Investigadores han protestado por el cierre con siete llaves de los archivos españoles

>>  jueves, 6 de noviembre de 2014

Que no se toque ni un solo papel
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/ 06/11/2014


Los administradores del poder no pueden actuar como si los archivos fueran suyos, del Gobierno, y no de todos los ciudadanos

tribuna

Siegfried Lenz (Lyck, Prusia oriental, 1926) fue uno de los escritores de la posguerra alemana más respetados y leídos del país. A lo largo de su obra intentó explorar la culpabilidad de sus compatriotas en los horrores del nazismo y luchó para dar forma a una nueva identidad nacional. Hace quince días murió en Hamburgo. Tenía 88 años y a lo largo de su prolífica y exitosa vida de escritor había logrado vender más de 30 millones de ejemplares. La ministra alemana de Cultura, Monika Grütters, defendió bien su valioso trabajo. “No reprimir la propia historia, sino superarla. Con este convencimiento, Lenz contribuyó, como autor de la generación de posguerra, a restablecer la fama de Alemania como nación de cultura”, señaló la ministra. “Nos quedará para siempre su sentido de la responsabilidad ciudadana”, decía el presidente de la Academia de las Artes de Berlín, Klaus Staeck.

Todos se han referido a la labor de Lenz -que tomó como una especie de misión personal a lo largo de toda una vida- de procesar intelectualmente el pasado nazi de Alemania hasta hacerlo digerible a las futuras generaciones, para que pudiesen extraer cuanto nutriente ético pudiera proporcionar la experiencia vivida. Así, hizo gravitar sobre sus relatos todo el peso de la culpa y las heridas de la guerra, identificándola con una losa que persigue a los supervivientes y como el lastre invisible de los amigos perdidos en la batalla y de los errores cometidos.

En el polo opuesto, en España, el relator especial de la ONU, Pablo de Greiff, reconoce que hay mucha información sobre el periodo franquista, si bien “está sumamente dispersa”. Constata que “no existen censos oficiales de víctimas ni datos oficiales sobre el número total de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura”, mientras persisten “temas subexplorados”, como los trabajos forzosos, niños robados, la represión o la implicación de empresas privadas “en la comisión de violaciones de los derechos humanos”. Pese a alabar el trabajo que realizan asociaciones y fundaciones, De Greiff centra sus lamentos en que la Ley de Transparencia 19/2013 “no haya sido la oportunidad para abordar los vacíos legales” para acceder a los archivos y fondos documentales, así como a la documentación que, “invocando riesgos para la seguridad nacional” sigan clasificados.

Por todo esto, Borja de Riquer y tres centenares de investigadores han protestado por el cierre con siete llaves de los archivos españoles. Y es que la consulta de la documentación de algunos archivos históricos españoles se ha convertido en un tema extremadamente polémico que puede acabar en un escándalo de alcance internacional. Las dificultades con que se encuentran los investigadores a la hora de trabajar en los archivos públicos derivan de las insuficiencias y las contradicciones de la política archivística española. Hoy es una evidencia que la ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 es obsoleta, entre otras cosas, porque se contradice con la ley de Protección de Datos de 1999 y con la reciente ley de Transparencia. Persisten las arbitrariedades a la hora de interpretar cuáles son los datos personales que pueden realmente afectar “a la seguridad, al honor de las personas, a la intimidad privada y familiar y a la propia imagen”. Y eso hace que muchos responsables de archivos se vean obligados a interpretar una normativa poco precisa y a actuar a menudo como censores, restringiendo el acceso a muchos documentos.

Hay dos sentencias del Tribunal Constitucional que afectan a esta cuestión que tendrían que servir de directriz máxima. La sentencia de Francisco Tomás y Valiente del 14 de febrero de 1992 defendía el predominio del “interés público de la información sobre el hipotético derecho al honor”. Según esta sentencia, las restricciones tendrían que ser una excepción y siempre habría que dar prioridad al “derecho a la información veraz”. La otra fue la redactada por María Emilia Casas el 23 de febrero del 2004 y afectó al famoso programa de TV3 dirigido por Dolors Genovès sobre el consejo de guerra a Manuel Carrasco i Formiguera. La sentencia fue bien clara: había de “prevalecer el derecho a la difusión pública de las investigaciones sobre el derecho al honor de las personas cuando la información se ajusta a los usos y métodos característicos de la ciencia histórica”.

