Historia de los huracanes en el Archivo Histórico del Estado de Colima

>>  martes, 17 de septiembre de 2013

Cazando noticias históricas de huracanes
http://www.tiempo.com/ 17/09/2013


Dedicado a Mara, directora del Archivo Histórico del estado de Colima, como agradecimiento por su generoso apoyo para consultar el Periódico Oficial.

Históricamente los meses de octubre y noviembre, en Colima, han sido muy propicios para la llegada de huracanes a playas colimenses.
Incluso el día 27 de octubre, coincidentemente tres huracanes han causado grandes destrozos en los años de 1880, 1881 y 1959, según fue reportado en la prensa. La hemerografía es una valiosa fuente de información histórica para identificar el registro consecutivo, cronológico, pormenorizado y a veces muy apegado a la realidad de los acontecimientos locales y regionales, como lo son los huracanes.

En el proyecto Los huracanes en la historia de México: Memoria y Catálogo [http://huracanes.ciesas.edu.mx/] actualmente desarrollamos la etapa de consulta de la prensa disponible en cada archivo o hemeroteca de cada estado, durante cada mes y en cada uno de los días de la temporada de huracanes, hoja por hoja de cada edición de cada diario o al menos de los de mayor tiraje y antigüedad. Esta es una labor exhaustiva, un proceso muy lento, de años de trabajo, pero es increíblemente emocionante para quienes disfrutamos el olor a tinta y a papel viejo, pero sobre todo “leer”.

Como cualquier otra labor, el trabajo en archivo o hemeroteca implica algunos riesgos. Por ejemplo, en casi todos los documentos de los archivos o hemerotecas hay múltiples microbios, hongos, herpes y bacterias que al entrar en contacto con la piel humana reaccionan, algunos producen un simple enrojecimiento y excoriación y otras enfermedades en los pulmones y ojos. Por ello es imprescindible consultar los documentos históricos portando guantes de látex, lentes y tapaboca. Idealmente también debe usarse una bata.

Un riesgo menos probable, pero perceptiblemente más probable, es el de sufrir un infarto por susto al toparse con alguno de los fantasmas que deambulan entre los oscuros y silenciosos pasillos de los archivos, según lo asegura el personal de servicio de cada repositorio. “No hay archivo sin un fantasma”, dicen. “Lo peor no es verlo, sino que te mire”, aseguran los testigos. Yo nunca he visto un fantasma en ningún archivo de Sonora, Sinaloa, Baja California Sur, DF, Jalisco o Colima, pero en cada archivo hay una historia de fantasmas.

Fuera de esos riesgos, a los historiadores nos motiva la curiosidad, ella despierta un ánimo o intención similar al del explorador, sólo que nosotros buscamos en los documentos algún suceso en específico. Y para llegar a un dato útil se deben sortear múltiples obstáculos, principalmente financieros, burocráticos y medioambientales.

Obstáculos económicos porque alguien debe financiar la investigación y entre más lejos se encuentre el archivo o hemeroteca es mayor la inversión en el viaje, el cual no es siempre gratificante. Por obstáculos burocráticos me refiero a las diversas restricciones que tienen cada archivo y hemeroteca para facilitar el material, las cuales siempre son en beneficio de la preservación de los documentos. Pero también es una pesadilla acudir a un archivo o hemeroteca con personal holgazán, insuficiente, ignorante y negligente. Los obstáculos medioambientales son los imprevistos ocasionados por inundaciones y sismos, que pueden ocasionar que se limite o cierre la consulta durante días, meses y años, en detrimento del plan cronológico de la investigación. Y también incluyo en los obstáculos medioambientales la incomodidad de trabajar con calor. Es insoportable consultar documentos históricos sudando a chorros y usando los lentes, tapabocas y guantes de látex. Incluso creo que estos tres obstáculos han desilusionado y ahuyentado a muchos potenciales historiadores, más que la pésima formación histórica que se recibe en algunas aulas.

