Mac Vidal: Destrucción masiva de empleo: Por qué nadie está alertando seriamente sobre esto

>>  viernes, 24 de abril de 2026

Destrucción masiva de empleo: Por qué nadie está alertando seriamente sobre esto

https://youtu.be/W2qrxHzV07c
Mac Vidal



Capítulo 1: Luditas vs IA: ¿la automatización está destruyendo empleo en 2026?

En 1811, en los condados textiles del norte de Inglaterra, unos hombres empezaron a entrar de noche en las fábricas para destrozar los telares mecánicos. Los llamaron luditas y durante años la historia los recordó como brutos que odiaban el progreso, pero en realidad no odiaban las máquinas. Lo que odiaban es lo que estaba pasando con ellas, que llevaban décadas perfeccionando un oficio y que ese oficio se había vuelto innecesario prácticamente en una sola generación, sin que nadie en el Parlamento británico de entonces se molestara en explicarles de qué iban a vivir sus hijos. Y vuelvo a esa historia porque lo que está ocurriendo

Capítulo 2: Inteligencia artificial y trabajo: ¿estamos ante un nuevo contrato social?

En 2026 se parece mucho más de lo que creemos, no en la forma, porque hoy nadie rompe servidores con martillos, por lo menos eso creo, pero sí en el fondo. El mundo está configurando un nuevo contrato social sin que tengamos ahora mismo los planos necesarios para abordarlo adecuadamente.

Estamos en mitad de una reorganización del trabajo humano que avanza a una velocidad para la que ahora mismo no existe precedente en siglos, mientras los gobiernos, además hablan de otra cosa. Los medios cubren lanzamientos de producto de inteligencia artificial, por ejemplo, como si fueran noticias deportivas. Te aparecen vídeos sobre robots que hacen cosas increíbles y las empresas que están ejecutando el ajuste publican los mismos días de todo eso sus beneficios récord y sus expedientes de regulación de empleo, todo a la vez. Y hay algo debajo de todo ese ruido, algo que no cabe en la etiqueta de inteligencia artificial, ni en la etiqueta de deslocalización, ni en el debate que siempre hay entre optimistas y catastrofistas.

Capítulo 3: Despidos masivos en Occidente: qué está pasando realmente con el empleo

Lo que está en marcha ahora mismo es más profundo y mucho más lento de entender de lo que nos están contando. Quédate porque vamos a examinar sector por sector, empresa por empresa, qué despidos están produciendo en el mundo occidental, qué países están saliendo ganadores de esa ola, cuáles están pagando la factura. ¿Por qué la renta básica universal tiene de pronto tantos defensores en Silicon Valley? ¿Y qué se podría hacer a nivel general y también a nivel individual? Si aún no te ha llegado esa disrupción, que sepas que te llegará. Si te ha llegado, sabes de lo que te estoy hablando, ¿verdad? Y por cierto, recuerda que a esta plataforma, no sé, le falla alguna cosa. Revisa si tu suscripción sigue vigente, porque al parecer de vez en cuando te desuscribes sin darte cuenta, o sea, te quita la suscripción y no te avisa. Revísalo, que ya sabes que aquí valoramos mucho el compromiso de todos vosotros con nuestro trabajo. Y ahora sí, lo dicho, no te vayas que lo de hoy también te interesa.

Capítulo 4: 1,2 millones de despidos sin crisis: datos reales de EE.UU. y Europa

En los últimos 12 meses, las empresas de Estados Unidos y Europa han anunciado más de 1,200,000 recortes de empleo, que se dice rápido. La cifra es de Challenger Grey and Christmas, la consultora de recolocación más citada en todos esos informes y corresponde solo hasta noviembre de 2025. Es el peor registro fuera de una recesión declarada y no hay recesión, no hay crisis financiera, todavía, no hay pandemia y sin embargo el ajuste es mayor que el que tuvimos en 2008. El trimestre que acabamos de cerrar, el primero de 2026, lo empeora. Solo en enero, los despidos anunciados en Estados Unidos crecieron un 118% respecto al año anterior. El sector tecnológico acumula 78,557 despidos en 3 meses y el 40% de las cartas de terminación citaban literalmente la palabra automatización o inteligencia artificial como causa.