Los últimos años se han producido en dos archivos españoles hechos realmente inaceptables que hay que denunciar públicamente. El actual ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha vetado la desclasificación de unos 10.000 documentos militares correspondientes a los años 1936-1968, aunque la anterior ministra, Carme Chacón, había autorizado su consulta y eventual reproducción. Mucho más grave es lo que pasa con la documentación histórica del archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. El 15 de octubre del 2010, a propuesta del ministro Miguel Ángel Moratinos, el Consejo de Ministros declaró como secreta y reservada gran parte de la documentación sobre la actividad diplomática, las relaciones internacionales y la política exterior españolas sin fijar una limitación temporal, por lo cual esta restricción podía afectar tanto a la documentación del siglo XX como a la del XVIII. Parece que el escándalo Wikileaks influyó bastante en este acto, inaceptable en cualquier Estado democrático, dado que incumple la legislación española y la internacional. El ministro utilizó el argumento de que se hacía eso con el fin de garantizar “la seguridad y la defensa del Estado” y para hacerlo utilizó la vieja ley franquista de Secretos Oficiales de 5 de abril de 1968. Pero la cosa no acaba aquí. Hace unos meses, el actual ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, ha tomado una medida drástica que ha significado la interrupción de numerosas investigaciones que hacían historiadores españoles y extranjeros: ha decidido el cierre del archivo histórico del Ministerio de Exteriores con la excusa de que todos sus fondos se trasladan al Archivo Histórico Nacional y al Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares.

Estas actuaciones de ministros del Gobierno Rajoy suponen una clara vulneración de los derechos de los ciudadanos para acceder a la documentación histórica y un incumplimiento flagrante de acuerdos y normativas internacionales (Consejo de Europa, Consejo Internacional de Archivos, Unesco, etcétera). La existencia de políticos que vetan el acceso a la documentación o dificultan su consulta refleja la limitada calidad de la democracia española. Impedir el libre conocimiento del pasado es una violación directa de los derechos humanos, de unos derechos tan básicos y elementales como cualquiera de los que conforman una democracia plena. Son ya numerosas las asociaciones y los grupos de historiadores que han protestado por estos hechos y que piensan denunciarlos ante organismos internacionales.

El poder del Estado sobre los archivos no puede derivar en una excesiva consideración sobre su titularidad y en la creencia de que no se trata de un servicio público. Los administradores del poder no pueden actuar como si los archivos fueran suyos, del Gobierno, y no de todos los ciudadanos. Esta actitud del Gobierno Rajoy contrasta con la adoptada por el Ejecutivo argentino, que ha puesto a disposición de todo el mundo la documentación confidencial de las fuerzas armadas (actas Secretas de la Junta Militar de 1976-1983, “listas negras” de intelectuales, artistas, periodistas…) localizada recientemente en un cuartel de Buenos Aires. Las lecciones de democracia se dan con hechos, no con palabras.

Con todos estos antecedentes tan trabajados y escritos por Borja de Riquer y cientos de los investigadores presentamos y defendimos en octubre una moción en el Senado con tres puntos. En ella, el Senado insta al Gobierno a:

1. Cumplir los criterios de la Unión Europea sobre el acceso a los archivos históricos que se rige por la “norma de los treinta años”: los documentos se abren al público treinta años después de su fecha de creación.

2. Permitir que los Archivos de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Defensa puedan ser consultados por los investigadores.

3. Revisar la Ley de Secretos Oficiales para que no haya ningún impedimento legal a esta labor histórica y de transparencia.

Todos los Grupos la apoyaron. ¿Quién no lo hizo? El PP. Y la moción fue directamente al cesto de los papeles. La democracia en España brilla por su ausencia.


Autor: IÑAKI ANASAGASTI 

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Lo nuevo de Google en el Correo electrónico

Cómo Google está reinventando el correo electrónico
http://www.24horas.cl/ 06/11/2014


Probamos Inbox, el nuevo servicio de mensajes del buscador. En nuestro blog de tecnología "¿Un mundo feliz?", les contamos de qué se trata y por qué existe.

Desde hace tiempo Gmail -el servicio de correo electrónico- ha sido el estandarte de Google. Hoy cuenta con un nuevo hermano: Inbox.

Cuando Gmail apareció en el ciberespacio atacó dos problemas que acechaban a los mensajes electrónicos: spam y almacenamiento. El servicio resolvió el primero con poderosos filtros y el segundo ofreciendo 10 veces más espacio que sus competidores.

Pero el mundo digital no es estático, se encuentra en constante evolución. Hoy en día los problemas del correo electrónico son otros, principalmente la gran cantidad de mensajes que recibimos. El e-mail se está convirtiendo cada vez más en una distracción.

Tan sólo este año se enviarán más de 108.700 millones de correos electrónicos por lo que es más difícil dedicar nuestra atención a lo realmente importante.

Inbox apuesta por un diseño minimalista.
 











Con Inbox,

Google trata de resolver ese problema. Se trata de una nueva aplicación -disponible en Android, iOS y en la web usando Chrome- que organiza el correo electrónico de Gmail de una forma diferente y lo transforma en una herramienta de productividad.

