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Acumulación digital y el derecho al olvido: Qué es el "Movimiento no Archivo"

>>  martes, 13 de enero de 2026

El movimiento “no archivo” gana fuerza en EEUU como respuesta a la sobrecarga digital

https://www.infobae.com/
Matias D. Lauria

Un usuario elimina archivos desde su teléfono móvil. La práctica deliberada de borrar fotos, 
mensajes y documentos gana fuerza como respuesta a la sobrecarga digital y emocional.


En la era de la hiperconectividad, crece una tendencia contracultural: personas que eligen no almacenar su vida digital, eliminando fotos, mensajes y archivos de manera deliberada. Esta práctica, denominada “no archivo”, desafía el mandato tecnológico de conservarlo todo y se erige como una respuesta frente a la saturación emocional y la vigilancia permanente que impone la memoria digital.

Según informes actualizados del Pew Research Center, ha aumentado de forma significativa la preocupación por el rastreo y control de los datos personales, lo que refuerza la decisión de muchos usuarios de ejercer un control activo sobre qué permanece y qué se desvanece en sus dispositivos.

Lejos de pertenecer a un grupo marginal, esta resistencia se expande entre jóvenes adultos, creadores de contenido y profesionales sometidos a una gran carga digital diaria. La adopción de formatos efímeros, como historias o mensajes autodestructivos, no responde solo a un cambio funcional, sino a una necesidad psicológica profunda de vivir menos expuestos al recuerdo constante.

En palabras de la American Psychological Association citadas en sus Psychology & Technology Reports: “La sobrecarga digital puede interferir con el procesamiento emocional y la memoria”. Este fenómeno se vincula también con propuestas como el minimalismo digital, defendidas por teóricos como Cal Newport, quien sostiene en Digital Minimalism que “nuestra relación con la tecnología mejora cuando somos intencionales con lo que conservamos”.

Un dispositivo con funciones básicas simboliza el minimalismo digital, una corriente que propone reducir aplicaciones y archivos para mejorar la concentración y el bienestar emocional.

La práctica cotidiana del “no archivo” no implica una actitud hostil hacia la tecnología, sino una forma de higiene mental y resistencia ante la presión de documentar cada momento. Quienes la practican reportan beneficios inmediatos: menor ansiedad al enfrentarse a recuerdos no solicitados, sensación de ligereza mental y una mayor presencia en el momento.

Estas decisiones cotidianas a menudo surgen tras experimentar agotamiento ante una “memoria permanente”, donde cada foto, chat o audio reaviva recuerdos y emociones sin procesar. Estudios recientes sobre psicología digital subrayan la relación entre la acumulación de archivos y la sobrecarga emocional en usuarios que generan varios miles de fotos al año, de las cuales la mayoría no vuelven a verse.

Iconos de aplicaciones de mensajería efímera. El crecimiento de estos formatos refleja la búsqueda de mayor control sobre la huella digital y la exposición personal.

El movimiento “no archivo” adopta diversas formas: borrar fotografías al final de la jornada, eliminar conversaciones una vez cumplida su función, rechazar respaldos automáticos y preferir plataformas diseñadas para el olvido, como aquellas que ofrecen mensajes temporales. Este “olvido consciente” supone una forma de resistir la cultura de la nostalgia y la presión por documentarlo todo. En este contexto, la cita de Science Magazine resulta reveladora: “Olvidar no es un fracaso de la memoria; es una función”.

No obstante, quienes optan por borrar sistemáticamente se enfrentan a tensiones dentro de una cultura que valora el registro constante y la herencia digital. Las críticas no son menores: la elección de prescindir de un archivo puede derivar en la pérdida irreversible de recuerdos valiosos, conflictos familiares o dependencia de una memoria subjetiva que, como advierten los psicólogos, no siempre resulta fiable.

Esquema del funcionamiento del almacenamiento en la nube. La automatización de copias de seguridad y sincronización de datos alimenta el debate sobre la acumulación digital y el derecho al olvido.


El auge sostenido del contenido efímero desde 2019, reflejado en el crecimiento de historias y mensajes autodestructivos, confirma que la búsqueda de control sobre el propio archivo digital se encuentra en ascenso. Como resume el Pew Research Center en su análisis sobre medios efímeros: “El contenido efímero da a los usuarios una sensación de control sobre su presencia digital”. Así, la decisión de borrar emerge no como negación del pasado, sino como acto deliberado de construcción de un presente menos saturado y más autónomo ante la memoria digital.