Capítulo 5: Empresas tecnológicas despiden por IA: Amazon, Oracle, Meta y más

Oracle despidió entre 20,000 y 30,000 personas notificándoles por correo electrónico a las 6 de la mañana sin aviso previo ni de recursos humanos ni de sus propios jefes que ya no hacía falta que volvieran. El mismo día, Amazon sumaba 16,000 empleos menos, meta 2,200, blog 4,000, una purga silenciosa ejecutada con la misma cortesía con la que se envía una factura. Y ahora si escuchas, por ejemplo, al gobierno español, el país que tiene afiliado récord a la seguridad social, si escuchas a cualquier gobierno de cualquiera de los países desde los que veis estos contenidos, el empleo no tiene ningún problema según ellos. Si escuchas a la Comisión Europea, el mercado laboral europeo está resistiendo mejor que nadie. Vamos, mejor de lo previsto todo lo que está pasando. Si escuchas a los directores financieros de las compañías que despiden, hablan de que están optimizando estructuras para el nuevo entorno. Te suelen plantear todas esas cosas juntas y así consiguen que el problema pues no exista oficialmente. Pero el problema existe, ya no es un tipo de trabajador. Somos todos.

Capítulo 6: Automatización laboral: ya no afecta solo a trabajos rutinarios

Durante años, el mantra fue que los robots sustituirían a los trabajos rutinarios y repetitivos y que los oficios creativos y cualificados estaban a salvo. La frase tenía la forma de una verdad científica y durante unos años funcionó. Este año eso ha dejado de funcionar. En logística, Amazon ya supera el millón de robots operativos en sus almacenes globales y ha anunciado que pretende automatizar el 75% de sus operaciones antes del año que viene.

Capítulo 7: Robots sustituyen empleos: logística, banca y agricultura en riesgo

En los centros donde ya ha metido a esa nueva generación de robots como en Sherport en Luisiana, la plantilla se ha reducido en un 25% y la curva sigue ampliándose. UPS eliminó 48,000 puestos en 2025 y tiene previsto hacerlo con 30,000 más anunciados para este año bajo un plan que se llama literalmente Red del Futuro. En banca, el Santander ha ejecutado en 2025 la mayor reducción de empleo de sus últimos 20 años.

8000 salidas en todo el mundo y 160 sucursales cerradas solo en España. Eh, HSBC está analizando recortar 20,000 personas, el 10% de su plantilla global.

El CEO del BBVA, el Banco Español, dijo en la junta de accionistas, en una de las últimas, con las cámaras delante, que la IA va a impulsar una automatización masiva. Para ese momento, Comisiones Obreras ya había convocado una huelga por congelación salarial, pese a tener beneficios récord. La palabra récord aparece tres veces en cada convocatoria sindical de 2026, porque sin ella no se entendería el paisaje del que estamos hablando. En agricultura, por ejemplo, John Der presentó en el CES de Las Vegas un tractor autónomo con 16 cámaras y sensores láser que toma decisiones cada 100 milisegundos. Los vehículos de GUS, que fumigan viñedos y y cítricos, acumulan ya más de medio millón de horas de trabajo autónomo en California, Sudáfrica, Chile. Un solo operario supervisa hasta ocho máquinas desde un ordenador portátil. En Galicia, Leli tiene más de 440 robots de ordeño instalados. El jornalero de la fresa, el vendimiador, el recogedor de aceituna,

Capítulo 8: IA en sanidad, derecho y contabilidad: qué trabajos desaparecen ahora

todos son ahora técnicamente técnicamente innecesarios. En sanidad la historia parece distinta. Al médico la IA no lo sustituye, lo ayuda. El radiólogo la IA lo ha hecho más productivo y mejor pagado con datos verificables. Récord de plazas de formación en Estados Unidos durante el año pasado. Pero bajo esos profesionales hay un ejército de transcriptores médicos, codificadores historiales, operadores de facturación, personal de gestión de citas y toda esa capa entera ahora mismo está desapareciendo sin hacer ningún ruido. Microsoft Dragon Copilot ha procesado en un solo mes 3 millones de conversaciones entre pacientes y médicos, ahorrando 5 minutos por consulta y reduciendo a la mitad el tiempo de escritura de esas notas.

Alguien también está desapareciendo. En derecho, los grandes bufetes han, bueno,

han decidido no contratar coortes de paralegal y abogado junior al ritmo de antes. Los modelos de lenguaje hacen en segundos lo que antes requería tardes enteras. En contabilidad se estima que entre el 75% y el 90% de las tareas de un contable de nivel de entrada son automatizables. En Europa eso afecta una cifra importante a 105,000 contables junior. En periodismo, el Washington Post ha despedido al 30% de su redacción en una sola tanda y eso pasará en otros medios. Obviamente cientos de cabeceras locales en Europa y Estados Unidos están cerrando o generan ya noticias automáticas sobre deportes, meteorología, bolsa, sin que no las firme nadie. No hay un sector a salvo, hay una pirámide entera que se está comprimiendo desde la base y desde la mitad de las dos partes a la vez.

