Control documental: clave combinar la eficiencia de la IA con la supervisión humana

>>  martes, 9 de diciembre de 2025

La nueva era del control documental: cuando la IA hace el trabajo pesado

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Fernando Duce

El control de documentación dejó de ser una tarea puramente administrativa para convertirse en un punto crítico del cumplimiento legal y operativo de cualquier empresa


Durante años, el control documental fue sinónimo de carpetas, planillas y correos cruzados. En sectores como la logística o la construcción —donde se trabaja con una gran cantidad de contratistas, choferes, operarios, vehículos y maquinarias—, esa gestión se volvía un desafío cotidiano, a través de cientos de documentos que había que recibir, revisar, registrar y mantener actualizados. Cada demora o error podía, en algunos casos, traducirse en multas, sanciones o directamente en la paralización de actividades.

Lo cierto es que el control documental es mucho más que una buena práctica administrativa. Se trata de una obligación legal. En nuestro país, el artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo establece la responsabilidad solidaria de las empresas principales frente a los incumplimientos de sus contratistas.

O sea, si un proveedor no paga aportes o no cumple con la seguridad social, la empresa contratante puede ser judicialmente responsable. Por eso, auditar, reunir y conservar toda la documentación laboral, fiscal y técnica no es opcional, sino un requisito de sustentabilidad empresarial.

Bajar errores y costos

La cuestión es que se trata de un proceso costoso. Las empresas destinan cientos de horas mensuales a revisar vencimientos, cotejar datos y archivar documentos. A medida que las operaciones crecen, el volumen de información se multiplica y la probabilidad de cometer errores lo hace en proporciones similares. Es, por ello, un caso donde la aplicación de inteligencia artificial marca una diferencia real.

Los agentes de IA permiten automatizar gran parte del proceso. Mediante un correcto desarrollo, son capaces de recibir documentos por múltiples vías (plataformas, correo electrónico o incluso WhatsApp), clasificarlos correctamente, asignarlos al proveedor o vehículo correspondiente, detectar faltantes, identificar vencimientos y alertar antes de que se produzca un incumplimiento.

El cambio es profundo, ya que el trabajo manual o digital sin el uso de IA depende del tiempo y la atención humana que, como sabemos, son dos recursos escasos. En cambio, un sistema automatizado puede procesar miles de archivos simultáneamente, detectar errores, emitir alertas y mantener trazabilidad completa de cada acción. En ese sentido, no solo agiliza los tiempos, sino que aporta una capa de seguridad y confiabilidad que antes era imposible sostener.

Control y fiscalización

Claro que la automatización también exige control. Los sistemas deben ser auditados periódicamente para evitar fallos como la clasificación incorrecta de documentos, errores en la lectura de vencimientos o la omisión de registros. La clave está en combinar la eficiencia de la IA con la supervisión humana y una política de compliance sólida. Por eso decimos que el objetivo no es reemplazar la revisión, sino reforzarla con herramientas que reduzcan el margen de error.

Más allá de la logística o la construcción, donde la implementación es evidente, el control documental con IA tiene un enorme potencial transversal. Hoy se aplica en industrias tan diversas como la alimentaria, automotriz, metalúrgica, química, salud, energía o retail. También en barrios privados, clubes de campo y servicios de seguridad o mantenimiento, donde cada proveedor o empleado externo debe estar debidamente registrado y habilitado.

La IA permite, por lo que mencionamos, convertir un “costo de cumplimiento” en un proceso ágil, económico y seguro. Lo que antes era una carga administrativa ahora se transforma en un sistema inteligente que trabaja en segundo plano, garantizando que todo esté en regla y liberando al equipo para enfocarse en tareas de mayor valor. Convierte, por lo tanto, la obligación en oportunidad y el riesgo en ventaja competitiva.

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La avalancha documental que produce la IA: como evitarlo

La avalancha documental de la IA: cómo evitar que la inteligencia artificial multiplique el caos de información

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OpenKM advierte del nuevo reto de las empresas ante el crecimiento de datos generados por la IA y propone un modelo de gestión documental basado en control, trazabilidad y seguridad

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad operativa en la mayoría de las empresas. Sin embargo, su adopción masiva ha traído consigo un nuevo fenómeno silencioso: la avalancha documental. Cada modelo generativo, cada automatismo y cada flujo de trabajo basado en IA produce millones de archivos, versiones y documentos derivados.


Índice de contenidos
  • La nueva sobrecarga de información
  • La crítica necesidad de una gestión documental inteligente
  • De la acumulación al conocimiento útil
  • Mirando hacia el futuro
El resultado es un crecimiento exponencial de información no estructurada que muchas organizaciones ya no pueden gestionar de forma eficiente ni segura.

