Las organizaciones carecen de políticas sobre el uso de la IA por sus empleados

>>  martes, 28 de julio de 2026

La Inteligencia Artificial no es el problema, el desafío sigue siendo el factor humano

https://www.mdzol.com/s
Federico Guidoni

El uso de Inteligencia Artificial crece en las empresas, pero sin políticas claras. La capacitación y la gobernanza son claves para reducir riesgos.

 La discusión sobre si adoptar o no IA ya está resuelta en la práctica.


Una encuesta global de Isaca publicada este año encontró que el 90% de los profesionales de tecnología reconoce que sus empleados ya usan inteligencia artificial en el trabajo, pero menos de la mitad de las organizaciones tiene políticas claras sobre cómo hacerlo. Esa brecha nos dice que el problema no está en los algoritmos sino en la cultura de las organizaciones que los adoptan.

El patrón que vemos en América Latina es casi siempre el mismo. Los equipos empiezan con cautela, evitan cargar información sensible, respetan los límites que fija el área de tecnología. Pero cuando aparecen los primeros resultados concretos, la confianza crece y los límites se corren de manera casi imperceptible. Lo que comenzó como un uso controlado se expande a toda la organización en cuestión de meses, muchas veces sin que nadie tenga visibilidad completa sobre qué datos están circulando ni hacia dónde van. Quienes trabajamos en tecnología sabemos que esto es lo mismo que ocurre desde hace años con otros temas de IT: a pesar de las inversiones en herramientas, procesos y capacitación, una proporción importante de los incidentes se origina por el desconocimiento de las personas.

El problema no está en los algoritmos

La respuesta habitual frente a ese diagnóstico suele caer en una de dos trampas. La primera es restringir el acceso a las herramientas para minimizar la exposición, lo que termina frenando innovación sin eliminar el riesgo, porque los equipos encuentran la manera de seguir usando lo que ya les funciona. La segunda es habilitar todo sin controles, asumiendo que la velocidad de adopción justifica posponer la gobernanza. Ninguna de las dos posiciones resuelve el problema de fondo. Para agilizar esta evolución, la mentalidad que hace falta se resume en el siguiente lema: “velocidad de startup, solidez de empresa grande”.

En la empresa, por ejemplo, decidimos avanzar hacia un modelo de responsabilidad compartida con el usuario de manera explícita. El foco está puesto en generar conciencia a través de la gobernanza. Lo más fácil sería restringir todo, pero el camino elegido es informar, capacitar y comunicar las consecuencias del mal uso. El área de tecnología puede definir políticas, establecer permisos y limitar determinadas conexiones, pero esas medidas no tienen efecto real si las personas que usan las herramientas cada día no comprenden por qué existen ni qué consecuencias puede tener una exposición indebida de información de clientes, empleados o de la propia organización.

El área de tecnología puede definir políticas y permisos

Ahora bien: con la IA el riesgo no pasa solo por exponer datos o generar resultados incorrectos. Otro factor a considerar es el de los costos, ya que el consumo de tokens puede crecer rápidamente si no se gestiona de manera eficiente. En este sentido, las áreas de IT deben compartir mejores prácticas para optimizar el uso de los modelos, alcanzando los mismos objetivos con un consumo más eficiente. La discusión sobre si adoptar o no IA ya está resuelta en la práctica. En América Latina, como en el resto del mundo, su uso avanza con o sin política corporativa, y las organizaciones que intentan frenarla desde arriba generalmente llegan tarde. Por eso es clave construir una cultura donde cada persona entienda el valor de los datos que maneja. La alternativa es repetir los mismos errores que cometimos con la ciberseguridad y otros temas de IT, y aprender, una vez más, cuando el daño ya esté hecho.




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Tanit Plana: La inteligencia artificial reactiva una aspiración muy antigua: construir un archivo capaz de registrar y organizar el mundo entero

Tanit Plana: “La inteligencia artificial reactiva una aspiración muy antigua, construir un archivo capaz de registrar y organizar el mundo entero”

https://elpais.com
Natalia Piñuel Martín

La fotógrafa muestra en el Museo Cerralbo ‘Disfuncionarias’, una exposición que imagina una nueva burocracia a partir del uso de la inteligencia artificial

Una de las obras de Tanit Plana.



Tanit Plana (Barcelona, 1975) es una de las figuras más interesantes de la fotografía actual, expandiendo su práctica hacia la instalación de gran formato. Desde sus comienzos, ha trabajado a partir de las estructuras de poder de internet, la pedagogía de las imágenes y la política de los cuerpos en su relación con la tecnología. En los últimos años ha sumado, además, la inteligencia artificial no solo como herramienta artística, sino como una suerte de dispositivo de continuidad para perpetuar los sistemas de control.

