CUIDADO: Nuevo virus en Facebook te roba archivos y te deja virus gigante

>>  viernes, 25 de noviembre de 2016

El virus que se está difundiendo por Facebook que tienes que conocer
http://los40.com.co/ 25/11/2016

Muchos usamos Facebook a diario y se ha convertido en nuestra compañía inseparable en todas las actividades que realizamos, es más posiblemente gracias a Facebook estás aquí leyendo este artículo.

Sin embargo en estos días por esta red social está rodando un archivo que sería tremendo virus para tu computadora e incluso tu celular. Según el medio Spiders Web, hay una alerta por las fotos que se están enviando vía facebook messenger.

En primera instancia la ves como una simple imagen que algún amigo te compartió directamente pero ¡ojo! viene en formato .svgque al abrirlo se convierte en un malware que te robará archivos y te dejará un virus gigante en tu pc.

Si identificas que alguien conocido te envía este archivo que aparece como “Photo_XXXX.svg” (en las x podrás ver varios números que varian como si estuvieras recibiedo cualquier imágen), avísale de inmediato a tu interlocutor para que revise su equipo pues posiblemente ya está infectado.
Así que cuidado con lo que recibes por medio de esta red social, que ya trabaja en su reparación.

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El pasado naval de las Piitusas a través de documentación diversa e inédita

«Por amor» a la historia naval
http://www.diariodeibiza.es/ 25/11/2016

Margarita Riera Costa presenta hoy en el Club Náutico ´Historia de la Comandancia Militar de Marina de Ibiza y Formentera 1751-2016´, un monumental volumen que repasa el reciente pasado naval de las Piitusas a través de documentación diversa e inédita

Como funcionaria, podría haber asistido sin mover un dedo, con frialdad, al deterioro y destrucción de numerosos documentos de la Comandancia MIlitar de Marina. Pero le pudo el prurito por su tierra: «Lo hice por amor». Por amor a esta isla y a su historia intentó salvar durante 47 años el mayor número de documentos que pudo, una labor anónima y silenciosa que ha tenido otro fruto, el libro ´Historia de la Comandancia Militar de Marina 1751-2016´.

«Lo he hecho por amor». Por amor, los humanos cometen locuras o se dejan arrastrar, inconscientes o no, por caminos sin salida. Pero por amor también llevan a cabo gestas, como la de Margarita Riera Costa, en su caso silenciosa y a la que ha dedicado (en el más absoluto anonimato) muchos años de su vida. Con el tesón de una hormiga, la ibicenca, funcionaria jubilada de la Administración del Estado que, desde el año 1966 y hasta 2013, estuvo destinada en la secretaría de la Comandancia Militar de Marina de Ibiza, dedicó buena parte de su vida a preservar, salvar y ordenar los documentos y archivos de esa institución que estaban en peligro de ser destruidos o de deteriorarse fatalmente, lo que le ocasionó no pocos disgustos.

Pero también fruto de esa paciente, constante y diaria labor anónima, casi heroica, presenta hoy en el Club Náutico de Ibiza un libro que recoge buena parte de la información que rescató sobre el pasado naval de la isla. Se titula ´Historia de la Comandancia Militar de Marina de Ibiza y Formentera 1751-2016´, un volumen de 400 páginas que lleva incorporado un cd que contiene más información. Para los apasionados por la historia y el mar es un libro imprescindible cuyo contenido abre las puertas a numerosas investigaciones.



Margarita Riera en Diario de Ibiza.
Margarita Riera Costa

Su exhaustivo trabajo recoge desde la relación de comandantes militares de Marina desde 1751 hasta la actualidad, a todas las ubicaciones que tuvo la Comandancia, los antecedentes de la bandera de matrícula de la Marina ibicenca, la construcción naval (atarazanas y mestres d´aixa), los gremios, el servicio de prácticos del puerto, todos los jabeques, polacras y embarcaciones bendecidos desde 1783 a 1868, los capellanes que embarcaban en los jabeques-corsarios (1798 a 1868), los antecedentes de la parroquia de San Salvador, el historial de patrones, pilotos y capitanes entre 1860 y 1920, estadísticas de patrones profesionales del siglo XX, de matriculados de Marina por municipios y de marineros que cumplieron el servicio militar, entre otras muchas informaciones y documentos reproducidos. Un trabajo monumental.

«Cuando comencé no lo hice para escribir un libro, sino para que no se perdieran los archivos y documentos. Lo hice por amor», señala Margarita Riera. «A mí me gusta mucho la historia y soy de Ibiza. La gente que viene destinada aquí [a la Comandancia] normalmente es de fuera y cuando empiezan a conocer y a querer la isla, se van a otro destino. Yo lo hice por amor porque lo sentía como propio. Siempre iba trajinando, muchas veces discutía para que no tiraran archivos».