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Documentos digitales: ¿Qué es el "Diógenes digital"?

Qué es el «Diógenes digital» y cómo afecta la acumulación de archivos a los estudiantes

https://novaciencia.es/
Nova Ciencia

Correos electrónicos, fotografías y otros tipos de archivos son parte de lo que a diario guardamos en nuestros dispositivos electrónicos como computadores o celulares, una práctica que en algunos casos puede afectar la calidad de vida y la salud mental de quien realiza esta acción.

Las nuevas tecnologías forman parte indisoluble de la formación de los universitarios. Tanto que la acumulación de archivos, muchas veces inútiles, se convierte en un problema cuya gestión causa ansiedad a los estudiantes. Foto: UPCT.

En especial cuando se torna como una acumulación compulsiva digital, problemática que se observa en especial en los jóvenes y que significa la necesidad descontrolada de acaparar y resguardar estos archivos.

Bajo esta premisa, un equipo interdisciplinario de investigadores de la Universidad de Talca estudió este comportamiento, en específico, en estudiantes universitarios de tres regiones del país. En total se encuestó a 1.572 jóvenes de Talca, Chillán y Concepción, quienes dieron cuenta de las prácticas y las necesidades que se observan al momento de almacenar datos, y cómo esto les afecta en su vida diaria.

La iniciativa -que fue financiada a través de un Fondecyt Regular- se denominó “Diógenes digital como nuevo fenómeno postpandemia: efectos de la acumulación digital compulsiva en el rendimiento académico de estudiantes universitarios”, y fue ejecutada por los académicos de la Universidad de Talca, Alejandro Cataldo (investigador principal) y Natalia Bravo de la Facultad de Economía y Negocios, además de la profesora Hedy Acosta de la Facultad de Psicología quien fue coinvestigadora del proyecto.

“Quisimos saber en cuántos de nuestros encuestados y encuestadas se manifestaba este problema y cuál es el efecto que tiene esta acumulación en sus vidas. Cuando partimos el proyecto hace 4 años había una distinción en la literatura entre acumuladores y no acumuladores y nos dimos cuenta de que existen más perfiles que se diferencian”, explicó el profesor Cataldo.

¿Qué es un Diógenes Digital?

En este sentido la investigación distingue, por un lado, las personas que no tienen un gran número de datos guardados, a los que se llamó minimalistas y a otros que almacenan información sin que esto interfiera con su vida cotidiana.

Por otro lado, están quienes si se ven afectados. En este último grupo se observan dos perfiles, los acumuladores digitales problemáticos y los casos extremos que son catalogados como “Diógenes Digital”.

“Estos dos grupos de acumuladores perciben un problema en su vida diaria, en el caso de los problemáticos, eso sí, no los limita en su quehacer, mientras que en los casos extremos se ve afectada su salud mental. Un grupo de ellos reportó tener problemas psicológicos como estrés y ansiedad por sus hábitos de acumulación de archivos digitales”, precisó el investigador principal de la iniciativa.

Casos extremos como el de una estudiante que había creado sucesivamente 15 cuentas de correo electrónico que le permitían almacenar información sin necesidad de borrar, lo que le traía problemas para manejarlas. Este fue uno de los ejemplos de “Diógenes Digital” que encontraron durante la investigación.

Situaciones de esta índole fueron analizadas en profundidad a través de entrevistas personales, para comprender de mejor manera el fenómeno. “Siempre se habla de que los jóvenes son nativos digitales, pero comprobamos que son ellos los más afectados por el uso de estas tecnologías, no solo esta problemática, sino que otras como la adicción a las tecnologías directamente o a estar siempre conectados a redes sociales (llamado FOMO), entre otras”, planteó el académico.

Cataldo indicó que este trabajo busca generar evidencia científica para que, tanto instituciones académicas como la sociedad puedan atender esta realidad que afectaría, principalmente, en la formación de los jóvenes.

La profesora Natalia Bravo destacó la contribución de esta investigación. “Previamente no había muchos estudios sobre este fenómeno, por lo que este trabajo ha redefinido el concepto de acumulación digital lo que genera un precedente y permite ser un base para realizar investigaciones en poblaciones distintas, por ejemplo, como trabajadores u otras personas que pueden tener un comportamiento diferente”, sostuvo.