Son además muy necesarias la paciencia y la disciplina, firmes como las de un cazador, pues de ellas depende el hallazgo. El éxito se debe al talento para narrar o contar la historia. En ocasiones uno se dispone a cazar un asunto y atrapa otro, por ejemplo, estaba indagando en El Estado de Colima, Periódico Oficial del Gobierno cuando me encontré con el primer huracán difundido en Colima por ese periódico. El huracán del 7 de noviembre de 1867 no ocurrió en Colima, sino en Bagdad, Tamaulipas.
La reconocida escritora Carmen Boullosa menciona que Bagdad, Tamaulipas “nació cuando perdimos la mitad del territorio nacional, cerca de 1847, como un pueblecillo de pescadores en la boca del Río Bravo, fronterizo desde su nacimiento” (Boullosa, Carmen “El Oro Blanco de América”, en El Universal, 1 de julio de 2010).

Boullosa también asegura que el puerto de Bagdad se benefició de la Guerra Civil Estadounidense, pues sirvió a los esclavistas norteamericanos para exportar, entre 1861 y 1865, el algodón obtenido en las plantaciones sureñas, sobre todo cuando el presidente Lincoln bloqueó a los puertos del sur de su país. Así, Bagdad, Matamoros en pocos años fue un pueblo rico de 15 mil habitantes y tuvo su época de gloria comerciando el “oro blanco de América” hacia Nueva Orleans, la Habana, Nueva York, Boston, Barcelona, Hamburgo, Bremen y Liverpool.

El 4 de enero de 1866, el ejército mexicano encabezado por Mariano Escobedo y con ayuda de los gringos enfrentó en Bagdad, Tamaulipas, al ejército del Segundo Imperio Francés aliado con algunos mexicanos y repelieron la segunda intervención francesa. Bagdad, Matamoros era importante porque se trataba de un puerto ubicado estratégicamente en la desembocadura del Río Bravo, que desde entonces surtía de agua a Matamoros y a su vecina Brownsville, Texas. Después de la batalla, el ambiente sociopolítico en la zona era desorganizado, había constante asedio militar y poco a poco se recrudecían las condiciones de pobreza de la población. Los empresarios migraban, el comercio estaba bloqueado y el puerto iba a menos.

Un año después de la mencionada batalla, continuaba la vigilancia marítima en el puerto Bagdad ubicado a 40 kilómetros de Matamoros, pero a pesar de eso la población fue sorprendida y atestiguó el paso de un huracán que los impactó el jueves 7 de noviembre de 1867.

El sábado 9 de noviembre de 1867 la noticia llegó hasta Colima, Colima, México. Entonces El Estado de Colima, Periódico Oficial del Gobierno transcribió unas noticias publicadas en dos rotativos llamados El Observador y el Boletín Oficial, impresos en Matamoros, Tamaulipas, donde se relata lo relacionado con el ciclón percibido durante los días 7 y 8 de noviembre de 1867. A continuación trascribo fragmentos de las noticias históricas de este huracán:
“El Observador dice bajo este rubro Desgracias: Por las noticias traídas anoche por una persona llegada de la Boca del Río, se sabe que, con excepción de siete u ocho personas que perecieron, toda la población logró salvarse en los médanos. Sobre quince casas poco más o menos se dice que quedaron paradas únicamente. El resto de ellas fue destruido completamente por el huracán y la inundación que llegó al Pando, distante unas cuatro o cinco leguas de la Boca. Algunos víveres se enviaron de esta ciudad para las familias de la Boca, por disposición de las autoridades.