“La IA está generando conocimiento, pero también ruido. Cada documento creado por una herramienta inteligente añade complejidad si no existe un sistema que lo clasifique, relacione y elimine cuando deja de ser útil”, explica Gaspar Palmer, CEO de OpenKM, que añade que “estamos ante un reto invisible que afecta directamente a la productividad y al cumplimiento normativo de las empresas”.

La nueva sobrecarga de información

Según un estudio de IDC, el 80% de los datos empresariales actuales son no estructurados, y su volumen se duplica cada dos años. A este ritmo, la IA no solo acelera la creación de contenido, sino también el desorden digital.

Correos electrónicos, informes, imágenes, versiones automáticas y archivos generados por asistentes de IA se acumulan en servidores y nubes sin control. Este desbordamiento informativo está llevando a muchas empresas a perder trazabilidad, seguridad e incluso control sobre la propiedad de sus propios datos.

“El problema no es la IA, sino la falta de gobernanza sobre la información que genera. Sin un sistema de gestión documental sólido, las empresas se arriesgan a decisiones basadas en datos incompletos o duplicados”, añade Gaspar Palmer.

La crítica necesidad de una gestión documental inteligente

Ante esta nueva realidad, OpenKM propone un enfoque integral que combina inteligencia artificial y gestión documental, convencida de que el reto no es generar más información, sino estructurarla, auditarla y asegurar su ciclo de vida completo, desde su creación hasta su eliminación certificada. Este modelo permite a las organizaciones mantener control total y trazabilidad sobre sus documentos, saber quién accede, modifica o comparte cada archivo y garantizar así la integridad de la información. Además, su sistema de gestión de versiones automatizada evita el caos de duplicados y asegura que siempre exista una única versión válida.

En materia de seguridad y cumplimiento, OpenKM aplica cifrado, autenticación y auditorías conforme a normativas como el RGPD o la CCPA, ofreciendo una protección robusta para los datos sensibles. A ello se suman capacidades avanzadas de búsqueda inteligente, que emplean algoritmos de IA para localizar documentos por contenido, contexto o metadatos, sin importar su formato. Finalmente, su arquitectura escalable e integrable permite la conexión fluida con otras plataformas empresariales o sistemas de inteligencia artificial mediante APIs y SDKs, garantizando una interoperabilidad ágil y segura.

De la acumulación al conocimiento útil

El desafío no es solo técnico, sino estratégico. Según Gartner, el 60% de las organizaciones carecen de políticas efectivas de gobernanza documental. Esto significa que gran parte del conocimiento empresarial se encuentra disperso, inaccesible o duplicado, lo que impacta directamente en la productividad y en la capacidad de innovar.

“La gestión documental ya no es una cuestión administrativa, sino una cuestión de inteligencia corporativa. Las empresas que controlan su información pueden entrenar mejor a sus modelos de IA, tomar decisiones más rápidas y reducir su exposición a riesgos legales”, subraya Gaspar Palmer.

Mirando hacia el futuro

La avalancha documental de la IA no se detendrá. De hecho, se intensificará con el auge de los copilotos digitales y los sistemas de IA generativa integrados en herramientas de trabajo cotidianas. Para Gaspar Palmer, la solución pasa por unir IA y gestión documental bajo un mismo marco de control.

“La inteligencia artificial necesita estructura, contexto y seguridad. No basta con generar más información: hay que saber dónde está, quién la usa y cuánto tiempo debe conservarse. Solo así podremos hablar de verdadera transformación digital”, concluye el CEO de OpenKM.


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La gestión documental tradicional transformada por la IA generativa

La IA generativa transforma la gestión documental: hacia empresas capaces de convertir sus archivos en conocimiento útil

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Los modelos de IA permiten detectar estas repeticiones, identificar qué versión es la más reciente y reducir la complejidad que generan estas copias dispersas


Lejos de limitarse a almacenar archivos, los sistemas corporativos están evolucionando hacia plataformas capaces de interpretar, relacionar y ofrecer respuestas a partir de la documentación interna. Un cambio que, según expertos, podría modificar la productividad y la forma en que las organizaciones preservan y utilizan su conocimiento.

En los últimos meses, este avance se ha consolidado gracias a la aplicación de técnicas como la búsqueda semántica, los embeddings y los modelos basados en RAG (Retrieval-Augmented Generation), que permiten que un repositorio documental pueda comportarse como un sistema de conocimiento estructurado, no como un simple almacén de información.

“La IA está acelerando algo que llevaba años pendiente y es hacer que las empresas puedan encontrar y reutilizar su conocimiento real”, señala Gaspar Palmer, CEO de OpenKM, que añade que “no hablamos de magia, sino de dar a los documentos la capacidad de relacionarse entre sí y responder en contexto”.

