Patrimonio
Sumergido
SITE:
http://www.intereconomia.com
FECHA: 09/03/2011
AUTOR: Santiago
Mata

Me toca madrugar con el post
ya que marcho a Marbella a unas jornadas de la Asociación Cilniana,
en las que se presentará el siguiente manifiesto en defensa del Patrimonio
Cultural Subacuático.
O sumergido... Adelanto aqui
el texto del manifiesto, espero únicamente que se cambie lo de memoria
sumergida por patrimonio cultural subacuático, o si se quiere sumergido; ya que
lo de memoria sumergida por un lado puede dar lugar a alguna que otra broma, o
bien si se relaciona con la
Ley de Memoria Histórica dar pie a pensar que se apunta
uno al revanchismo guerracivilista; incluso tratándose de la memoria histórica
como movida internacional, sin llegar al extremismo español, hay que tener en
cuenta que se trata de un movimiento ideológico reciente y que trata de
reivindicar a los vencidos -en guerras, genocidios y demás-, cosa que nada
tiene que ver con la defensa del patrimonio subacuático.
Y hecha esta precisión les
dejo con el proyecto de manifiesto que, supongo, se propondrá esta tarde en
Marbella, confío que con ese cambio. Aquí puede verse un
cartel
e información sobre las jornadas,
página 1
y
página
2:
MANIFIESTO POR LA INTEGRIDAD DE LA
MEMORIA SUMERGIDA
Los mares y océanos del Planeta ya no son los guardianes invulnerables de
nuestra historia sumergida. Hoy vivimos una gran crisis cultural: la habilidad
tecnológica de determinadas empresas que persiguen la expoliación de los bienes
arqueológicos submarinos y la incapacidad práctica de los Gobiernos para
atajarla, hacen que el daño cultural causado, sea irreparable y amenace
definitivamente el destino de un patrimonio que es herencia de toda la
humanidad. La realidad es que la peor forma de dominación tecnológica del medio
oceánico está obligando a intervenir a los gobiernos y comprometiendo las
relaciones amistosas entre Estados sólo para favorecer a una minoría.
Recientes acontecimientos vinculados a las actividades de este tipo de empresas
nos han hecho conscientes de la indefensión de nuestra propia sociedad y del
vacío legal existente. Ni la comunidad científica ni el conjunto de la sociedad
civil pueden inhibirse por más tiempo, mientras acontece una de las mayores
crisis culturales de nuestro tiempo.
Los que suscribimos este documento somos científicos, escritores, arqueólogos,
abogados, estudiantes de este tiempo, hemos puesto en común lo que sabemos y lo
que queremos decir ante estos hechos en la seguridad de que la verdad sólo es
posible esconderla en el silencio. Por ello tenemos que romper ese silencio y
por eso los firmantes suscribimos los siguientes puntos:
Primero: Cualquier planteamiento que prime los resultados económicos sobre la
conservación del patrimonio arqueológico no es cultural ni éticamente asumible.
Las empresas cazatesoros o autodenominadas exploradoras no deben considerarse
como parte de la industria cultural. La labor de extracción comercial de restos
arqueológicos —de tesoros como estas empresas los denominan— no tiene nada que
ver con la arqueología y carece de fines científicos. En este punto de los
acontecimientos observamos que mercado y cultura jamás habían llegado a tan
profunda contradicción.
Segundo.- Solicitamos a los
gobiernos que suscriban e insten a suscribir la convención internacional para
la protección del patrimonio cultural subacuático de la UNESCO convirtiendo sus
principios en principios universales de derecho.
Tercero.- Solicitamos la
creación de un capítulo específico para toda la Unión Europea
relativo a la arqueología submarina dentro de la Política Marítima
Comunitaria. Específicamente, pedimos que la Unión Europea
suscriba en consecuencia la Convención UNESCO
Cuarto.- Solicitamos que los
restos arqueológicos extraídos por medio de metodología no científica y en
cualquier caso contradictorios a los previstos de forma anexa en la Convención de la UNESCO sobre Patrimonio
Histórico Sumergido, sean considerados actos de expoliación con los efectos
previstos en derecho para los mismos.
Quinto.- Solicitamos la más
precisa investigación sobre la llegada a Gibraltar de importantes restos
arqueológicos y patrimonio histórico fruto de extracciones submarinas privadas
de origen incierto, puesto que las leyes que rigen en ese territorio de la Unión Europea
obligan a quien encuentra restos de un naufragio y los lleva a puerto a
efectuar una declaración y someterse a un procedimiento legal para verificar la
titularidad y origen de esos restos. Asimismo, debe comprobarse que se ha
cumplido con la norma comunitaria que regula la exportación a terceros Estados
de patrimonio histórico.
Sexto.- Invitamos a la
comunidad de los periodistas e informadores a que rechacen el lenguaje que
proponen las empresas cazatesoros. No existen tesoros, existe un patrimonio
histórico y arqueológico del que es heredera la humanidad. La explotación
comercial de un pecio no es más que un expolio.
Sexto.- Que el Reino de España
sostenga, y así se informe a Fiscales y Magistrados, que puesto que la búsqueda
de información en los archivos españoles supone el comienzo de cualquier
hallazgo y dado que proporciona claves fundamentales que implican un hecho
relevante en tierra española y europea, la competencia corresponde a nuestros
tribunales.
Séptimo.- Que el Reino de
España y la comunidad cultural de los Estados europeos con patrimonio histórico
sumergido en sus costas contemplen penalmente como delito de riesgo de daños al
patrimonio histórico sumergido, la mera exploración con medios altotecnológicos
sobre las zonas de yacimientos arqueológicos submarinos, fuera de iniciativas
académicas o de acceso esencialmente científico y cultural, para considerar
realizado el tipo delictivo.
Octavo.- Que las autoridades
gubernamentales destinen fondos y medios suficientes para garantizar una
respuesta arqueológica al importantísimo patrimonio y testimonio histórico que
la tecnología ha vuelto definitivamente accesible. Asimismo, solicitamos que
las autoridades responsables de las Universidades posibiliten una formación
especializada en arqueología submarina asumiendo el protagonismo que les
corresponde en ese ámbito.
La debilidad de las
estructuras legales no puede conducir nunca a la ley de la impunidad o a la
renuncia de las responsabilidades del presente. La tecnología ha abierto las
aguas no para la mera explotación del fondo marino sino para dar respuestas más
altas tanto a los seres humanos de este tiempo como a las generaciones futuras.