Fuente: Universidad de Talca





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La avalancha documental que produce la IA: como evitarlo

>>  martes, 9 de diciembre de 2025

La avalancha documental de la IA: cómo evitar que la inteligencia artificial multiplique el caos de información

https://elderecho.com/

OpenKM advierte del nuevo reto de las empresas ante el crecimiento de datos generados por la IA y propone un modelo de gestión documental basado en control, trazabilidad y seguridad

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad operativa en la mayoría de las empresas. Sin embargo, su adopción masiva ha traído consigo un nuevo fenómeno silencioso: la avalancha documental. Cada modelo generativo, cada automatismo y cada flujo de trabajo basado en IA produce millones de archivos, versiones y documentos derivados.


Índice de contenidos
  • La nueva sobrecarga de información
  • La crítica necesidad de una gestión documental inteligente
  • De la acumulación al conocimiento útil
  • Mirando hacia el futuro
El resultado es un crecimiento exponencial de información no estructurada que muchas organizaciones ya no pueden gestionar de forma eficiente ni segura.

“La IA está generando conocimiento, pero también ruido. Cada documento creado por una herramienta inteligente añade complejidad si no existe un sistema que lo clasifique, relacione y elimine cuando deja de ser útil”, explica Gaspar Palmer, CEO de OpenKM, que añade que “estamos ante un reto invisible que afecta directamente a la productividad y al cumplimiento normativo de las empresas”.

La nueva sobrecarga de información

Según un estudio de IDC, el 80% de los datos empresariales actuales son no estructurados, y su volumen se duplica cada dos años. A este ritmo, la IA no solo acelera la creación de contenido, sino también el desorden digital.

Correos electrónicos, informes, imágenes, versiones automáticas y archivos generados por asistentes de IA se acumulan en servidores y nubes sin control. Este desbordamiento informativo está llevando a muchas empresas a perder trazabilidad, seguridad e incluso control sobre la propiedad de sus propios datos.

“El problema no es la IA, sino la falta de gobernanza sobre la información que genera. Sin un sistema de gestión documental sólido, las empresas se arriesgan a decisiones basadas en datos incompletos o duplicados”, añade Gaspar Palmer.

La crítica necesidad de una gestión documental inteligente

Ante esta nueva realidad, OpenKM propone un enfoque integral que combina inteligencia artificial y gestión documental, convencida de que el reto no es generar más información, sino estructurarla, auditarla y asegurar su ciclo de vida completo, desde su creación hasta su eliminación certificada. Este modelo permite a las organizaciones mantener control total y trazabilidad sobre sus documentos, saber quién accede, modifica o comparte cada archivo y garantizar así la integridad de la información. Además, su sistema de gestión de versiones automatizada evita el caos de duplicados y asegura que siempre exista una única versión válida.

En materia de seguridad y cumplimiento, OpenKM aplica cifrado, autenticación y auditorías conforme a normativas como el RGPD o la CCPA, ofreciendo una protección robusta para los datos sensibles. A ello se suman capacidades avanzadas de búsqueda inteligente, que emplean algoritmos de IA para localizar documentos por contenido, contexto o metadatos, sin importar su formato. Finalmente, su arquitectura escalable e integrable permite la conexión fluida con otras plataformas empresariales o sistemas de inteligencia artificial mediante APIs y SDKs, garantizando una interoperabilidad ágil y segura.

De la acumulación al conocimiento útil

El desafío no es solo técnico, sino estratégico. Según Gartner, el 60% de las organizaciones carecen de políticas efectivas de gobernanza documental. Esto significa que gran parte del conocimiento empresarial se encuentra disperso, inaccesible o duplicado, lo que impacta directamente en la productividad y en la capacidad de innovar.

“La gestión documental ya no es una cuestión administrativa, sino una cuestión de inteligencia corporativa. Las empresas que controlan su información pueden entrenar mejor a sus modelos de IA, tomar decisiones más rápidas y reducir su exposición a riesgos legales”, subraya Gaspar Palmer.

Mirando hacia el futuro

La avalancha documental de la IA no se detendrá. De hecho, se intensificará con el auge de los copilotos digitales y los sistemas de IA generativa integrados en herramientas de trabajo cotidianas. Para Gaspar Palmer, la solución pasa por unir IA y gestión documental bajo un mismo marco de control.

“La inteligencia artificial necesita estructura, contexto y seguridad. No basta con generar más información: hay que saber dónde está, quién la usa y cuánto tiempo debe conservarse. Solo así podremos hablar de verdadera transformación digital”, concluye el CEO de OpenKM.