Plana propone un acercamiento al funcionariado de los museos estatales, quienes investigan, cuidan las colecciones y organizan la exhibición del patrimonio, y que aquí están representados por sujetos femeninos que responden a una mirada y constructo patriarcal. También aborda el quiebre de la propia organización, sirviéndose de los parámetros de una inteligencia artificial que se recrea en las mutaciones y el error. “El Estado ejerce una violencia normativa y estructural sobre los cuerpos de sus propios trabajadores: reduce el deseo a productividad, codifica los afectos como burocracia y sustituye la voz por el protocolo. Al mismo tiempo, se produce la inversión de esa violencia: ese mismo cuerpo funcionarial —como extensión orgánica del aparato estatal— opera sobre el cuerpo civil, lo vigila, lo regula y lo sanciona. El funcionariado puede entenderse como una tecnología social. Todas aprendemos a funcionar dentro de sistemas: instituciones, familias, plataformas digitales, normas de género o dinámicas productivas. El cuerpo funcionarial es el cuerpo que hace posible esa adaptación cotidiana. Un cuerpo que gestiona protocolos, horarios, formularios y procedimientos", explica la artista.

Una de las imágenes de 'Disfuncionarias'.

Su proyecto no se centra tanto en la obediencia como en aquello que aparece cuando esa lógica se interrumpe: “En los momentos de curiosidad, distracción o fascinación. Las Disfuncionarias no son simplemente trabajadoras que fallan. Son figuras que empiezan a relacionarse con el mundo de otra manera. Frente a la necesidad administrativa de identificar y clasificar, aparece una atención más lenta, más afectiva y más abierta a la sorpresa. Hay una idea que atraviesa toda la exposición: la administración necesita identificar; la seducción acepta no saber. Las Disfuncionarias se dejan atraer por aquello que no comprenden completamente. No buscan poseerlo ni explicarlo del todo. Permanecen un momento más ante su extrañeza. Y quizá ahí aparece una forma de conocimiento distinta, menos basada en el control y más próxima a la convivencia con aquello que sigue siendo parcialmente desconocido”.

La propuesta, que puede verse en el Museo Cerralbo, dentro de la sección oficial del festival PHotoESPAÑA, explora las tensiones entre archivo, institución cultural, tecnología y cuerpo a través de una intervención específica que se suma a la que ya hubo la pasada primavera en el Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa de Barcelona. “El Cerralbo permite observar una paradoja interesante: un museo existe gracias a su capacidad para clasificar y conservar, pero también gracias a todo aquello que nunca termina de explicar del todo. Ninguna colección es completamente transparente. Siempre quedan zonas de sombra, relaciones inesperadas y objetos que conservan una parte de misterio. En la Fundació Joan Brossa, Disfuncionarias se centraba en las personas que sostienen las instituciones y en la tensión entre la fragilidad humana y los ideales de eficiencia que exige cualquier aparato administrativo. En el Cerralbo, el proyecto se desplaza hacia los objetos y las formas de relación que establecemos con ellos. Las Disfuncionarias ya no actúan únicamente como trabajadoras de una institución, sino que se convierten en figuras que atraviesan el museo desde la curiosidad y la seducción. Se dejan atraer por aquello que no comprenden completamente”.

La muestra ofrece una reflexión sobre el uso de la inteligencia artificial, entendida como una prolongación contemporánea y, en muchas ocasiones, violenta de las lógicas administrativas. El proyecto surge de su propia experiencia en instituciones académicas y artísticas profundamente jerarquizadas. Las tensiones y traumas que pueden surgir a la hora de cumplir con eficacia el trabajo se plasman a través del uso de procesos con un software de IA ética. Plana da forma a estas ideas visualmente con impresiones en tela diseñadas a partir de modelos y códigos que ella misma genera. En su práctica no está buscando imágenes perfectas, sino que prioriza cuando la IA le devuelve algo que presenta algún defecto o directamente no tiene sentido. Las telas protagonizadas por estos sujetos sexualizados rompen con sus volúmenes y tonalidades la propia lectura museográfica del espacio.

“La inteligencia artificial reactiva una aspiración muy antigua: construir un archivo capaz de registrar y organizar el mundo entero. En ese sentido, prolonga una lógica que ya estaba presente en los archivos, los censos, las burocracias y los sistemas de catalogación. Lo interesante es que esa promesa de conocimiento total nunca termina de cumplirse. La IA sigue equivocándose y produciendo imágenes o relaciones inesperadas. Cuanto más intenta parecer perfecta, más visibles se vuelven sus límites. Por eso trabajo con modelos antiguos y entrenados desde el error. No busco una tecnología impecable, sino una tecnología que revele sus costuras. También hay una cuestión estética. Vivimos rodeados de imágenes que asocian la belleza con la eficiencia, la limpieza y la optimización. Frente a esa estética, la exposición reivindica otra sensibilidad: la de lo vulnerable, lo cambiante y lo perecedero. La belleza de una tela que se arruga, de una imagen que pierde estabilidad o de un objeto que envejece. La IA aparece, así como un dispositivo ambiguo. Amplía enormemente nuestra capacidad de organizar información, pero también pone de manifiesto que el mundo siempre contiene más complejidad de la que cualquier sistema puede procesar”, dice Tanit Plana.