Por ahora se puede conseguir acceso solicitando una invitación a inbox@google.com.

Lo primero que se nota es que la manera en la que se organiza es completamente diferente: su diseño es sencillo y minimalista. El servicio trata de destacar contenido relevante como archivos PDF que se pueden ver rápidamente, mapas en correos con reservaciones, entre otras cosas.

Después de probar el servicio durante unos días tres cosas llamaron la atención. Una es el hecho de que uno puede fijar o sujetar mensajes en la Bandeja de Entrada para que no se muevan de ahí hasta que hayamos lidiado con ellos. Incluso se puede activar un pequeño botón para sólo ver los mensajes fijados, los que son importantes para nosotros.

La segunda es el hecho de que puedo "posponer" mensajes. Por ejemplo, si recibo un correo sobre un producto que me interesa pero estoy trabajando, puedo posponer el mensaje para que Inbox me recuerde verlo horas o días más tarde mostrando una alerta en mi teléfono.

La tercera son los Recordatorios. Uno puede escribir pequeñas notas que se quedan hasta arriba de la bandeja de entrada para recordarnos cosas que tenemos que hacer. Si Inbox detecta que están relacionadas con un mensaje en nuestro buzón, fijará dentro el mensaje o archivos relacionados.

Una de sus características más importantes es que agrupa los mensajes en distintas categorías. Si bien esto es algo que ya ocurría dentro de pestañas en Gmail, en Inbox se expande -además de Social, Foros, Actualizaciones y Promociones están Finanzas, Compras, Viajes- y permite que los usuarios creen sus propias agrupaciones.

Esas categorías se despliegan hasta arriba del correo, agrupando todos los mensajes del rubro, mostrando un rápido sumario de su contenido y permitiendo lidiar con ellos en grupo.

Quienes usen Google Now en sus dispositivos móviles verán que Inbox es una mezcla de dicha herramienta con Gmail. Los usuarios de ChromeOS también pueden acceder al servicio descargando la nueva aplicación en la tienda de Chrome.

Usando el nuevo estilo de diseño de Android Lollypop, "Material", Inbox muestra un botón grande y rojo en la parte inferior con el que se puede escribir un nuevo mensaje, ver a nuestros contactos más recientes o componer una nueva tarea.

Finalmente, otro de los cambios es el hecho de que en este nuevo servicio de mensajes, los correos no se archivan, se finalizan. Si bien aún se puede borrar mensajes, esta no es una opción destacada. Lo que hay es una señal de aprobación que indica que podemos disponer de un mensaje enviándolo al limbo.

Por ahora Inbox no funciona con Google Apps (la versión corporativa de los servicios de Google) y es curiosamente aquí donde la flamante aplicación podría tener más seguidores. Sólo podemos suponer que la empresa está probando el producto a menor escala primero, antes de compartirlo con las empresas.

No es un secreto que muchas de las características de Inbox parecen prestadas de otros (más pequeños) competidores como Boxer por lo que no es claro si estos podrán sobrevivir si Inbox triunfa. Esto también podría traerle a Google críticas de quienes ya ven en la empresa a un león que requiere ser domado antes de que se coma todo.

Pero el hecho de que la nueva versión de Gmail integre otras cuentas de correo electrónico como Yahoo! o Outlook, prueba que Google no ha ganado esta batalla. Aún existen millones de usuarios que prefieren utilizar los servicios de Microsoft y Yahoo, en el mercado de los consumidores y en el mundo corporativo.

Esta guerra aún no tiene un vencedor y habrá que seguir esperando respuestas de las empresas que dirigen Marissa Mayer y Satya Nadella respectivamente.

Mientras tanto Gmail no se irá a ninguna parte. De hecho hace un par de días Google lanzó Gmail 5.0. Lo que es claro que el motor de búsqueda está probando la reacción de los usuarios a Inbox antes de decidir si éste se convertirá en su producto estrella de correo electrónico.

Si la mayoría de usuarios opta por Inbox en vez de la forma tradicional de Gmail, es probable que el motor de búsqueda adopte al primero como el nuevo motor de su servicio de mensajería electrónica.

El gigante tecnológico no puede permitir en Gmail un fracaso como el de Google Wave o Google Buzz. Al lanzar Inbox como una aplicación independiente está primero comprobando si la idea tiene eco entre los consumidores.

Inbox es su visión del futuro, pero esta vez los usuarios tienen la palabra.