Capítulo 9: Qué trabajos sobreviven a la inteligencia artificial en 2026

Y el único estrato que sobrevive tranquilo es el que combina las tres cosas: manipulación física en entornos desordenados, decisiones muy contextuales y relación humana imprescindible. El fontanero, el cirujano, el psicólogo, el cocinero, el electricista. Los oficios que durante décadas considerábamos menores son hoy los más resistentes al cambio, por lo menos de momento, la transición que nadie está gestionando. Si esto fuera una crisis normal, habría un plan, ¿no?

Capítulo 10: Gobiernos y sindicatos: ¿por qué no están reaccionando al cambio laboral?

Habría reuniones de emergencia en el Ecof, habría comparecencias en los congresos, habría un comisario europeo específico. Igual lo hay, como no hacen mucha cosa, tampoco te enteras. No hay nada de todo eso. Hay, en cambio, un reglamento europeo de IA que regula riesgos técnicos, transparencia, responsabilidad, pero no menciona el impacto laboral de esta adopción. Se regula lo que la máquina puede hacer, no lo que la máquina está haciéndonos. En España, el gobierno aprobó, por ejemplo, en 2024 un programa de 450 millones de euros para formación digital y reciclaje tecnológico. En 2026 ha ejecutado menos del 30% de ese presupuesto. No es un problema de recursos, por tanto, es un problema de velocidad institucional. El Estado moderno está diseñado para gestionar transiciones de 20 o 30 años y está llegando tarde a una que se mueve en ciclos de dos o tres años, incluso menos tal vez. Los sindicatos están en la misma trampa, eh, negocian condiciones de indemnización, no prevención de desplazamiento, defienden los puestos que ya existen, no crean nada sobre los que vendrán. Comisiones Obreras ha rechazado el de Nesleé en España, argumentando tal vez con cierta razón que la empresa está en muy buena situación económica y eso es verdad, pero eso es insuficiente.

La respuesta correcta a un cambio estructural no puede ser únicamente oponerse al despido caso por caso porque la empresa va bien. A lo mejor va bien porque está haciendo todo eso. El tema es otro. Hay un paper del MIT y Harvard que ha circulado este año y que propone incluso un impuesto a la automatización laboral parecido al del carbono y si automatizar tiene un coste social, dicen ese coste debería hacerlo hacerse interno mediante un impuesto que desincentive la sustitución sin prohibirla.

Capítulo 11: Impuesto a la automatización: ¿solución o error económico?

Esto es muy mala idea porque eso es frenar muchas cosas. Eh, es mirar el problema desde una perspectiva incorrecta. La idea es de Arthur Pigou y y es de 1920. que lleva más de un siglo rodando. Ningún país la ha implementado.

Probablemente ninguno lo hará. Esto es bastante improbable. Martin se le atribuye una cita, no sé si es suya, que decía que la historia no se repite, pero rima. Y sea o no de él, el verso que ha venido siempre detrás de un desplazamiento tecnológico masivo sin respuesta institucional ha sido el mismo. Primero, inestabilidad social, después política. Ocurrió con los luditas, ocurrió con los campesinos europeos que emigraban a las ciudades industriales en el 19, ocurrió con los trabajadores de la minería británica en
los 80. ¿Qué ocurrirá ahora si nadie hace nada? Copenhague 1998.

Capítulo 12: Países ganadores: Dinamarca, China y el futuro del empleo global


Si hasta ahora hemos visto como los despidos reales ahora mismo no son un fenómeno cíclico, sino más bien estructural o cómo afectan simultáneamente a sectores físicos, administrativos, profesionales y cómo las instituciones que deberían absorber el impacto están llegando tarde. Hombre, ¿qué pasaría si nos fijáramos en los países que parece que van a ganar esta reorganización y así podríamos entender qué están haciendo esos países? que no estamos haciendo otros.

Acompáñame a Copenhague, finales de los 90.

Estamos en Dinamarca y en 1998.

El país tiene un problema serio, una economía industrial en retroceso, salarios altos, empresas que amenazan con irse a países más baratos y en lugar de protegerse, el gobierno danés hizo algo contrainttuitivo, facilitó el despido, lo hizo tan barato y tan sencillo como en Estados Unidos y a cambio subió el seguro de desempleo a niveles que nadie tenía en Europa y montó una red de formación financiada por el Estado que permitía al trabajador despedido reciclarse en pocos meses y no en años. Lo llamaron flexiseguridad.

