha destacado, por ejemplo, el valor de la digitalización de chapbooks, pequeños libros o folletos que circularon históricamente entre sectores populares.

Algunos de estos ejemplares son los únicos conocidos que han sobrevivido. Digitalizarlos permite crear una representación que puede ser estudiada y consultada sin depender exclusivamente de la manipulación constante del original.

Este principio puede aplicarse a una enorme variedad de documentos históricos. La Cultura Digital no sustituye necesariamente al objeto físico, pero sí crea nuevas posibilidades para conservar su contenido y ampliar el número de personas que pueden acceder a él.

Para bibliotecas y archivos, esto representa un cambio importante: la misión ya no consiste únicamente en guardar físicamente un documento, sino también en desarrollar sistemas que permitan proteger su información dentro de un ecosistema tecnológico que cambia constantemente.
Una colección que continúa creciendo en el mundo digital

La Biblioteca Británica continúa desarrollando herramientas y proyectos para recuperar, preservar y facilitar el acceso a sus fondos. Su colección incluye tanto patrimonio histórico como materiales contemporáneos y publicaciones nacidas directamente en formato digital.

La institución también mantiene el desafío de recuperar y modernizar parte de sus servicios después del ciberataque sufrido en 2023, un episodio que afectó numerosos sistemas y puso de manifiesto la importancia de la infraestructura tecnológica para el funcionamiento de las grandes instituciones culturales. La recuperación de servicios y colecciones digitales continúa siendo un proceso progresivo.

Este contexto demuestra que la preservación digital no depende únicamente de convertir documentos físicos en archivos. También exige proteger sistemas, infraestructuras, copias y mecanismos de acceso.
Cultura Digital para conservar la memoria colectiva

La digitalización de libros, folletos y otros impresos históricos representa una de las formas más visibles de la transformación digital del patrimonio cultural. Documentos que durante décadas permanecieron almacenados en estanterías, depósitos y colecciones especializadas pueden incorporarse progresivamente a sistemas digitales que facilitan su conservación, catalogación y consulta.

En el caso del Reino Unido, la Biblioteca Británica desempeña un papel central en este proceso gracias a la dimensión de sus colecciones y a sus proyectos de digitalización y preservación.

La posibilidad de acceder a cientos de miles de libros digitalizados y de conservar colecciones históricas mediante archivos digitales demuestra cómo la tecnología puede convertirse en una herramienta para proteger la memoria documental.

Más que una simple transferencia del papel a una pantalla, este proceso representa una nueva etapa en la relación entre historia y tecnología. Los documentos del siglo XIX fueron creados para responder a las necesidades, debates y preocupaciones de su tiempo; la preservación digital permite que, más de un siglo después, continúen disponibles para nuevas generaciones.

Así, la Cultura Digital se consolida como una herramienta fundamental para garantizar que el patrimonio documental no quede limitado por la fragilidad del papel, la distancia geográfica o el paso del tiempo. La conservación de estos materiales permite que las voces, ideas y debates del pasado sigan formando parte de la conversación del futuro.

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Biblioteca Británica cumple una década rescatando patrimonio documental de la humanidad

>>  sábado, 21 de febrero de 2015

Un programa de digitalización de archivos en peligro 'salva' cuatro millones de objetos de 80 países
http://www.20minutos.es/ 21/02/2015


Un programa de la Biblioteca Británica cumple una década rescatando patrimonio documental de la humanidad abandonado, en peligro o deteriorado.

Entre los objetos digitalizados están 4.000 manuscritos, entre ellos muchas copias del Corán, de la mezquita de Djenné (Malí), amenazada por Al Qaeda del Magreb.

Manuscritos medievales del siglo XII, diarios palestinos de una biblioteca de Jerusalén, inscripciones de las montañas de Libia, libros budistas de Bután..

Foto de manuscritos Gran Mezquita de Djenné (Endangered Archives)

La Gran Mezquita de Djenné es el mayor edificio sagrado del mundo construido con barro y uno de los tesoros arquitectónicos de la humanidad —patrimonio de la Unesco desde 1988—. Está en el delta interior del río Níger, en Malí, en una zona desértica y peligrosa donde se ha registrado una creciente actividad de los grupos relacionados con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

La biblioteca anexa a la mezquita tiene una colección de al menos 10.000 manuscritos de enorme valor de entre los siglos XI y XIX, entre ellos muchas copias caligrafiadas a mano del Corán, pero también tratados médicos, científicos, legales y una espléndida colección de libros de magia, algunos considerados heréticos por sectores musulmanes extremistas. Tamañan riqueza no es rara: Djenné y la localidad hermana de Tombuctú —unos 300 kilómetros al norte— fueron enérgicos centros comerciales y de encuentro cultural entre el occidente africano y su periferia. Los yihadistas destruyeron en 2013 en una incursión algunos manuscritos en la biblioteca de la segunda ciudad.