En la exposición se genera un diálogo entre las distintas piezas de la colección y su propia producción. El archivo romántico del Cerralbo (fechado entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX) se despliega en la vitrina de madera y cristal que recorre todo el lateral de la sala. Allí se acumulan distintos elementos, artefactos y capas de la historia reciente; documentos de otra época, casi fantasmales, un óleo sobre lienzo titulado Perro con flores o una serie de corbatas de lino que pertenecen a las primeras décadas del siglo pasado. Al recorrido se incorpora el vídeo distópico Idilio con materiales de embalaje (2026), en el que distintas mujeres jóvenes, tipificadas como funcionarias, mantienen una relación emocional con materiales de relleno de oficina y descartes. A través de una sucesión de gestos y de una atmósfera inquietante, la obra nos conduce hacia un universo retro futurista.

En la vitrina hay objetos como una cinta adhesiva de carrocero o los inventarios autóctonos del museo, todo revestido por un papel que simula la cuadrícula azul de un cuaderno. Con esta idea, parece incitar al espectador a salir de toda milimétrica, de todo lo estandarizado. Destaca también el letrero LED donde se lee: “Detrás de esta sala hay otra sala”. Cuenta la vigilante de la exposición que son muchas las visitas curiosas que preguntan: “¿Por dónde se llega a esa otra sala?“.

Hay algo profundamente perturbador en este display, en la escenografía de vinilos rojos que enmarcan la entrada y la salida, en la representación de las telas de cuerpos disociados, superpuestos, de errores, del glitch que genera incomodidad, pero también sirve para romper con la rigidez reglamentaria. La puesta en escena remite tanto al cine como a internet, especialmente al imaginario onírico de David Lynch y de los backrooms que se han hecho populares en YouTube. La idea de backroom como metáfora de esos espacios liminales, esos no lugares que sostienen la funcionalidad del museo desde la invisibilidad pública. “Los backrooms funcionan como una de las mitologías espaciales más características de internet. Son espacios funcionales que parecen haber perdido su propósito. Lugares familiares y extraños al mismo tiempo. Esa sensación dialogaba muy bien con el Cerralbo. El museo ya posee algo fantasmal. Es una casa que continúa representándose a sí misma a través de los objetos que conserva. Los vinilos rojos funcionan como umbrales teatrales. Marcan el paso hacia una capa menos visible del edificio. Como si detrás de cada sala existiera otra sala, detrás de cada relato otra narración posible. En una época obsesionada con el acceso inmediato a la información, me interesaba recuperar el valor de aquello que todavía conserva una parte de su misterio”. El recorrido propone una experiencia de deriva. No busca conducir al visitante hacia una única interpretación, sino invitarlo a establecer relaciones inesperadas entre objetos, imágenes y espacios.





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Lo que las IA no producen por si solas: información nueva de fuentes primarias, verificada por profesionales y contextualizada con conocimiento especializado

La era de la IA devuelve el valor a las fuentes, la verificación y el conocimiento especializado
https://laboratoriodeperiodismo.org


Imagen generada con la ayuda de un motor de IA


Un informe de AppliedXL sostiene que, a medida que la inteligencia artificial abarata la búsqueda, el resumen y la distribución de contenidos, la ventaja competitiva de los medios se desplaza hacia aquello que las máquinas todavía no pueden producir por sí solas: información nueva obtenida en fuentes primarias, verificada por profesionales y contextualizada con conocimiento especializado.

La expansión de la inteligencia artificial generativa está reduciendo con rapidez el coste de buscar, resumir, recombinar y distribuir información. Pero esa abundancia no elimina el valor del periodismo ni del análisis especializado. Lo desplaza hacia una zona más difícil de automatizar: descubrir qué ha sucedido, comprobarlo en la fuente original, interpretar sus consecuencias y convertirlo en una señal fiable antes de que el resto del mercado la haya identificado.

Esta es la tesis central de Original Intelligence: What Stays Valuable When AI Can Deliver Anything, un informe publicado por AppliedXL y firmado por Francesco Marconi. El estudio sostiene que las empresas de información han cobrado históricamente por dos actividades que estaban integradas en un mismo producto: producir conocimiento nuevo y hacerlo llegar a sus destinatarios. La inteligencia artificial está separando ambas funciones. La distribución se convierte progresivamente en una materia prima barata, mientras que la obtención de información original pasa a concentrar una parte creciente del valor.