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Gestión de los documentos en papel es la mayor amenaza para la protección de la información

Dos tercios de las empresas europeas afirman que el papel es la mayor amenaza para la seguridad de su información
http://www.rrhhpress.com/ 06/11/2014

La gestión de los documentos en papel es la mayor amenaza para la protección de la información, según un reciente estudio de la compañía de gestión y custodia de la información Iron Mountain y PwC.
Dos tercios (62%) de las empresas de tamaño medio en Europa y Norteamérica consideran que la información en papel es un serio riesgo de seguridad, más del doble que otras amenazas externas para los contenidos digitales, como el hacking o el malware.
El estudio revela que muchas empresas no están haciendo frente de forma efectiva el problema del papel. La mitad (51%) de los encuestados cuentan con políticas de monitorización que sirven de guía a los empleados para el almacenamiento y la destrucción de archivos digitales, pero solo un tercio (38%) tienen algo similar para los documentos en papel. Solo un 41% implementan restricciones monitorizadas de acceso a zonas en las que se archiva la información confidencial.
El 78% de las empresas confían en una persona o equipo para gestionar el riesgo de la información tanto digital como en papel, aunque el estudio descubre que las compañías que obtienen mejores resultados en la gestión del riesgo son aquellas que cuentan con equipos diferenciados para la información digital y la información en papel.
La mayoría de las empresas depositan la responsabilidad final sobre el riesgo de la información en los directivos de TI (73%), y solo un 4% en Europa y un 1% en Norteamérica creen que el director de archivos debería tener algún tipo de responsabilidad.
El estudio sugiere que otros retos a los que se enfrentan las empresas en relación a la seguridad del papel incluyen la existencia -ampliamente extendida- de archivos antiguos, la inseguridad respecto a la normativa de retención, lo que provoca que muchas empresas conserven todos los archivos por si acaso, y un creciente enfoque en la transformación digital.
Estos datos complementan los arrojados por otro estudio de Iron Mountain que reveló que un 62% de las empresas europeas tienen dificultades en integrar el papel en procesos automatizados de gestión de clientes.
Ignacio Chico, Director General de Iron Mountain, señala que “toda información es vulnerable de una forma u otra, pero los archivos en papel y digitales se enfrentan a riesgos diferentes que las empresas tienen que entender y gestionar de forma apropiada. A falta de controles y políticas adecuados, el papel es susceptible de ser fotocopiado, compartido y eliminado, no solo una vez, sino muchas. Se puede olvidar en cualquier parte, o archivarlo de forma aleatoria o tirarlo en cualquier papelera”.
“Las empresas tienen que implementar y monitorizar procesos efectivos y asignar correctamente las responsabilidades para mantener el papel a salvo. Aunque nunca estaremos libres de papel, podemos reducir significativamente el riesgo asociado al mismo si informamos y facilitamos la implantación de proceso prácticos a la vez que monitorizamos que se cumple la normativa”, añade Chico.
Iron Mountain recomienda a las empresas que sigan tres pasos:
1. Sacar todo el partido posible de la gran cantidad de cursos y herramientas online disponibles y a un bajo coste para llegar a todos los empleados en todas las sedes y con el mismo mensaje -y expectativas- para gestionar la información.
2. Si las empresas aún no han pensado en digitalizar sus archivos en papel, deberían fomentar procesos de trabajo para determinar qué contenido es el que hay que guardar. Una vez un archivo físico es escaneado, se debería considerar la destrucción del papel, bien de forma inmediata o, con el fin de cumplir con controles de calidad, tras un corto periodo de tiempo.
3. Un día anual de limpieza puede ser un inicio para centrarse en el control de los archivos de papel y decidir cómo sacarlos del entorno de la empresa. Con unas directrices apropiadas, los empleados pueden ayudar a determinar si hay que destruir archivos o enviarlos a un enclave externo exclusivo para almacenamiento.
RRHHpress.com

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Ya puedes gestionar documentos de Office en la nube en Dropbox

Microsoft se alía con Dropbox para gestionar documentos de Office en la nube
http://www.eleconomista.es/ 06/11/2014


Microsoft ha firmado un acuerdo con el servicio de alojamiento de archivos Dropbox por el que los usuarios de Office podrán compartir y gestionar sus documentos a través de la web y de la aplicación móvil de Dropbox.

La nueva función estará disponible con la próxima actualización de las aplicaciones móviles de Office, que se lanzará dentro de unas semanas para usuarios de iOS y Android, según ha informado Dropbox en su blog oficial. La integración web, no obstante, llegará en la primera mitad de 2015.

Por el acuerdo, los usuarios de Office podrán compartir y consultar sus documentos en smartphones, tabletas y en la web, así como editarlos a través de la aplicación de Dropbox.

Dropbox cuenta en su servicio con más de 35.000 archivos de Office almacenados, uno de los motivos que han llevado a la compañía a asociarse con el gigante de Redmond, que ya disponible de su propio servicio de almacenamiento en la nube, One Drive.


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