Y en el Boletín Oficial de la misma ciudad de Matamoros encontramos los artículos siguientes:

ULTIMAS NOTICIAS DE BAGDAD.- Como se esperaba, el terrible huracán mostró todo su furor en la villa de Bagdad. Según una comunicación que con fecha 8 del actual [noviembre] acaba de recibir el C. Gefe [sic] Político y Comandante Militar del distrito, de la Comandancia militar de aquella villa [Bagdad], los desastres han sido allí espantosos como lamentables. Comenzó a soplar el Norte en aquellas playas desde el 7 a la una de la tarde y ya para las seis, el huracán se había declarado con toda su fuerza durando así hasta media noche, en que después de una pequeña calma volvió a soplar con más furor del Sudeste, acompañado de una lluvia impetuosa y abundante, haciendo que el río se desbordase, al mismo tiempo que la marea, que retrocedía subiendo, inundaran tan rápidamente aquella villa, que a los pocos instantes ya había más de tres pies de agua en las calles. El viento que arreciaba en aquella hora y la mar que pasando sus límites se extendía [sic] aún más acá de la población, arrasaban con más prontitud que la que tardamos en decirlo, más de las tres cuartas partes de su caserío. Las casas que han quedado en pié son muy pocas, y éstas en muy mal estado.

Los primeros edificios desaparecieron. Del mercado, la Iglesia, el juzgado, la escuela y otros monumentos del pueblo, sólo quedaron los escombros, para decir a los que sobreviven “Aquí fue Bagdad”, la villa pintoresca, que saludaba con júbilo el navegante al divisarla desde el mar […].

El C. Gefe[sic] Político, en vista de la imposibilidad que existe de auxiliarlos prontamente, tanto por no haber comunicación por tierra, cuanto por no haber vapores que puedan en este momento ponerse en marcha, ha facultado al C. Fernández, para que se proporcione en esa los víveres necesarios, como igualmente los transportes posibles, autorizándolo ampliamente para responder de su importe por cuenta de esta Gefatura[sic]. Mientras tanto se le ha hecho de aquí un envío, custodiado por el gefe[sic] de la policía, de harina, galleta, azúcar y café, que llegarán a tiempo para socorrer las necesidades de los desgraciados.

Hasta la fecha de la comunicación de que hemos hecho referencia sólo se sabía haber perecido, la Sra. de Mellado y el Doctor Loevenstéin, entre las personas más conocidas, no pudiendo aquella autoridad dar otros informes más detallados por la precipitación con que despachaba el correo.

Los dos buques llegados últimamente, uno de Liverpool y otro de Nueva York, habían desaparecido sin saber la suerte que hayan corrido. Los vapores que estaban en el río y otras embarcaciones pequeñas, se divisan desde Bagdad, tiradas en el llano a una distancia de más de dos leguas […].

(El Estado de Colima, Periódico Oficial del Gobierno, noviembre 9 de 1867, Tomo I, No. 38, 3-4)

La escritora Carmen Boullosa cuenta que durante el huracán “El agua [entró] tierra adentro, arrastrando consigo las embarcaciones, destrozando las más. Noventa habitantes de Bagdad se habían refugiado en el barco [cañonero] de vapor [llamado] Antonia, la tormenta los arrastró cinco millas tierra adentro; cuando amainó el huracán, [estaban] del lado tejano del Río Bravo, y bien lejos de la ribera. -Todo se perdió, nada se salvó, ni siquiera nuestras provisiones- escribió un bagdeño. Tras el huracán, el hambre asoló el puerto. El Tamaulipas no. 2 transportó a 140 residentes posiblemente anglos, de Bagdad hacia Brownsville para salvar sus vidas.

Y otra fuente, el catálogo de Desastres Agrícolas en México registró con respecto al mismo huracán de 1867 que “se informó al gobernador del Estado de México que la junta encargada de colectar los donativos “para auxilio de las familias de Matamoros arruinadas por el huracán” reunió sólo $60.00, ya que ninguno de los hacendados quiso cooperar” (AHEM, Hacienda Pública, 1868, v. 28, e. 28., en Escobar Ohmstede, Antonio Desastres Agrícolas, tomo II, siglo XIX, 1822-1900, CIESAS y FCE, México, 97)

El mismo catálogo de Desastres Agrícolas reporta que 7 años después, es decir, en 1874, “El gobernador del estado de México pidió una recaudación de fondos para ayudar a los habitantes de Bagdad, quienes sufrieron destrozos por un huracán”(AHEM, Gobierno, v. 30, e. 27, 40 fs., en Escobar, op. cit., 113) Uno más de los muchos que han impactado el estado de Tamaulipas.