El informe denomina a esa segunda actividad Original Intelligence, que podría traducirse como inteligencia original: la capacidad de localizar un hecho nuevo, verificarlo en una fuente primaria, explicar su relevancia y presentarlo de una manera que permita tomar decisiones. No se trata simplemente de escribir contenidos originales, sino de incorporar al registro público algo que antes no estaba disponible o no había sido interpretado correctamente.

La separación entre producir información y distribuirla

AppliedXL divide el negocio de la información en dos grandes funciones.

La primera es la originación. 

Consiste en ser el primero en identificar un hecho nuevo, comprobarlo en la fuente y convertirlo en una señal que pueda utilizarse. 

La segunda es la distribución: 

buscar información ya registrada, resumirla, reorganizarla, combinarla y presentarla de una forma útil.

Durante décadas, periódicos, agencias, editoriales especializadas, empresas de datos y proveedores de información profesional vendieron ambas funciones como un único producto. El cliente pagaba simultáneamente por el trabajo de investigación y por el canal que le permitía acceder a él.

La inteligencia artificial rompe ese paquete. Los modelos pueden recorrer enormes volúmenes de información, resumir documentos, relacionar fuentes y responder preguntas a una velocidad difícil de igualar por una redacción. Sin embargo, continúan dependiendo de que alguien haya observado, registrado y validado previamente el hecho sobre el que trabajan.

El informe resume la diferencia de una forma tajante: las máquinas pueden recuperar la verdad, pero no producirla. Pueden analizar una sentencia judicial una vez publicada, pero no asistir al juicio, hablar con las partes o descubrir una información que todavía no figura en ningún documento. Pueden examinar datos regulatorios, pero necesitan que esos datos existan y que alguien determine cuáles son relevantes.

La frontera no se encuentra, por tanto, entre la escritura humana y la escritura automatizada. Se encuentra entre trabajar con el conocimiento ya registrado y establecer el primer contacto con un hecho nuevo.

De las palomas de Reuters a los agentes de inteligencia artificial

Para explicar este desplazamiento, Marconi recurre a la historia de Paul Julius Reuter. En 1850, antes de que la red telegráfica conectara completamente Bruselas y Aquisgrán, Reuter utilizó palomas mensajeras para transportar los precios de cierre de la Bolsa de París. Durante unas horas, sus clientes disponían de una información que todavía no había llegado al resto del mercado.

Cuando el telégrafo cubrió aquel trayecto, las palomas dejaron de tener utilidad. Reuter no defendió el antiguo sistema, sino que adoptó la nueva infraestructura, se trasladó a Londres y construyó la agencia que acabaría convirtiéndose en Reuters. El valor nunca estuvo en la paloma ni en el cable, sino en disponer antes que los demás de una señal relevante.

Según el informe, la industria de la información ha atravesado tres grandes etapas. En la primera, marcada por el telégrafo, la escasez estaba en el transporte. En la segunda, representada por terminales como Bloomberg, LexisNexis o FactSet, el valor pasó a la estructuración de datos y a su integración en los procesos profesionales. En la tercera, la actual, el receptor ya no es necesariamente una persona, sino un agente de inteligencia artificial que consulta información, la cruza con otras fuentes e incluso ejecuta acciones.

Cuanto más eficiente se vuelve la distribución, mayor es la dependencia de la información original que alimenta el sistema. El agente puede ser la capa de entrega más sofisticada que haya existido, pero sigue necesitando un hecho verificado que procesar.

El archivo pierde valor; la actualidad verificada lo gana

Uno de los planteamientos más relevantes para los medios es que el archivo deja de constituir, por sí solo, una ventaja suficiente.

Durante años, acumular noticias, documentos y bases de datos permitía levantar barreras frente a nuevos competidores. Ahora, una empresa puede licenciar grandes fondos documentales e interrogarlos mediante inteligencia artificial. Lo que se abarata es el almacén de hechos ya registrados.

Eso no significa que los archivos dejen de ser útiles. Su función cambia. En lugar de venderse como un producto estático, sirven para proporcionar contexto histórico a los sistemas que buscan anomalías en los documentos que se publican cada día. El valor ya no reside únicamente en poseer el pasado, sino en utilizarlo para detectar qué acaba de cambiar.

AppliedXL considera que la ventaja competitiva pasa de la exhaustividad a la frescura. No gana necesariamente quien posee más documentos, sino quien cuenta con los mecanismos, las fuentes y el conocimiento especializado para interpretar un registro en el momento en que aparece.