Los libros, al lavadero
Durante años, 47 en total, su obsesión fue salvar el mayor número de documentos posible de la Comandancia, tanto de su destrucción como de su deterioro. Fue un pulso diario entre esta menuda pero corajuda mujer y la inercia de la burocracia. Una vida que parece sacada de un guión de Hollywood.

Cuando en 1966 empezó a trabajar en la Comandancia, el edificio hacía aguas: «Estaba hundiéndose, estaba apuntalado y había goteras cuando llovía. Muchos documentos se deterioraron». Ese mismo año, la sede fue trasladada a la plaza de Enrique Fajarnés: «Solo tenía dos pisos para todo. Y en el segundo vivía el comandante. Al primer piso se trasladaron las oficinas, pero no había espacio suficiente para los archivos. Se acondicionó el lavadero para colocar libros y los documentos más importantes. El resto de los archivos se dejaron en un barracón». Después se mudaron a una nueva sede en Can Sifre, y de allí a unos barracones militares en sa Blanca Dona: «A quienes les encargaron esa tarea parece ser que no la realizaron con la debida diligencia y pulcritud para la conservación de los documentos. Por el camino se destruyeron algunos». Y en aquellos barracones entró el agua, con el consiguiente deterioro de más archivos. Lo extraño es que quede algo.

Pero no fue lo peor: «En las cercanías de esos barracones (y también dentro de alguno de ellos) vivían personas amigas de lo ajeno que hicieron butrones en los tejados para acceder al interior», donde había lotes de comida para el personal de las patrulleras de vigilancia y varios enseres de la Comandancia. «Al llover entró agua por esos agujeros y los documentos archivados pagaron las consecuencias», detalla en su libro.

En 1985 la Comandancia empezó a ser trasladada al actual edificio: «Habría sido el momento de organizar el archivo, al menos dejarlo a salvo de futuros destrozos, pero la desidia de algunos no lo permitió del todo», añade en ese volumen. Por ejemplo, «las cajas de documentos se colocaron en el pasillo entre el garaje y los aposentos de Marinería, apiladas desde el suelo, donde cualquiera tenía acceso». Lo más grave fue que cuando se hacía alguna fogata para quemar los papeles cuya destrucción estaba estipulada, «no faltaron ignorantes que animaron las llamas añadiendo unos cuantos fajos de escritos del cercano archivo». Algunos abrieron las cajas para obtener documentos que luego no volvieron a incorporar a su lugar de procedencia: «En alguna ocasión llovió copiosamente, por lo que el local se inundó varios centímetros. Las cajas de cartón que estaban debajo sufrieron las consecuencias».

Traslado en su propio coche
«Siempre fui salvando todo lo que pude. Incluso con mi coche llegué a trasladar documentos», recuerda. Lo hizo «ante el temor de extravío de la documentación de mayor interés, muchísimos libros de registros de todo tipo y legajos de documentos de secretaría, que era sobre los que podía tener un poco de control». Para preservarlos en lo posible de su deterioro, destrucción o pérdida, los depositó personalmente en la segunda planta de la nueva Comandancia, en un despacho vacío, pero sin ordenar.

Al menos estaban a salvo. Cuatro años más tarde, en 1989, el nuevo comandante permitió que en aquel despacho de la segunda planta «se organizara el archivo»... pero solo duró unos meses: «El segundo comandante quiso instalar allí la oficina de personal. Como no había otros espacios libres, ordenó que los libros y documentos se distribuyeran por despachos de la primera planta y en los bajos, en el pasillo del garaje. El resultado fue el imaginable».

No pararon ahí sus «disgustos». Su celo por la salvaguardia de los documentos le granjeó incluso que la tildaran de persona con mal genio. Pero era lógico que alguien que por amor a su tierra protegía con tanto celo ese legado se cabreara cuando se enteraba por los marineros de que muchos papeles se estaban quemando sin control, algo que pudo constatar personalmente: «Es imposible e innecesario guardar todos los escritos, pero para hacer una expurgación hay que conocer los temas, no solo fijarse en su antigüedad o deterioro». A su juicio, «no todo el personal era tan irresponsable» y la información «casi nunca llegaba a los jefes o se la distorsionaban; los jefes no se enteraban de esa destrucción».

255 cajas en Cartagena
A base de cabreos y de mucho empeño, logró salvar «toda clase de libros de registros, actas y otros documentos de gran valor histórico de mediados del siglo XIX y del siglo XX». Desde el año 2006, impulsó además que todo ese material fuera enviado al recién modernizado Archivo Naval de Cartagena, 255 cajas de documentos clasificados e indexados que ya están a buen recaudo y en condiciones óptimas de conservación: «Allí están bien. He recuperado mucha documentación que de haberse quedado en Ibiza ya no quedaría nada, por falta de espacio y porque la isla es un lugar muy húmedo». Y peligroso para un legajo, tal como se desprende de su testimonio: «Hay cosas maravillosas que de no haber intervenido se habrían extraviado», asegura la ex funcionaria.