El 12 de agosto de 1880 otro huracán impactó Matamoros, Tamaulipas y sus poblaciones vecinas. Nuevamente la exposición de la población a los efectos de los ciclones tropicales y las condiciones de vulnerabilidad social se combinaron, pero esta vez fueron más determinantes para el futuro de Bagdad, Tamaulipas. El “gobernador de Tamaulipas [escribió] al gobernador de Michoacán que […] un terrible huracán “asoló esta ciudad [Matamoros] y sus alrededores, dejando sin hogar a más de mil familias cuyas casas están inundadas o convertidas en escombros. Los campos, formando extensos lagos no presentan huellas de sembrados, encontrándose tan sólo centenares de cabezas de ganado que flotan sobre las aguas y que no tardarán en desarrollar una peste, que, junto con la miseria agravará el estado aflictivo de esta comarca [...]“. (AHPEM, Beneficencia, c. 1, e. 28, fs. 28., en Escobar, op. cit., 127)

Según Carmen Boullosa Bagdad fue declarado pueblo inexistente en 1880, pero en 1895 el citado catálogo de Desastres Agrícolas en México menciona a Bagdad entre la lista de pueblos impactados por un huracán, aunque no describe daños específicos para esa localidad (Escobar, op. cit., 227) Aún se debate la incierta fecha en que desapareció el Puerto Bagdad definitivamente.

Véase: http://navegaciones.blogspot.com/2008/06/bagdad-tamaulipas.html Actualmente se encuentra en ese lugar la Playa Bagdad y es un sitio ideal para el turismo. En el año 2008 la Playa Bagdad fue dañada por el Huracán Ike, pero el saldo de muertos fue nulo. Y en este año 2010, el Huracán Alex pasó por Playa Bagdad, sin mayores consecuencias que económicas causadas por la exposición ante los efectos del intenso meteoro. No es coincidencia la reducción en el número de víctimas fatales en los dos acontecimientos ciclónicos, es producto de un aprendizaje ante un tipo de fenómeno recurrente. De su experiencia histórica debemos aprender también nosotros, pues en Colima igualmente estamos expuestos a los efectos de los huracanes.

Hasta aquí este sencillo ejemplo de cómo la curiosidad va llevando por datos que en ocasiones se relacionan y en otras se contraponen, pero que en conjunto van tejiendo una historia con sucesos narrados en una fuente y en otra. Una noticia histórica de un huracán en Tamaulipas, publicada en un periódico de Colima, puede mostrar múltiples evidencias, algunas sobre las respuestas ante las emergencias y otras acerca de la recurrencia de los ciclones y su impacto en la historia de un lugar. Con el proyecto Los Huracanes en la historia de México: Memoria y Catálogo, recopilamos muchísimas noticias históricas de huracanes porque en conjunto nos mostrarán los registros de sucesos y la evidencia de estrategias de adaptación de nuestras sociedades mexicanas a través de los siglos.

* Licenciado en Letras y Periodismo, maestro en Historia y doctorante en Antropología en el CIESAS DF. Integrante de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos.

Fuente: http://raypadilla.wordpress.com/2010/10/23/cazando-noticias-historicas-de-huracanes/
Raymundo Padilla Lozoya
Periodista, maestro en historia y doctorante en antropología CIESAS DF
Blog: http://raypadilla.wordpress.com/
Publicaciones: www.scribd.com/raypadillalozoya
Proyecto actual: Los huracanes en la historia de México: Memoria y catálogo: http://huracanes.ciesas.edu.mx/ (CONACYT-CIESAS-UdeC)
Proyecto actual: Landfalling ciclones in the EPAC basin (IAI/UNAM/CICESE/Universidad de Valparaiso/NPS/LSU/CIESAS/UdeC) 

Puedes leerme en Avanzada, AFMedios, Elbuenvecino, ColimaNoticias

Esta entrada fue publicada en Actualidad el 17 septiembre 2013 por admin.

