El archivo en la “era digital”
>> jueves, 19 de febrero de 2026
El archivo en la “era digital”Metáforas, datos y algoritmos
https://journals.openedition.org/
Nicolás Quiroga
1 ¿Qué pasa con el trabajo historiográfico cuando desde hace más de treinta años, primero con la digitalización masiva y luego con la datificación creciente de la vida social, las tecnologías de la interpretación cambian muy rápidamente? Si la idea de archivo se ve trastrocada por documentos nacidos digitales, si existen nuevas maneras de acceder a la información, nuevas técnicas y enfoques computacionales y nuevos modos de escritura, ¿cómo debemos enfrentar los desafíos que suponen tales instancias? ¿Será posible conformarnos con la idea de que la investigación histórica podrá seguir siendo practicada tal cual se viene haciendo desde hace más de un siglo, al menos en su esquema último (trabajo en archivos tradicionales, escritorio del historiador/a, presentación de resultados) ?, ¿son tan importantes los cambios del “giro digital” como para ocuparse de ellos en la formación y la reflexión historiográficas?
1 Anaclet Pons, El desorden digital: guía para historiadores y humanistas, Madrid, Siglo XXI, 2013. A (...)
2 Consideraciones sobre el poder, los fantasmas y las ausencias en los archivos se han visto multiplicadas con la proliferación de los objetos nacidos digitales y su pregnancia en la vida social. La escena primordial en la que confluían los protocolos de resguardo, ordenamiento y clasificación con los métodos heurísticos tradicionales en la investigación histórica se ve conmovida por diferentes materialidades y formas de circulación de los objetos digitales1. Los desafíos de época provocaron pronunciamientos de distinto tipo: si en verdad asistimos a un cambio de paradigma en los sistemas culturales, como algunas sostienen, en la práctica se ha impuesto un entorno de trabajo dual, en el que conviven el trabajo clásico y los intentos, más teóricos que empíricos, de problematizar diferentes esferas de la disciplina histórica.
2 Bethany Nowviskie, “A Game Nonetheless”, nowviskie.org, 15 de marzo de 2015.
3 Mi aproximación a ese desafío parte de un presupuesto: las diferentes innovaciones y transformaciones culturales en la denominada “era digital”, “era de la base de datos”, “era de los algoritmos”, “sociedad de la información”, “black box society”, etc. exotizan ideas generales y usos establecidos en la investigación histórica. Pero, por otro lado, al extrañar la escena primordial del oficio introduciendo otros actantes no humanos en el proceso de producción del conocimiento, desestabilizan la “magia” historiadora. La afirmación primigenia se vuelve pregunta, pregunta autopoiética, como la expresa B. Nowviskie: “¿cómo podría, la interpretación de los procesos algorítmicos por parte de un agente humano, subjetivo, que está inmerso también en ellos, alterar esos algoritmos sucesivos?”
4 En primer lugar, presentaré una escena, una forma de imaginar el devenir de lo que se guarda y clasifica. Se trata de una idea diseminada en distintos textos de Wolfgang Ernst, un conocido arqueólogo de medios, acerca de las profundas transformaciones del archivo en la “era digital”. Voy a enfocarme principalmente en uno de esos textos: “El archivo como metáfora. Del espacio del archivo al tiempo del archivo”3 y voy a leerlo como un apocalipsis. Y aunque hay muchas maneras de interpretar el género apocalíptico, enfatizo el simbolismo4.
3 Wolfgang Ernst, “El archivo como metáfora. Del espacio de archivo al tiempo de archivo” [2004], Nim (...)
5 En segundo lugar, voy a exponer brevemente transformaciones en la archivística y la historiografía en sus consideraciones sobre cómo organizar la información y cómo interpretarla. Se trata de un ejercicio importante pese a su concisión debido a que es un lugar común caracterizar las reglas del archivo tradicional como si el principio de procedencia se aplicó de forma monolítica y consensuada en todo tiempo y lugar desde el antiguo régimen a la fecha.
6 Mi intención es mostrar la relevancia de los tópicos “archivo” y “documentos nacidos digitales” en la historia académica actual. Mi hipótesis es que existen coincidencias en los diagnósticos y una zona gris compartida en ambas perspectivas expuestas. Al final de este texto volveré sobre la pregunta de B. Nowviskie acerca de nuestra relación con los algoritmos.