Oye, funcionó. 30 años después, Dinamarca tiene las tasas de paro más bajas del continente, niveles de satisfacción laboral más altos que en Estados Unidos y una capacidad de absorción de cambio tecnológico que ni Alemania tiene. No porque los daneses sean más listos, más guapos, más altos, porque decidieron mirar el problema de frente en un momento en que era lo suficientemente pequeño como para invertir sin romper el país. Y es que esa ventana de tiempo puede que esté pasando. Esta ventana es lo que hoy está abierta. Ahora mismo está abierta para el resto. Probablemente no por mucho tiempo. Cuando se haga más grande esto será muy difícil. El otro lado del mapa es China, por ejemplo. No es democrática, obvio, no tiene por qué gustarle a nadie, pero instaló 295,000 robots industriales en 2024. El 54% del total mundial. Está construyendo la industria de robótica humanoide con el objetivo declarado de liderarla globalmente antes de 2030.

Es decir, está fabricando las máquinas que automatizarán nuestras fábricas, nuestros almacenes y nuestros restaurantes. Si eso ocurre, el valor se queda allí y el despido se quedará aquí.

Esa es la definición moderna de un país colonial, no el que compra la manufactura, sino el que compra la automatización. El colonialismo del siglo XXI ya no es invadir un país con un ejército, es eso, es otra cosa. Y España en este mapa, por hablar de algo cercano, pero que se puede extrapolar a cualquiera del resto de países, ocupa una posición específicamente vulnerable.

Nuestra economía descansa sobre tres pilares que la automatización comprime la vez: turismo, banca y near shoring tecnológico. El futuro puede en el futuro se pueden perder hasta 100,000 empleos de hostelería en la próxima década. Según Ranstad Research, la banca ya ha perdido el 40% de sus empleados y el 60% de sus oficinas en 12 años. El Near Shoring, la joya de la corona del empleo tecnológico español, acaba de enseñar las costuras con los seres de CAP Gemini, de Inentum en solo tres semanas. Los clientes franceses y holandeses no están contratando desarrolladores españoles más baratos, ya no están usando IA, que cuesta una fracción de esos desarrolladores, el regalo envenenado de la renta básica.

Hay una frase que se ha vuelto extrañamente común entre los ejecutivos de las grandes tecnológicas cuando se les pregunta, ¿qué pasará con los trabajadores desplazados? Ellos dicen renta básica universal. Elon Musk la defiende, Sam Alman la defiende, Mark Zuckerberg la menciona y la defiende. Es probablemente el único tema en el que todos coinciden y eso, no sé, en sí mismo a mí me hace sospechar. Debería hacernos pensar.

Dicen que una renta básica bien diseñada, financiada con impuestos progresivos, gestionada democráticamente y suficiente para vivir con dignidad, pues hombre, puede ser una herramienta de emancipación real. Eso dicen, da a las personas margen para formarse, para probar ideas, para rechazar trabajos indignos. Los experimentos pilotos, sin embargo, no dicen lo mismo, por lo menos los que tenemos sobre la mesa. Una renta básica mal diseñada, en cambio, es otra cosa. Eh, si se financia con recortes a otros servicios públicos, si se gestiona a través de plataformas privadas, si es suficiente para cubrir la vida, pero también es suficiente para evitar la protesta, entonces dejaría de ser un derecho y se convertiría en una especie de correa, ¿no? En una soga, una sociedad donde la mitad de la población depende del Estado para comer. es una sociedad con menos autonomía política y de pensamiento y de sentido y análisis.

Una sociedad donde esa dependencia está mediada por empresas que controlan a la vez los datos, las plataformas de distribución y los sistemas de puntuación. Es una sociedad que no que aún no la hemos visto, ¿eh? Y que deberíamos pensar muy bien antes de construirla.

Esa igual no es la solución. Oracle Oracle ejecutó 30.000 despidos por correo electrónico a las 6 de la mañana. Como te comentaba. Pregúntate quién es el interlocutor de esas 30,000 personas a partir de las 7 de la mañana. Ya no es el empleador porque no existe, no es el sindicato porque no estaban sindicados.