Para los medios, esto supone una modificación profunda de prioridades. La producción de artículos explicativos genéricos, resúmenes o piezas fácilmente reproducibles pierde capacidad de diferenciación. En cambio, aumenta el valor de los profesionales que acceden a fuentes primarias, detectan cambios, verifican datos y explican sus consecuencias antes de que sean evidentes.

El periodista como especialista en información

El informe incluye dentro de la categoría de “especialistas en información” tanto a periodistas como a analistas. Su función no consiste solo en encontrar datos, sino en distinguir cuáles importan.

Un sistema automatizado puede señalar una anomalía dentro de miles de registros. La decisión difícil es determinar si esa anomalía representa una historia, un riesgo, una oportunidad o simplemente ruido estadístico.

También puede conectar documentos ya disponibles, pero no necesariamente conseguir el dato que aún no se ha publicado, llamar a una fuente o identificar la implicación de una modificación aparentemente menor. El verdadero valor surge al combinar acceso, conocimiento del sector, procedimientos de verificación y responsabilidad editorial.

AppliedXL denomina “algoritmo humano” al conjunto ordenado de pasos que sigue un experto: qué registros consulta, en qué orden los cruza, qué fuentes considera fiables y cómo determina que una hipótesis está suficientemente probada.

Parte de ese proceso puede codificarse y ejecutarse mediante inteligencia artificial. Pero el informe sostiene que no resulta tan sencillo reproducir el acceso a las fuentes, el conocimiento acumulado de un ámbito y la confianza asociada a una organización o a un profesional concreto.

El modelo, por tanto, no excluye al periodista. Lo sitúa en una posición distinta. La inteligencia artificial realiza la búsqueda masiva, la extracción de datos y parte de la comparación. El especialista decide dónde mirar, qué significa el hallazgo, qué falta por comprobar y si la información puede publicarse.

Una arquitectura para producir inteligencia verificable

El documento propone un proceso de siete fases para transformar la información original en un producto profesional.

Primero se accede directamente a registros institucionales primarios, como expedientes regulatorios, resultados clínicos, permisos, sentencias o registros administrativos. Después, esos documentos se estructuran para que puedan ser procesados por máquinas y cada elemento permanezca vinculado a su fuente.

La tercera fase consiste en detectar cambios, excepciones y anomalías. La cuarta relaciona esos acontecimientos con otros registros, momentos o entidades. A continuación se verifica la información, se revisa su procedencia y se somete a supervisión humana.

Solo después se contextualiza: a quién afecta, qué puede anticipar y por qué resulta relevante. Finalmente, la información se distribuye en el punto en que se toma una decisión, ya sea como alerta, indicador, previsión o registro de resolución.

El proceso combina capacidad tecnológica y disciplina periodística. El informe insiste en que la velocidad sin verificación produce ruido. Cada afirmación debe poder rastrearse hasta su documento original y ser revisada antes de llegar al cliente.

Este planteamiento se aleja del modelo de redacción que utiliza la inteligencia artificial únicamente para generar más artículos. La tecnología no se aplicaría principalmente a multiplicar el volumen publicado, sino a ampliar la cantidad de registros que una organización puede vigilar y analizar.

El contenido genérico se aproxima a un precio cero

El informe plantea una divergencia económica entre contenido e inteligencia.

El coste marginal de generar un artículo, un resumen o una explicación genérica se reduce progresivamente. Cuando varias herramientas pueden ofrecer productos semejantes, el contenido pierde escasez y resulta más difícil cobrar una suscripción o mantener tarifas publicitarias elevadas.

AppliedXL aclara que no todo el contenido perderá valor al mismo ritmo. La información exclusiva, las marcas reconocidas y determinados trabajos periodísticos podrán conservar capacidad de suscripción. La mayor presión recaerá sobre la franja intermedia de contenidos indiferenciados que muchas empresas han utilizado para obtener tráfico y publicidad.

La inteligencia profesional sigue una trayectoria distinta. Un gestor de inversiones, un médico, un regulador o un directivo no necesita recibir más artículos. Necesita una señal concreta, verificable y suficientemente fiable como para respaldar una decisión económica, clínica o institucional.

Según el documento, cuando el empaquetado y la distribución se abaratan, la garantía de que una información es real se convierte en el producto. Esa garantía depende de que alguien con conocimiento especializado haya localizado el dato en un registro primario, lo haya comprobado y asuma la responsabilidad de publicarlo.

La oportunidad está en la información profesional

Una de las conclusiones más claras del informe es la conveniencia de desarrollar productos de inteligencia para empresas y profesionales.

AppliedXL recomienda sustituir progresivamente la dependencia de la publicidad y del tráfico masivo por servicios que vendan información estructurada a personas que toman decisiones. El argumento es que el mercado de la atención está siendo inundado por contenidos generados automáticamente, mientras que las decisiones de alto impacto siguen necesitando fuentes verificadas.