«Desde 1995, cuando la Comandancia de Marina empezó a ceder competencias, tuvimos menos trabajo y poco a poco empecé a investigar más en serio», recuerda. En cuanto Margarita Riera tenía algo de tiempo, pedía permiso al comandante para bajar al sótano: «Allí estaba todo estaba amontonado. Intentaba recomponer papeles, ordenarlos. Siempre estaba vigilando y a veces me enfadaba al enterarme de que se habían destruido algunos». Paralelamente, inició un trabajo de investigación que ha culminado con la publicación de un libro imprescindible para historiadores y amantes de la náutica.

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La protección de los Archivos y Museos una prioridad

Alternativa eficiente y sostenible para museos
http://www.seguridadprofesionalhoy.com/ 25/11/2016

¿qué alternativa eficiente y sostenible para museos hay? Hace unas pocas décadas, la respuesta hubiera estado en un agente extintor gaseoso: el halón. Sin embargo, sus pobres características ambientales hicieron que se prohibiera su producción en 1993 y muchas de sus instalaciones fueron sustituidas por productos más sostenibles.
Los archivos y los museos albergan algunos de los documentos y las obras de arte más valiosos, delicados e irreemplazables. La protección de estos objetos supone una prioridad y, por esta razón, las instituciones disponen de sistemas avanzados anti-incendios. Sin embargo, el fuego no es el único riesgo, ya que la humedad puede convertirse en el mayor enemigo. Por ello, resulta sorprendente que multitud de archivos y museos todavía confíe en sistemas por aspersión o agua nebulizada a la hora de proteger ante el fuego. En muchas ocasiones, es posible que el agua cause más daños que el propio incendio y la situación empeora si se produce una descarga involuntaria.

Sistemas basados en agua

Esencialmente, existen dos tipos de sistemas basados en agua. En el primero de ellos, denominado de pre-acción, los conductos permanecen sin agua, pero contienen aire comprimido para monitorizar la integridad hasta que el sistema responde ante la presencia de fuego. Esto implica que existe un inevitable retardo entre el requerimiento de agua y la actuación. Este retraso es suficiente para que el fuego incremente su peligro.

En el segundo tipo, conocido como aspersores, las cañerías se cargan con agua a presión en todo momento. Esto elimina cualquier posibilidad de retardo, pero puede provocar otros problemas. Con el paso del tiempo, se pueden acumular aguas residuales en el conducto de distribución. Así, cuando se inicia una descarga, dicha acumulación puede limitar el flujo o, incluso, bloquear el cabezal del aspersor. Como consecuencia, la descarga de agua “sucia” puede causar daños significativos en obras únicas.

Otra posibilidad es el dióxido de carbono (CO2). Se trata de un agente efectivo, pero tiene un gran inconveniente: en las concentraciones necesarias para extinguir el fuego, es letal. Por consiguiente, no puede convertirse en una alternativa en áreas con presencia de personas cuando se produce la descarga.
Parece claro que los sistemas basados en agua no constituyen la solución óptima en bibliotecas y museos.
Alternativa eficiente y sostenible para museos


Así pues, quedan con dos opciones finales: los HidroFluoroCarbonos (HFC), usados hace años como reemplazo a los halones, y 3M Novec 1230 Fire Protection Fluid, una solución innovadora de próxima generación.

El fluido Novec 1230 dota de numerosas ventajas, ya que es un agente limpio y seguro y no deja residuos, respondiendo a las necesidades de las aplicaciones más exigentes, como sucede en museos, bibliotecas y archivos.

Este agente sostenible de 3M, que ha sido diseñado para remplazar HFC e HidroCloroFluoroCarbonos (HCFC), se distingue por unas excelentes características ambientales, como un global warming potential (GWP) inferior a 1 y una permanencia en la atmósfera de menos de cinco días, y contribuye a minimizar las emisiones de CO2 y cumplir los estándares de seguridad nacionales e internacionales.

Almacenado en estado líquido a temperatura ambiente, extingue el fuego mediante su efecto enfriador. El fluido actúa sobre el foco de calor e impide la propagación del incendio.

Al ser inerte químicamente, evita el deterioro de equipos electrónicos y activos críticos, sin dejar residuos en las instalaciones. De esta forma, se acelera la puesta en marcha del sistema de refrigeración, algo que no sucede con otros agentes extintores como el agua nebulizada.

Por si esto fuera poco, tiene el respaldo de la garantía Blue Sky, que garantiza su uso durante un periodo de veinte años en aquellas regiones con las normativas más estrictas.

Por totas estas razones, museos, bibliotecas y archivos de todo el mundo han adoptado esta solución de 3M en sus sistemas de seguridad y supresión de incendio.

Este es un ejemplo más de las múltiples posibilidades de aplicación del Novec 1230 Fire Protection Fluid, entra las que se también se incluyen salas de control, medios de transporte, vehículos militares, industria petroquímica y cualquier lugar donde no se pueda emplear agua nebulizada.

Autor: Noticia editada por Alvaro Llorente

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