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Archivo de la BBC pone en el mercado Segundo Álbum con piezas inéditas de Los Beatles

Piezas inéditas de Los Beatles salen del archivo BBC
http://www.la-razon.com/ 17/09/2013


Con una recopilación de actuaciones inéditas de Los Beatles, grabadas en directo en la década de los años 60 para una radioemisora de la BBC, el 11 de noviembre saldrá al mercado un álbum de la banda británica.

La información fue oficializada por la misma BBC tras la filtración del anuncio que se produjo la semana pasada a través de la red social Facebook por un grupo de fanáticos del cuarteto de Liverpool, mientras que en el sitio oficial www.thebeatles.com se habilitó ayer un sistema de pedidos a través de la red, pero sólo para el Inglaterra, Estados Unidos, Japón y Brasil.

El álbum, compuesto por dos discos compactos, un vinilo de 180 gramos y un libro, incluye un resumen de 37 actuaciones con algunos de los primeros éxitos del grupo y canciones versionadas nunca emitidas hasta ahora, grabadas entre 1963 y 1964. En total, 63 piezas de las que 23 son entrevistas inéditas, conversaciones y bromas durante las grabaciones, y 40 canciones, incluidas 37 interpretaciones nunca publicadas, precisa la información de thebeatles.com.

Éste es un segundo álbum, que sigue al que se publicó en 1994, On Air -Live At the BBC. Entre sus mayores éxitos, el disco cuenta con míticos temas Lucille, I got a woman y Glad all over. El grupo —Paul McCartney, John Lennon (+), Ringo Starr y George Harrison (+)— tocaron un gran abanico de canciones en las 275 actuaciones que dieron en la BBC en los años 60, versiones únicas que ejecutaron para llegar a ser conocidos.

Autor: Mauricio Quiroz

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Dropbox usa HoneyDocs, servicio que crea un log que muestra cuándo y dónde se abrió un documento

Dropbox revisa los archivos
http://cioperu.pe/ 17/09/2013

Dropbox revisa algunos tipos de archivos subidos. Eso es normal, señala el servicio de almacenamiento web.
La revelación se produce luego de que una evaluación del servicio encontrara que varios archivos “.doc” fueran abiertos luego de haber sido subidos a Dropbox.

El comportamiento de Dropbox fue detectado usando HoneyDocs, un nuevo servicio web que crea un log que muestra cuándo y dónde se abrió un documento, de acuerdo a un post de WNC InfoSec.

El experimento involucró subir a Dropbox carpetas “.zip” de HoneyDocs que contenían archivos “.doc”. HoneyDocs permite que los usuarios configuren un “sting”, una notificación que se envía por SMS o correo electrónico cuando un archivo ha sido visto. El lugar donde ha sido visto se presenta en un mapa.

El aviso, o como HoneyDocs lo llama un “buzz”, es un HTTP Get request con identificadores únicos asignados al sting. Los datos sobre dónde y cuándo se vio el archivo son enviados por el puerto SSL 443, de acuerdo a HoneyDocs.

WNC InfoSec escribió que el primer buzz llegó dentro de los 10 minutos siguientes luego de que el archivo fue abierto con la dirección IP de una instancia Amazon EC2 en Seattle. Dropbox utiliza la infraestructura de nube de Amazon.

De los archivos enviados, solo los archivos “.doc” fueron abiertos, escribió WNC Infosec. HoneyDocs también jaló información del tipo de aplicación que accedió al documento, que en este caso fue la suite de productividad de código abierto LibreOffice.

“Ahora me da curiosidad”, escribió WNC InfoSec. “¿Se está accediendo a los archivos con propósitos de deduplicación o escaneo de malware? Y si es así, entonces ¿por qué no se han abierto los otros tipos de archivos?”.

A pesar del extraño comportamiento, la explicación es directa. Lo que WNC InfoSec descubrió al usar HoneyDocs es un proceso automático de backend que Dropbox utiliza en ciertos tipos de archivos.