El informe identifica tres grupos potenciales de compradores.

Los profesionales pagan por información que les permita decidir. Las plataformas de inteligencia artificial necesitan datos comprobados y vinculados a fuentes para evaluar sus propias respuestas. Los mercados de predicción y otros sistemas automatizados requieren registros autorizados que determinen si un acontecimiento ha ocurrido finalmente.

Los tres grupos buscan, en esencia, lo mismo: un hecho verificable, defendible línea por línea y conectado con su fuente original.

Esta lógica abre posibilidades para medios especializados en economía, salud, energía, regulación, política pública, seguridad o tecnología. En lugar de limitarse a publicar noticias sobre un sector, podrían convertir su capacidad de observación en alertas, bases de datos, indicadores, sistemas de vigilancia o herramientas integradas en el flujo de trabajo de sus clientes.

Los nuevos mercados nacen cuando aparecen nuevos registros

El informe analiza 235 empresas de información fundadas entre 1792 y 2023 para estudiar en qué parte de la cadena comenzaron su actividad. Su conclusión es que las nuevas capas tecnológicas suelen ser ocupadas por compañías nacidas específicamente para operar en ellas, y no necesariamente por los actores tradicionales que dominaban las anteriores.

AppliedXL también estudia la aparición de empresas por sectores. Entre las 170 compañías orientadas a información profesional de la muestra, identifica ámbitos como finanzas, salud, energía, seguridad, regulación y análisis empresarial. La metodología y la clasificación aparecen detalladas en el propio informe.

La creación de nuevos registros públicos puede anticipar el nacimiento de nuevos productos. El documento menciona los registros de carbono, las obligaciones de información sobre emisiones y los futuros sistemas de notificación de incidentes relacionados con inteligencia artificial.

Cuando una regulación obliga a producir datos nuevos y esos datos se vuelven accesibles, aparece un mercado para organizarlos, analizarlos y convertirlos en señales. Según AppliedXL, sectores como la energía y los materiales podrían presentar oportunidades porque se están generando nuevos registros sin que exista todavía una oferta equivalente de empresas especializadas.

Un planteamiento estratégico, no una conclusión definitiva

El informe ofrece un marco especialmente útil para entender dónde puede mantenerse el valor periodístico. Sin embargo, debe leerse también como una tesis empresarial.

AppliedXL explica que el modelo propuesto se basa en el sistema que la propia compañía ha desarrollado. Su recomendación de convertirse en una empresa de inteligencia original coincide, por tanto, con el producto y la posición de mercado que defiende.

Además, algunas de sus afirmaciones son más estratégicas que demostrables. La inteligencia artificial todavía puede ampliar su capacidad para observar el mundo mediante sensores, satélites, herramientas de navegación y agentes conectados a fuentes en tiempo real. El propio informe reconoce esa evolución, aunque diferencia entre capturar una señal y comprender qué significa.

Tampoco toda investigación original tendrá valor económico. La escasez no garantiza que exista un cliente dispuesto a pagar. La información debe afectar a una decisión concreta, producirse con suficiente frecuencia y entregarse en un formato que pueda integrarse en el trabajo del comprador.

Aun así, el diagnóstico resulta relevante para los medios. La inteligencia artificial no elimina la necesidad de obtener información propia. Reduce el valor de muchas de las tareas que rodeaban esa actividad y que hasta ahora constituían una parte importante del producto periodístico.
El reto para los medios no es producir más, sino descubrir mejor

El informe concluye que las organizaciones periodísticas ya poseen buena parte de los activos necesarios para competir: relaciones con fuentes, procedimientos de verificación, conocimiento especializado, credibilidad y capacidad para interpretar acontecimientos.

Lo que necesitan no es intentar superar a las grandes compañías tecnológicas en el desarrollo de modelos. Su oportunidad consiste en aplicar esos modelos a la parte más difícil del trabajo: vigilar más fuentes, detectar antes los cambios, relacionar documentos, verificar los hallazgos y convertirlos en información accionable.

AppliedXL advierte de que utilizar la inteligencia artificial solamente para producir más contenido acelera la propia mercantilización. Utilizarla para encontrar, probar y explicar hechos nuevos permite, en cambio, ampliar la parte del negocio que conserva escasez.

La transformación que describe el informe no conduce necesariamente a un periodismo con menos tecnología, sino a uno en el que la tecnología deja de ser el producto principal. Cuando buscar, resumir y redactar se convierten en capacidades disponibles para cualquiera, la ventaja vuelve a depender de saber dónde mirar, qué preguntar y cómo demostrar que algo es cierto.