El interlocutor se convierte o lo es el estado y en forma de subsidio y con el tiempo, si eso escala, es el interlocutor que convierte todo en lo único que queda. Es un cambio cualitativo muy malo en la relación entre el individuo y el poder. Es de dependencia. y el escenario exacto que los defensores más ricos de la renta básica parecen tener muy claro. Y no es todo esto argumento a favor de diseñarla por lo menos como trampolín y no como destino.

La diferencia es muy importante. Aunque dudo de su capacidad para salvaguardar un mundo dependiente. Tal vez tenemos que empezar a estudiarla, pero ese mundo dependiente tal vez es el que unos quieren y el que otros no deseamos. Lo que todavía se puede hacer. A veces me acusan de solo hacer el diagnóstico de las cosas sin aportar soluciones. Y aunque no es mi tarea buscarlas, cada uno hace lo que considera hacer, en mi caso, el de observar y transmitir, hoy sí voy a aportar alguna idea, alguna solución que se me ocurre, porque en realidad es a lo que me dedico, a aportar soluciones a empresas que se enfrentan a esta disrupción. Hay un paquete de medidas que ha aplicado con velocidad suficiente y eso es muy importante, puede convertir la próxima década en una transición ordenada en lugar de un colapso eh silencioso.

Ninguna de esas soluciones es nueva, todas están en manuales de política pública. Lo que falta no es la idea, sino la decisión para ponerla en marcha. Podríamos analizar un impuesto al beneficio medible gracias a la automatización, no un impuesto a las máquinas es distinto. Pues los márgenes ahora se incrementan. no es crear un impuesto nuevo, sino algún tramo específico con recaudación finalista que acabe en un fondo de transición laboral.

Programas específicos para mayores de 45 años que se sientan desplazados y que no pueden competir ya en ciclos educativos ordinarios. Regulación de esos seres vinculados a la automatización con obligación de reubicar de forma interna previamente a esas personas. Inversión pública en infraestructura tecnológica de uso común para que todos podamos acceder. nube soberana, modelos de lenguaje públicos, datos como bien común y una cosa más, tal vez la más difícil, que es cultural antes que política.

Dejar de medir el éxito de una sociedad por su PIB y empezar a medirlo por la calidad del trabajo que genera. Un país como España, con 22 millones de afiliados a la seguridad social, pero menos horas agregadas de trabajo que en 2008, con más empleo a tiempo parcial, más temporal y más precario, eso no es un país que esté ganando. Es un país que ha cambiado el modelo sin darse cuenta y, sobre todo, sin poner los colchones y los amortiguadores necesarios. Los luditas de 1811 no ganaron.

El Parlamento británico aprobó la ley de destrucción de máquinas y convirtió el sabotaje en delito capital y ejecutó a 17 personas. Tardaron casi un siglo en llegar las primeras leyes laborales serias. Mucho sufrimiento cabe en un siglo, ¿verdad? Hoy no hace falta romper máquinas. Las máquinas están bien. Hemos progresado mucho gracias a ellas. El problema nunca fueron ellas. El problema es quién se apropia del valor que generan y quién paga el precio de su llegada. Y esa decisión, a diferencia de 1811, tenemos por lo menos ahora datos, las herramientas y los ejemplos históricos para tomarlas de forma consciente esas decisiones. La pregunta es si lo haremos o si volveremos a dejar que se tome sola toda esa decisión por defecto mientras nos entretenemos mirando la última demostración de un nuevo modelo salido en alguna plataforma de inteligencia artificial o lo que sea o un robot que sabe jugar a ping pong.

Cada uno sabe dónde está en el mapa y qué parte de la historia le toca. Si algo puede hacer a nivel individual es probablemente lo mismo de siempre.

Formarse sin parar, no depender de una sola fuente de ingresos, mantener la red de contactos viva, ahorrar cuando se puede todo lo que se pueda e invertirlo en conocimiento, en interés compuesto y no creerse ningún discurso, ni el del optimista, de los ejecutivos tecnológicos, ni el catastrofista de los
que venden contenido sobre el apocalipsis que llega. La realidad está en medio, es más lenta, es más sutil y más seria que cualquiera de esas dos.

Lo que está pasando ahora no cabe en un titular y por eso ningún titular lo cuenta bien, pero está pasando, ¿eh? Y lo que hagamos con ello, cada uno en su escala global, nacional, individual, forma parte de lo que esta década nos dirá cuando la miremos desde 2035, cuando nos preguntemos qué estábamos haciendo mientras todo esto ocurría.

¿Qué estabas haciendo? ¿Te estabas preparando? ¿Mirabas asustado? Seguimos.

 

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