UNA NUEVA CAPA DE INTELIGENCIA SOBRE LOS REPOSITORIOS CORPORATIVOS

La incorporación de modelos de inteligencia artificial generativa sobre los repositorios corporativos está creando una nueva capa de inteligencia que actúa directamente sobre la documentación existente. Estas herramientas no sustituyen los sistemas tradicionales de gestión documental, sino que se integran con ellos para aportar capacidades que antes eran inviables. “Su primera contribución es la clasificación automática de grandes volúmenes de archivos, una tarea crítica en organizaciones donde conviven documentos históricos, información operativa y contenidos creados de forma masiva cada día”, explica Gaspar Palmer.

Uno de los problemas más comunes en las empresas es la proliferación de duplicados y versiones similares de un mismo documento. La automatización intensiva y el uso de plantillas ha incrementado este fenómeno. El CEO de OpenKM matiza que “los modelos de IA permiten detectar estas repeticiones, identificar qué versión es la más reciente y reducir la complejidad que generan estas copias dispersas”.

Otra de las transformaciones relevantes es la capacidad de responder a preguntas en lenguaje natural a partir de la documentación corporativa. En lugar de navegar por carpetas o depender del conocimiento tácito de un departamento, los empleados pueden consultar la información del repositorio como si hablaran con un asistente experto, eliminando fricciones y acelerando procesos internos.

El CEO de OpenKM sostiene que “la IA también facilita búsquedas conceptuales, un avance significativo frente a los motores tradicionales que dependen del nombre, la ubicación o el formato del archivo. Esta funcionalidad resulta especialmente útil cuando el usuario desconoce cómo se denominó el documento original o en qué sistema se generó”.

A esto se suma la capacidad de establecer relaciones entre archivos que antes permanecían invisibles, lo que permite descubrir vínculos temáticos, contractuales u operativos que enriquecen la visión de conjunto. El resultado es la creación de bases de conocimiento dinámicas que capturan el saber acumulado de la organización y lo ponen a disposición de cualquier empleado, independientemente de su área o nivel técnico. Según Gaspar Palmer, “durante décadas, los sistemas documentales han sido repositorios pasivos. La IA permite que ese contenido deje de dormir en carpetas para transformarse en un activo vivo”.

Aplicaciones reales que ya están llegando a las empresas

En el entorno empresarial, la integración de modelos de inteligencia artificial generativa está habilitando escenarios que hasta hace apenas dos años parecían futuristas. Uno de los más significativos es la posibilidad de realizar consultas operativas sin conocer la ubicación del archivo. Un técnico puede preguntar, por ejemplo, cuál es el procedimiento para calibrar la línea 3 y el sistema no solo localiza el documento pertinente, sino que identifica el fragmento relevante y lo devuelve como una respuesta contextualizada.

Este mismo enfoque ha transformado los procesos de incorporación de personal: los nuevos empleados pueden plantear dudas que antes solo resolvía un compañero experimentado, como a quién reporto una desviación de calidad y qué formato se utiliza, y recibir información estructurada extraída directamente de los documentos corporativos.

“La IA también está modificando la forma en que las empresas limpian y mantienen su repositorio documental. Cada archivo que entra en el sistema puede generar automáticamente un resumen, etiquetas temáticas, relaciones con documentos previos o alertas sobre duplicados, evitando que la documentación histórica se convierta en un archivo inmanejable. A ello se suma una capacidad especialmente valiosa, la captura de conocimiento tácito”, asegura Gaspar Palmer.

Procesos que tradicionalmente dependían de la memoria de un técnico pueden documentarse mediante preguntas directas, describe cómo resolviste la última incidencia en sensores que la IA, transforma en artículos coherentes y enlaza con la documentación técnica existente. El resultado es una base de conocimiento más rica, viva y accesible para toda la organización.

El valor económico del conocimiento accesible

Según las estimaciones del sector, los empleados dedican entre el 20% y el 30% de su tiempo a buscar información. La aplicación de IA generativa en sistemas documentales apunta directamente a ese cuello de botella.

“No se trata de producir más documentos, sino de que la empresa pueda entender los que ya tiene”, explica el CEO de OpenKM que añade que “una organización que puede preguntar a su documentación y recibir una respuesta útil está un paso por delante en eficiencia operativa, retención de conocimiento y toma de decisiones”.

Este cambio también tiene implicaciones para la continuidad del negocio, la formación interna y la reducción de la dependencia del conocimiento individual, un riesgo creciente en sectores industriales, energéticos, consultoría o administración pública.

Una tendencia en expansión en Europa

Con la llegada del AI Act y la mayor presión regulatoria sobre la gestión de datos, los sistemas de conocimiento inteligente están captando el interés tanto de equipos de TI como de direcciones generales. Europa exige cada vez más trazabilidad, gobernanza y control sobre la información. La IA aplicada a la documentación ofrece un camino para modernizar ese control sin añadir complejidad a los procesos.

“Estamos viendo cómo los repositorios documentales evolucionan hacia los ‘cerebros corporativos’ del futuro”, concluye Gaspar Palmer, que sostiene que “los primeros en dar este paso tendrán una ventaja real y será el convertir la información en conocimiento y el conocimiento en decisiones”.



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