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Agencia EFE desarrolla sistema de IA que identifica, describe e indexa automáticamente fotografías y vídeos

EFE automatiza con IA el metadatado de fotografías y vídeos para mejorar la explotación de su archivo

https://laboratoriodeperiodismo.org/


La Agencia EFE ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial que identifica, describe e indexa automáticamente fotografías y vídeos desde el momento en que llegan a la redacción. La herramienta pretende facilitar la localización y reutilización de contenidos audiovisuales, reducir la dependencia del etiquetado manual y aprovechar mejor el fondo histórico de la agencia.

El proyecto ha recibido el premio de la primera edición del Reto de Innovación en Redacciones La Rioja Digital-CLABE, entregado durante una jornada celebrada en la sede de la CEOE, en Madrid. Soria Noticias ha obtenido, además, un accésit por Witan, una herramienta diseñada para automatizar tareas de bajo valor añadido.

Según ha informado la Agencia EFE, el sistema combina tecnologías de visión artificial, búsqueda semántica e inteligencia artificial generativa para reconocer personas, objetos, escenarios, acciones y conceptos presentes en las imágenes y los vídeos.

La herramienta genera automáticamente descriptores que permiten realizar búsquedas más amplias que las basadas en etiquetas manuales o en coincidencias exactas de palabras. El objetivo es mejorar la recuperación de materiales antiguos y acelerar el acceso de periodistas, documentalistas y clientes a los contenidos audiovisuales.

EFE produce actualmente más de 3.000 piezas audiovisuales al día, según los datos expuestos durante la presentación. En acontecimientos de gran cobertura, ese volumen puede incluir miles de fotografías generadas en pocas horas, lo que dificulta su catalogación y posterior reutilización.

Recuperación del archivo histórico

La agencia asegura que el nuevo sistema ha permitido recuperar más de un 30 % de contenidos de su archivo histórico que anteriormente resultaban difíciles de localizar. También prevé que el 100 % del nuevo material visual quede indexado automáticamente en el momento de su recepción.

El director de Tecnología y Sistemas de EFE, Juan Manuel Ruiz, ha explicado que el proyecto busca mejorar la explotación del fondo documental de la agencia y aumentar la visibilidad de fotografías y vídeos una vez superada su primera utilización informativa.

La directora de Estrategia, Transformación Digital y Negocio de EFE, Diana González Ortega, ha señalado que la iniciativa forma parte de la estrategia de la agencia para incorporar la innovación tecnológica a sus procesos de producción periodística.

Un asistente para consultar el archivo de EFE

A partir de esta infraestructura, EFE trabaja en nuevas aplicaciones, como la incorporación de búsquedas semánticas a sus servicios de producción y la creación automática de paquetes multimedia que vinculen fotografías y vídeos con las noticias en tiempo real.

La agencia también está desarrollando EFE Plus, un asistente interno de inteligencia artificial destinado a consultar su archivo histórico y su base documental. La herramienta se basa en un sistema de generación aumentada por recuperación, conocido como RAG, que utiliza exclusivamente contenidos procedentes de la agencia.

EFE Plus permitirá realizar consultas sobre más de diez millones de noticias de archivo, además de biografías, efemérides y análisis. En fases posteriores, el sistema podrá sugerir fotografías, vídeos, audios e infografías relacionados con las informaciones en las que estén trabajando los periodistas.

El director de Marketing y Comercial de EFE, Manuel Ortega, ha indicado que el asistente se plantea como una herramienta de apoyo documental y no como un sustituto del criterio profesional de los periodistas.

Soria Noticias, premiada por automatizar tareas

El jurado del Reto de Innovación en Redacciones también ha reconocido a Soria Noticias por Witan, una aplicación de inteligencia artificial orientada a automatizar tareas repetitivas o de escaso valor editorial.

El proyecto pretende reducir el tiempo dedicado a procesos operativos para que los equipos puedan concentrarse en la elaboración de contenidos periodísticos. La iniciativa ha recibido un accésit en esta primera edición de los premios promovidos por La Rioja Digital y CLABE.



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Prohibida la coexistencia de un mismo conocimiento de embarque con validez jurídica en más de un soporte de manera simultánea

Conocimiento de embarque sin papel: la segunda delegación en 28 años
https://tradenews.com.ar/
Por Emiliano Galli


                        

El anteproyecto de Ley de Desregulación habilita que el conocimiento de embarque y los demás documentos de transporte se emitan, conserven, transmitan y presenten en soporte electrónico o digital, con la misma validez jurídica, eficacia probatoria y fuerza ejecutiva que el papel. Es la reforma más profunda que el texto introduce en materia documental, y también la única de su capítulo de comercio exterior cuya autoridad de aplicación el proyecto no identifica: las plataformas habilitadas las determinará, dice el artículo, “la reglamentación”.