Se guardan por triplicado El estado de los fondos de la biblioteca era hasta hace unos años "muy delicado" y estaba en parte en estado muy precario por falta de atención y de cuidados. Buena parte del material está ahora a salvo en copias digitalizadas a altísima resolución. Mientras los trabajos prosiguen, una cantidad de al menos 4.000 manuscritos que suman unas 200.000 páginas se guardan ya por triplicado: en los discos duros de la mezquita, en una dependencia administrativa de Bamako, la capital del país, y en la sede de la Biblioteca Británica, en Londres.

La historia es más o menos la misma —necesidad de intervención inmediata para salvar mediante la digitalización el patrimonio en peligro— para las colecciones completas —6.699 ejemplares y casi 54.000 páginas— de 13 diarios y 11 revistas palestinos de entre 1900 y 1950 de la Mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén; las centenares de inscripciones y pinturas del periodo Holoceno encontradas en zonas rocosas de las montañas de Fazzan, al suroeste de Libia; los documentos ablandados por la humedad y comidos por los insectos en Mizoram, al noreste de la India, o los libros budistas del remoto monasterio de Gangtey, en el reino himaláyico de Bután...

El material, en línea En los diez años en acción que cumple ahora, el Endangered Archives Programme (Programa de Archivos en Peligro) de la British Library ha digitalizado unos cuatro millones de manuscritos abandonados, deteriorados o en serio peligro de destrucción en 80 países de todos los continentes. La mayor parte de las imágenes pueden encontrarse en la página web del programa, financiado por la fundación sin ánimo de lucro Arcadia, dedicada a la protección, conservación y acceso abierto al patrimonio mundial. 'Del polvo a la digitalización: diez años del Programa de Archivos en Peligro' Para celebrar el aniversario se publica el libro From Dust to Digital: Ten Years of the Endangered Archives Programme (Del polvo a la digitalización: diez años del Programa de Archivos en Peligro), que edita Open Book Publishers. La obra, que pormenoriza con un detalle riguroso 19 de los proyectos de digitalización, puede leerse al completo en línea [versión Flash, versión HTML].

Periodo premoderno El programa de digitalización contempla que el material de archivo original no abandonará el país de origen y serán los técnicos de la biblioteca pública inglesa quienes se desplacen al lugar, donde forman a técnicos locales y proporcionan los escáneres —hay posibilidad de solicitar subvenciones—. Las condiciones establecen que el material de archivo —en un sentido amplio: desde manuscritos a libros o fotografías— pertenezca a un período premoderno de la historia de una sociedad —no existe una definición preceptiva, "pero típicamente puede significar, por ejemplo, cualquier período anterior a la industrialización"— y que se encuentre en países donde los recursos y las oportunidades para preservarlo no existan o sean limitados. La biblioteca inglesa, que no acepta archivos administrativos u oficiales en el programa —debe tratarse de material cultural o de interés social, religioso o etnográfico— pide que una de las copias digitales pase a formar parte de sus fondos, aunque, de existir derechos de autoría o propiedad intelectual, no los discute y el copyright permanecerá en manos del titular. Guerras y emergencias civiles ponen archivos en riesgo "En un momento en que las guerras y las emergencias civiles con demasiada frecuencia ponen archivos y colecciones documentales en riesgo, nuestro trabajo para apoyar a los compañeros de otras instituciones en todo el mundo durante y después de los conflictos es más urgente que nunca", dice en unas declaraciones sobre el décimo aniversario del programa Roly Keating, director ejecutivo de la British Library.

Autor: JOSE ÁNGEL GONZÁLEZ

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60,5 millones de dolares costará digitalización de archivo sonoro de la Biblioteca Británica

>>  lunes, 12 de enero de 2015

La Biblioteca Británica busca 60 millones para salvar su archivo sonoro
http://radiomdm.com/ 12/01/2015


La Biblioteca Británica lanzó hoy una campaña para recaudar los 40 millones de libras (60,5 millones de dólares) que costará la digitalización de su archivo sonoro, el cual corre el riesgo de deteriorarse en los próximos años.


La biblioteca mantiene una colección de más de 6,5 millones de grabaciones en 40 formatos distintos, entre ellos antiguos cilindros de cera, discos de acetato y bobinas magnéticas.
Al menos dos millones de esos archivos son especialmente frágiles y corren el riesgo de quedar inutilizados en menos de 15 años, por lo que los responsables del centro han iniciado una campaña bautizada como “Living Knowledge” (“Conocimiento vivo”), con la que pretenden salvaguardar ese material.

Entre otros tesoros sonoros, la biblioteca conserva grabaciones de antiguas representaciones teatrales, sonidos de especies animales extintas y testimonios de diversos acontecimientos históricos, como voces de prisioneros de la I Guerra Mundial.

La Biblioteca Británica mantiene además un amplio directorio de grabaciones que ilustran dialectos y acentos en diversas lenguas.