Dropbox permite que los usuarios vean vistas previas de algunos tipos de documentos, incluyendo los “.doc”, pero para ello debe construir una vista previa de estos documentos, de acuerdo a un vocero de Dropbox. Para hacerlo, se debe abrir el documento.

De acuerdo al sitio web de Dropbox, los usuarios pueden abrir archivos de Word, PowerPoint, PDF y archivos de texto directamente desde dentro del navegador, lo cual les ahorra la necesidad de tener instalados ciertos tipos de programas en sus computadoras.

Aun así, este comportamiento podría poner nerviosas a algunas personas. Los expertos en seguridad generalmente recomiendan que para tener una mayor privacidad, los usuarios encripten los documentos antes de transmitirlos a proveedores de almacenamiento web.

Dropbox solo permite a un pequeño número de empleados acceder a los datos de los usuarios. Su personal de soporte técnico podría en algunos casos tener acceso a los metadatos de los archivos, o a los datos que identifican a un archivo más que a su contenido.

“Tenemos una política estricta y controles de acceso técnico que prohíben a los empleados acceder excepto en contadas circunstancias”, de acuerdo a su política.

Autor: Jeremy Kirk, IDG News Service

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Francisco Gamoneda: impulsor del desarrollo de la archivología y la biblioteconomía en México.

Francisco Gamoneda: hombre revolucionario
http://www.elfinanciero.com.mx/ 17/09/2013


Gamoneda bibliógrafo / Librerías, archivos y bibliotecas (FCE) es el título del volumen escrito por Xabier F. Coronado, en el que rescata del olvido la figura de un sobresaliente asturiano que arribó a México en 1909 para convertirse en el primero en sistematizar la clasificación de los archivos históricos de instituciones gubernamentales, experiencia que dio pauta para realizar el diseño curricular de la que, a la postre, sería una carrera profesional en la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas, donde impartió cátedra hasta su muerte en 1953.
Bibliotecólogo, librero, archivista, divulgador cultural, profesor; pero, sobre todas las cosas, amante de los libros y hombre de trabajo, Francisco Gamoneda (Cangas de Tineo, Asturias, 1873-Ciudad de México, 1953) revolucionó casi todas las actividades en las que su espíritu inquieto estuvo inmerso.

-¿Considera que este volumen salda la cuenta pendiente que teníamos con este ser excepcional? -preguntamos al investigador de origen español Xabier F. Coronado.
-Ése fue el objetivo principal de mi investigación. Cuando tuve conocimiento de la magnitud de su obra, me di cuenta de que aquí se le debía ese reconocimiento.
-¿A qué viene Gamoneda a México en 1909?
-Tras haber combatido contra los norteamericanos en Filipinas y haber sido condecorado por ello en su país natal, él llega a México para ver si puede hacer algo en el ámbito de las librerías. Se pone en contacto con Enrique del Moral, quien era dueño de la Librería General, y, con el tiempo, acaba por revolucionar el concepto de las librerías. La propia Librería General (que estaba en la calle 16 de septiembre) era un recinto cerrado, como una tienda de abarrotes. Gamoneda lo que hace es abrir los espacios, pone mesas para leer, provee de un auditorio y organiza foros; es decir, también inaugura la idea de centro cultural. Hizo todo esto en dicho lugar, y luego en la Librería Biblos (en Bolívar 22). Ambos fueron centros de debate muy importantes para la época.
-Francisco Gamoneda es un hombre revolucionario en muchos sentidos, ¿cómo lo define usted?
-Si hubiera que hacerlo con una sola palabra, yo diría que era una persona de trabajo. De aquellas que se motivan con lo que hacen, se dedican a eso de cuerpo entero y casi nunca buscan reconocimiento público. En estos momentos tenemos muy olvidado a Gamoneda, pero de 1946, y hasta su muerte, en 1953, fue muy reconocido. Se podría decir que fue un coordinador de voluntades y, además, predicaba con el ejemplo; ésa es la única manera que tengo de explicar que haya podido hacer todo lo que hizo.
-¿De qué manera ingresa a la organización de archivos gubernamentales?