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Síndrome de Diógenes Digital: Acumulación de Información en archivos digitales

>>  jueves, 15 de septiembre de 2022

Diógenes Digital: sepa cuándo acumular archivos es un problema 

https://www.soychile.cl/
Autor: Ignacio Silva

Estudio reveló que más del 70% de las personas de entre 25 y 50 años no recuerda haber borrado archivos antiguos en el último mes. Experta explica cómo evitar la acumulación.


Por su trabajo como relacionador público, Luis (28) dice que recibe una cantidad de mails mayor a lo común en su casilla de correo electrónico. Pero fue recién cuando su cuenta se quedó sin espacio que se percató de un hábito que venía llevando hace años.

"No había borrado un email en mucho tiempo. Y no era por descuidado ni porque no los hubiera visto. En realidad sentía que en algún momento los podría necesitar", explica el profesional.

Aunque él no tiene un diagnóstico, puede que su situación sea una señal del Síndrome de Diógenes Digital, una patología que comparte varias características con el Síndrome del Mal de Diógenes acuñado por primera vez por MacMillan en 1966, luego de observar un patrón de conducta en personas que vivían en sus casas con grandes cantidades basura.

"El Síndrome de Diógenes Digital es un fenómeno parecido al síndrome común, solo que en lugar de acumular objetos, se acumula información en forma de archivos digitales. De la misma manera que en el común, los que lo sufren sienten que no pueden desprenderse de esos archivos porque algún día les harán falta, aunque casi nunca es así, o porque establecen algún tipo de vinculación emocional con el contenido", explica Bethlem Boronat, Directora del Máster en Customer Experience & Innovation de la EAE Business School.

Según explica la especialista, existen algunas claves para diferenciar entre una persona que padece el síndrome y la que no. "Los que sufren el Síndrome de Diógenes Digital nunca clasifican ni ordenan nada, sólo acumulan de forma compulsiva por miedo a perder el contenido. Cuando temes perder un archivo de forma "sana" es porque sabes con seguridad que lo vas a necesitar, en cambio el Diógenes digital no lo sabe, simplemente acumula", apunta Boronat. "Por ejemplo, no sería lo mismo acumular archivos que nos pueden hacer falta en un trabajo o una investigación y luego olvidar borrarlos, que acumular memes graciosos o fotos borrosas "por si algún día las uso"".

Aunque no hay cifras claras que permitan establecer qué tan común es este cuadro, un estudio del instituto de Marketing digital TEKDI reveló que en 2021 más del 70% de las personas de entre 25 y 50 años de edad no recordaba haber borrado archivos antiguos en el último mes, mientras que a nueve de cada 10 les costaba diferenciar lo que querían conservar de lo que no necesitaban en teléfonos móviles.

"Efectivamente, en mayor o menor medida, casi todos lo sufrimos porque a diferencia del Diógenes convencional, no vemos aquello que acumulamos. No tenemos la casa llena de cachivaches, sino que está todo en la nube, que es un concepto etéreo, aunque realmente sean servidores físicos que cada vez están más llenos de información inútil", comenta la especialista. "Y de hecho, cada vez compramos dispositivos de mayor capacidad porque no somos capaces de desprendernos de archivos. Es como si en el síndrome convencional, cada vez que se nos llenara una casa, compráramos otra más grande, sin vaciar la primera. Es insostenible".

Sentido común

Además de tener efectos negativos desde el punto de vista de la salud mental, el Síndrome de Diógenes Digital conlleva efectos medioambientales.

"Más allá de la salud, el mayor problema es que todos esos Memes, esos archivos que vamos dejando en la nube no están en ninguna parte, sino que están en servidores que para mantener esos archivos a disposición consumen enormes cantidades de espacio y energía, con el impacto ambiental que tiene eso", apunta Bethlem Boronat.

Para la experta, la principal herramienta para combatir este problema no es otra que "el sentido común".

"Los chistes, los memes y las cadenas de mensajes seguro que están en algún sitio en internet y si las buscas, los encuentras. ¿Así que, para qué guardarlos?", comenta.

¿Recomendaciones? "Periódicamente revisa tu correo, borra todo aquello que no has consultado en el último año. Si crees que algo es realmente importante, archívalo y clasifícalo. Eso da trabajo y al final, verás que solo dedicarás ese esfuerzo a lo que realmente te parezca importante. Usa servicios para vaciar tu correo de newsletters y correos publicitarios que una vez solicitaste, pero ya no te interesan", dice Boronat.




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