No sería la primera vez. La ley 24.921 (ley multimodal) delegó lo mismo en 1998 y ese reglamento nunca se dictó.


El método fiable

El artículo 76 del proyecto sustituye el artículo 304 de la Ley de Navegación 20.094. Mantiene que el conocimiento de embarque puede emitirse al portador, a la orden o nominativamente, y agrega los tres soportes admitidos: papel, electrónico y digital.

La equivalencia no es automática. El texto la condiciona a que se utilice un método fiable que cumpla tres funciones simultáneas: garantizar la integridad de la información contenida en el documento desde su creación, identificar ese documento como documento transmisible electrónico singular, y asegurar que se encuentre bajo el control exclusivo de una persona.

Los tres requisitos apuntan al mismo problema. Un archivo digital se copia sin degradarse; un conocimiento de embarque, en cambio, funciona porque hay un solo original y quien lo tiene puede disponer de la mercadería. La singularidad y el control exclusivo son la traducción jurídica de esa unicidad.

Prohibición de coexistencia

De ahí se desprende la regla más estricta del artículo: queda expresamente prohibida la coexistencia de un mismo conocimiento de embarque con validez jurídica en más de un soporte de manera simultánea.

El cambio de soporte se admite en ambos sentidos —de papel a electrónico y a la inversa— mediante un método fiable que inserte una nota indicativa de la sustitución en el nuevo documento. En el mismo instante en que se emite el documento en el nuevo soporte, el sustituido pierde toda eficacia y validez jurídica para disponer de la mercadería. El texto aclara que esos cambios no afectan los derechos y obligaciones de las partes.

Por el control, no por la entrega

El núcleo de la reforma está en el último párrafo. Los conocimientos de embarque electrónicos o digitales son transferibles con las formalidades y efectos que el derecho común establece para cada categoría, y la transferencia se opera mediante la transferencia de su control exclusivo, produciendo los mismos efectos jurídicos que la entrega y tradición del documento en papel, incluida la transferencia del derecho a disponer de la mercadería.

Es el punto que interesa a bancos, aseguradoras, terminales y agentes de transporte por igual: sin equivalencia funcional entre control digital y tradición material, un conocimiento electrónico sirve como comprobante pero no como título. Con ella, sirve como garantía.

El precedente de 1998

La ley 24.921, de transporte multimodal, ya intentó este camino. Su artículo 6 dispone que la reglamentación decidirá la oportunidad, las condiciones y las características para el uso de documentación electrónica, garantizando la seguridad jurídica.

Esa norma fue sancionada en diciembre de 1997 y promulgada de hecho en enero de 1998. Nunca fue reglamentada. El registro de operadores de transporte multimodal que su artículo 49 exige para ejercer la actividad tampoco fue creado, y por esa razón la ley carece de aplicación efectiva, aun cuando la jurisprudencia recurra a ella para fundar sentencias. Análisis sectoriales publicados en enero de 2026 mantienen el mismo diagnóstico: aplicación limitada y coexistencia con normativa dispersa de cada modo de transporte.

Veintiocho años después, el anteproyecto vuelve a habilitar la desmaterialización del documento de transporte y vuelve a remitir su instrumentación a un reglamento que todavía no existe. Con una diferencia que no juega a favor: la Ley 24.921 al menos identificaba a la autoridad competente en el área de transporte. El artículo 76 no nombra a ninguna.

El idioma, por la misma vía

En paralelo, y en un título distinto del proyecto, aparece la otra reforma documental. El artículo 16 deroga el artículo 6 de la Ley 20.305, de traductores públicos, y el artículo 17 incorpora un artículo 1 ter a la Ley 19.549 de Procedimiento Administrativo.

La regla se invierte. En lugar de una exigencia general de traducción para los documentos en idioma extranjero, el Poder Ejecutivo podrá determinar, con carácter excepcional, los trámites, procedimientos o categorías documentales en los que resulte exigible la traducción al idioma nacional. Los criterios que habilitan esa determinación son cuatro: la naturaleza del trámite, la complejidad técnica de la documentación, la seguridad jurídica comprometida y el cumplimiento de obligaciones asumidas por la República Argentina en virtud de tratados u otros instrumentos internacionales.

El paralelismo con el conocimiento de embarque es exacto. En los dos casos el proyecto reduce fricción documental, y en los dos casos la definición operativa de esa reducción —qué plataforma, qué trámite— queda en manos del Ejecutivo.

La desregulación se completará (y medirá) una vez que se determine qué organismo va a determinar las plataformas habilitadas para la circulación de conocimientos de embarque electrónicos y con qué estándar técnico va a evaluar la fiabilidad del método de control exclusivo.



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