-Tras su experiencia como librero, en 1920 Gamoneda participa en el Congreso Nacional de Ayuntamientos y, poco después, lo nombran jefe de la Sección de Archivo del Ayuntamiento; ahí durante un año intensivo hace, junto con su equipo, lo que no se había hecho en tres siglos: organiza el Archivo Histórico de la Ciudad de México, funda la primera biblioteca del Ayuntamiento, y sienta las bases para lo que sería un museo. Todo esto, en lo que hoy es el Palacio de Gobierno del DF. Aquí cabe señalar que cuando Gamoneda organizó ese archivo también se encargó de encuadernar los legajos y de clasificar los materiales bajo un sistema que, 80 años después, sigue dando servicio a quienes van a consultar los documentos.

-¿Cómo realizó está clasificación?

-Gamoneda sistematizó la manera de clasificar los documentos. Una cosa extraña porque fue con el sistema decimal, que es utilizado por las bibliotecas; pero él lo trasladó a la forma de organizar archivos.

-¿Fue intuitivo?

-No; a pesar de que fue autodidacta, estaba muy bien preparado. Después de ese resultado, lo llamaron para organizar el archivo de la Secretaría de Hacienda, donde pasa los siguientes ocho años, hasta 1929. Como lo había hecho antes, ahí también organiza lo que se llama la Primitiva Biblioteca de Hacienda, que actualmente funciona con el nombre de Fondo Histórico de Hacienda. Gamoneda organizó la distribución de los espacios, la manera en que entraba la luz, el mobiliario, e, incluso, trajo los anaqueles, porque deseaba que fuera una reproducción del diseño de la Biblioteca del Escorial en Madrid.
-¿Existe alguna frase o máxima que sintetizara su afán bibliómano?
-Hay una cosa muy entrañable. Cuando yo comencé la investigación me fui a la biblioteca de Hacienda, laMiguel Lerdo de Tejada, a buscar libros en el acervo; ahí me encontré volúmenes de la biblioteca personal de Gamoneda, que su viuda donó a ese lugar, los cuales tenían un ex libris en latín, cuya traducción al español dice: “En época de prosperidad la erudición es un ornamento; en época de adversidad, un refugio.” Él fue un gran difusor del libro y la lectura, como manera de transmitir el conocimiento.
Tan así es que al salir de Hacienda, el Departamento del DF llamó a Gamoneda para organizar una red de bibliotecas populares en la ciudad. En total fueron 16. Pero lo más espectacular, a decir de Xabier F. Coronado, fue que diseñó un edificio de fácil construcción, que luego reprodujo en las distintas delegaciones.
Por si le hubieran faltado cosas por hacer, este asturiano también fue fundador y principal promotor del Grupo Ariel, que durante más de una década organizó actividades culturales en distintas sedes históricas y arqueológicas; dio clases en la escuela de archivistas de la Secretaría de la Defensa Nacional y organizó la Escuela de Bibliotecarios del Congreso de la Unión. Durante los últimos años de su vida se dedicó a transmitir sus conocimientos a los alumnos de la institución que profesionalizó todos estos conocimientos: la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas. Así que él fue impulsor del desarrollo de la archivología y la biblioteconomía en México.



“Francisco Gamoneda —concluye el investigador— es uno de los grandes pioneros en todos estos ámbitos. Y, honestamente, mi libro ha querido mostrar su legado; también, constituirse como referencia para futuras investigaciones, ya que aún queda mucho por saber de él.”




Autor: Silvina Espinosa de los Monteros

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Conocimiento factor clave para el rescate de los documentos en el incendio de Los Palacios

La diligencia del archivero, vital en el incendio de Los Palacios
http://www.sevillaactualidad.com/ 17/09/2013


Un porcentaje elevado del material administrativo e histórico de Los Palacios se salvará gracias a la "actuación diligente del archivero" y a que "no han aparecido hongos en los papeles mojados durante la extinción del fuego".