El director ejecutivo de la Biblioteca Británica, Roly Keating, señaló que espera recaudar los fondos necesarios para que el archivo esté completamente digitalizado en 2023, cuando el centro celebrará su 50 aniversario.

“La idea genial de los fundadores de la Biblioteca Británica era combinar la brillante herencia recibida con la determinación para mantener el ritmo a la par con la innovación y la ciencia en todas sus formas”, dijo Keating.

“Ahora la biblioteca se tiene que adaptar para permitir a la gente utilizar la tecnología y la información para alumbrar nuevas creaciones gracias a nuestra colección”, añadió Keating.

El director de la Biblioteca Británica resaltó que quiere que el centro “lidere el conocimiento y el crecimiento en el siglo XXI” en el Reino Unido.

Foto: Internet
EFE

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Del uso de guantes en biblioteca

>>  lunes, 20 de octubre de 2014

Gato con guantes no caza ratones
http://ecdotica.hypotheses.org/ 20/10/2014


Hace días leí en Twitter un mensaje de Juliette de Bertole (@SaSoeurJuliette) en el que se quejaba de que en una biblioteca la habían obligado a manejar un impreso del siglo XVI con guantes blancos, y lo ilustraba con una foto.
Manejando un impreso del siglo XVI con guantes.Foto procedente de Twitter
Manejando un impreso del siglo XVI con guantes.
Foto procedente de Twitter
No es algo que me haya sucedido a mí. Jamás me han pedido en ninguna biblioteca ni archivo que me pusiera guantes (y eso que hay centros que tienen normas bastante curiosas). La última vez que lo he visto ha sido en las fotos que la prensa publicó sobre los folios que han aparecido del Livro da montaría y del que ya escribí.

Recientemente, la British Library ha publicado en su blog un post titulado White Gloves or Not White Gloves en que hablan del asunto. Mencionan un vídeo, pero no lo he podido ver, aunque en Youtube he encontrado uno sin identificación que tiene todas las trazas de ser el de la British Library.

La recomendación que hacen, y que comparto totalmente, es que es preferible manejar los manuscritos con las manos limpias y secas. Utilizar guantes de algodón para sujetar o pasar las páginas de un libro, impreso o manuscrito, reduce mucho la destreza manual y aumenta la probabilidad de causar daños. ¡Qué hispanohablante no recordará el refrán «Gato con guantes no caza ratones»! Además, los guantes tienen la tendencia a acumular suciedad y transferirla a la pieza que se consulta. Los especialistas de la British Library advierten de que el uso de los guantes también puede afectar a los pigmentos o tintas de los manuscritos. Esto no quiere decir que para otros objetos no se deban usar, pero es evidente que tener las manos limpias es el mejor medio para manejar los manuscritos e impresos antiguos.

Por cierto, hablando de ratones, y de ratones de biblioteca. Aquí tienes uno que pagó muy cara la osadía de vivir entre libros.

Veröffentlicht am 
Ratón de bibliotecaFuente indeterminada
Ratón de biblioteca
Fuente indeterminada (¿Twitter?)

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Archivos del nuevo portal, llamado "Discovering literature" con más de 1000 manuscritos

>>  sábado, 17 de mayo de 2014

Mil manuscritos originales de clásicos literarios, en la web British Library
http://www.nanduti.com.py/ 17/05/2014


La Biblioteca Británica informó hoy de que dispone de una nueva página web con la versión original de más de 1.000 manuscritos, ilustraciones y cartas de numerosos autores, entre ellos Charles Dickens (1812-1870) y Oscar Wilde (1854-1900).

Los archivos del nuevo portal, llamado "Discovering literature" (en español "Descubriendo la literatura"), pretende inspirar a los más jóvenes con curiosidades de la literatura británica, ya que disponen ahora de materiales originales, añadió la biblioteca.

http://www.nanduti.com.py/noticias/images/69c500_manuscrito_literatura_libreria_britanica-movil.jpg

"Queremos alumnos que descubran el amor por la literatura y que lo mantengan el resto de sus vidas", afirmó hoy la secretaria de Estado británica de Educación, Elisabeth Truss.

En la nueva web de la biblioteca se puede encontrar, por ejemplo, la versión original de manuscritos de Jane Eyre, de Charlotte Brontë; el prólogo de la obra "Oliver Twist", de Dickens, y una primera versión de "La importancia de llamarse Ernesto", de Wilde.

Se espera que esta web ayude a los profesores a conseguir que sus alumnos se puedan interesarse más en la literatura clásica.

Bethan Marshal, presidente de la Asociación Nacional de Profesores de Lengua (NATE), cree que "es un reto que los jóvenes se entusiasmen con la literatura".

El nuevo portal reúne obras que abarcan desde poemas antiguos hasta otros del siglo XX.

El proyecto incluye también una de las libretas en las que William Blake (1757-1827) hacía sus bocetos así como pequeños cuadernos en los que Charlotte Brontë (1816-1855) escribía sus cuentos. 

EFE
   

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