Tras el incendio del Archivo municipal de Los Palacios y Villafranca el pasado 5 de septiembre, el Ayuntamiento de la localidad activó un protocolo de actuación ideado por el archivero municipal, Julio Mayo, e instaló un centro de recuperación en una nave municipal para tratar de salvar el mayor número de documentos administrativos e históricos posibles. La sorpresa para voluntarios, técnicos y el propio archivero se está produciendo al ver como cada día aumenta el porcentaje del material que se ha podido salvar de las llamas.

Las autoridades archivísticas de la provincia acreditan "la actuación diligente" del archivero municipal desde el momento que se puso al frente de la catástrofe. "Tenía que consolidar las ruinas, porque no sabía lo que había. Ordenamos a los obreros no tirar nada y sacamos las piezas documentales una a una, con orden y no en un carrillo de mano. Todo se guardó por si se podía rescatar algo", afirma Mayo, al que el paso de los días le está dando la razón con cada legajo que devuelve a la administración del Consistorio.

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, tras la visita realizada por cuatro técnicos al centro de recuperación y tras la evaluación y análisis de los procedimientos seguidos, confirmó lo que muchos ya predecían a simple vista, "no han aparecido hongos, pese a la humidificación de las piezas en la extinción del fuego, y se alargan los plazos para que los técnicos puedan salvar documentos". El archivero municipal asegura "que el clima de Los Palacios está ayudando a que el secado de los papeles se esté llevando de forma correcta. La nave donde se custodian y restauran los archivos está de cara a la marisma. Si esto pasa en Rusia o en Burgos es un problema, pero aquí lo hemos salvado".

En cuanto a los documentos rescatados, el archivero no se atreve a fijar un porcentaje exacto hasta "comparar el material recuperado definitivamente con el inventario del archivo, que está publicado por la Diputación de Sevilla", aunque señala que "será muy elevado".

Durante el proceso de restauración, que se está llevando a cado estos días, la prioridad es "rescatar los documentos vivos más importantes de la administración a contrarreloj, como los convenios vigentes y material de secretaría, para que el Consistorio retome su actividad", resalta Mayo.

Tras once días de esfuerzos en solitario de técnicos y voluntarios palaciegos, esta semana llegarán refuerzos desde la Diputación, que ha puesto a disposición del Ayuntamiento de Los Palacios un equipo de archiveros provinciales que se irán turnando para "no desatender sus archivos a la vez que ayudan en la restauración".

Julio Mayo contará con la ayuda de sus colegas de la Diputación para reorganizar el archivo a través de unos métodos que ya ha planteado al ente provincial y a Patrimonio. “En la misma sala donde secan los documentos, iremos señalando la situación topográfica de las piezas, para localizarlas e identificarlas con ayuda de la logística que se utiliza en las elecciones para señalizar las mesas electorales”, explica el archivero y añade que “el proceso de informatización se harán con los portátiles que un instituto de la localidad ha cedido para culminar la reorganización”.
200 años después se repite la historia

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) los franceses crearon por primera vez una “municipalidad” que aglutinaba a los dos núcleos de población, Villafranca de la Marisma y Los Palacios, bajo una misma administración, concretamente en 1810. Hecho que llevó consigo la unificación de los fondos documentales de ambos municipios en el Ayuntamiento de la calle Real y que durante el conflicto napoleónico acabarían calcinados durante una acción bélica.

El responsable del Archivo municipal de Los Palacios y Villafranca, Julio Mayo, investigó este hecho del que apenas quedó documentación probatoria. Sin embargo, apunta Mayo, “Eduardo García Antón, publica en 1864 una Guía del Viajero del Ferrocarril de Sevilla a Cádiz en la que reseñando la Estación de las Alcantarillas, próxima a Los Palacios, recordó que en tiempos de los franceses un incendio arrasó el Archivo Municipal”.

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